Soly Cissé - Serie Héritage III





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Soly Cissé, Serie Héritage III, 32 × 32 cm, pintura acrílica y collage, edición Original, realizada en 2020 o después, firmado, Senegal, contemporáneo, en excelente estado, vendido por Galerie, sin soporte.
Descripción del vendedor
SOLY CISSÉ
En sus collages y pinturas, pone en escena personajes torturados por la duda, y a merced de los caprichos de una Naturaleza desequilibrada por el Hombre. Soly Cissé es un artista de obra proteiforme... Su arte se extiende a diversos medios; collages, pinturas, instalaciones, video, esculturas, ... En cada una de sus realizaciones se halla, como hilo conductor, sus seres híbridos, sus animales, sus espíritus, pictogramas, grafitis y siluetas senoufos. Surgen formas, tomadas en el movimiento de la coloración en fusión, al borde de la figuración.
Criaturas inacabadas y personajes pertenecientes a un estadio no situado (¿anterior, posterior?) de la humanidad. Niños, animales, todos son captados frontalmente, sus rostros a medio esbozar. Pinta, esculpe, modela el kraft, la arcilla, trabaja las telas en series gráficas, recicla la madera. Soly Cissé explora vías arriesgadas, inenumerables. Está habitado por una cólera sana, bastante seguro de sus influencias como para no citarlas. A la escucha del mundo urbano, es de quienes pueden desprenderse serena y plenamente del adjetivo «africain/africano», sin arrepentimiento ni lamentación, ya que África hoy vive en él, como factor de modernidad. El trazo, decidido por Cissé, nervioso, ágil, retoma el carbón donde lo habían dejado sus lejanos antepasados. Rápido, capta al ser por defecto, las figuras nacen así de lo informe sin apresurarlas. Solo un guiño al destino.
La obra de Soly Cissé destaca por su grafía singular, espontánea. En sus collages, los espíritus y las figuras inquietantes o protectoras no revelan las divinidades de una cultura, sino una fantasmagoría.
Hay en él una voluntad afirmada de provocar una tensión fértil y dinámica. Cuanto más se adentra en su microcosmos poblado de espíritus y monstruos, más se afirman las grandes confrontaciones entre azules intensos y amarillos estridentes. Es en el lento y paciente descubrimiento de su lenguaje plástico donde poco a poco se restablece la armonía, ajustando su equilibrio.
«Hay allí, sin dudar, un artista mayor, que va directo al grano».
Philippe Dagen (Le Monde)
El vendedor y su historia
SOLY CISSÉ
En sus collages y pinturas, pone en escena personajes torturados por la duda, y a merced de los caprichos de una Naturaleza desequilibrada por el Hombre. Soly Cissé es un artista de obra proteiforme... Su arte se extiende a diversos medios; collages, pinturas, instalaciones, video, esculturas, ... En cada una de sus realizaciones se halla, como hilo conductor, sus seres híbridos, sus animales, sus espíritus, pictogramas, grafitis y siluetas senoufos. Surgen formas, tomadas en el movimiento de la coloración en fusión, al borde de la figuración.
Criaturas inacabadas y personajes pertenecientes a un estadio no situado (¿anterior, posterior?) de la humanidad. Niños, animales, todos son captados frontalmente, sus rostros a medio esbozar. Pinta, esculpe, modela el kraft, la arcilla, trabaja las telas en series gráficas, recicla la madera. Soly Cissé explora vías arriesgadas, inenumerables. Está habitado por una cólera sana, bastante seguro de sus influencias como para no citarlas. A la escucha del mundo urbano, es de quienes pueden desprenderse serena y plenamente del adjetivo «africain/africano», sin arrepentimiento ni lamentación, ya que África hoy vive en él, como factor de modernidad. El trazo, decidido por Cissé, nervioso, ágil, retoma el carbón donde lo habían dejado sus lejanos antepasados. Rápido, capta al ser por defecto, las figuras nacen así de lo informe sin apresurarlas. Solo un guiño al destino.
La obra de Soly Cissé destaca por su grafía singular, espontánea. En sus collages, los espíritus y las figuras inquietantes o protectoras no revelan las divinidades de una cultura, sino una fantasmagoría.
Hay en él una voluntad afirmada de provocar una tensión fértil y dinámica. Cuanto más se adentra en su microcosmos poblado de espíritus y monstruos, más se afirman las grandes confrontaciones entre azules intensos y amarillos estridentes. Es en el lento y paciente descubrimiento de su lenguaje plástico donde poco a poco se restablece la armonía, ajustando su equilibrio.
«Hay allí, sin dudar, un artista mayor, que va directo al grano».
Philippe Dagen (Le Monde)

