Barberot Sylvain - Echo






Tiene una licenciatura en historia del arte y una maestría en gestión artística y cultural.
Protección del Comprador de Catawiki
Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles
Trustpilot 4.4 | 135391 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Sylvain Barberot Echo, autorretrato grabado en espejo, obra de vidrio de 140 cm de alto y 20 cm de ancho con recubrimiento de plata parcialmente removido, firmado a mano, realizada en Francia en 2026, en excelente estado.
Descripción del vendedor
Autorretrato — “Eco”
Espejo grabado, dispositivo luminoso
En esta variación de la serie Autorretrato, la obra prolonga la reflexión sobre el autorretrato desplazándolo hacia una lógica de resonancia. Un único espejo, cuyo vidrio está parcialmente retirado, deja aparecer a la luz la palabra eco. Como en las demás piezas, el texto no se impone frontalmente: aflora, depende de la posición del observador, de la luz, del instante.
El espejo ya no es sólo superficie de reconocimiento, sino superficie de retorno. No produce una imagen estable; devuelve, altera, difracta. El reflejo se convierte en un fenómeno transitorio, comparable a un eco sonoro: una aparición diferida, una traza que se forma en el intervalo entre presencia y desaparición.
El artista se sitúa aquí en una posición de relevo. Al reflejarse en la obra, no se representa directamente; aparece como un pasaje, una superficie de traducción. El mundo, captado por la mirada, es devuelto en forma de imagen — transformado, desplazado, recompuesto. El autorretrato se vuelve entonces menos una afirmación de sí mismo que un proceso de recepción y restitución.
La palabra eco, grabada en el vidrio, actúa como una clave de lectura discreta. Recuerda que toda imagen ya es un retorno, una reverberación. Al igual que un sonido que se refleja en el espacio, el reflejo en el espejo se propaga, se fragmenta y luego se apaga. No hay fijación, solo apariciones sucesivas.
Así, la obra inscribe la práctica artística en una temporalidad fugaz: la del rebote, de la repetición atenuada, del deslizamiento progresivo hacia el silencio. El artista, lejos de ser una origen, se convierte en un punto de paso — un lugar donde el mundo se refleja antes de desaparecer.
Autorretrato — “Eco”
Espejo grabado, dispositivo luminoso
En esta variación de la serie Autorretrato, la obra prolonga la reflexión sobre el autorretrato desplazándolo hacia una lógica de resonancia. Un único espejo, cuyo vidrio está parcialmente retirado, deja aparecer a la luz la palabra eco. Como en las demás piezas, el texto no se impone frontalmente: aflora, depende de la posición del observador, de la luz, del instante.
El espejo ya no es sólo superficie de reconocimiento, sino superficie de retorno. No produce una imagen estable; devuelve, altera, difracta. El reflejo se convierte en un fenómeno transitorio, comparable a un eco sonoro: una aparición diferida, una traza que se forma en el intervalo entre presencia y desaparición.
El artista se sitúa aquí en una posición de relevo. Al reflejarse en la obra, no se representa directamente; aparece como un pasaje, una superficie de traducción. El mundo, captado por la mirada, es devuelto en forma de imagen — transformado, desplazado, recompuesto. El autorretrato se vuelve entonces menos una afirmación de sí mismo que un proceso de recepción y restitución.
La palabra eco, grabada en el vidrio, actúa como una clave de lectura discreta. Recuerda que toda imagen ya es un retorno, una reverberación. Al igual que un sonido que se refleja en el espacio, el reflejo en el espejo se propaga, se fragmenta y luego se apaga. No hay fijación, solo apariciones sucesivas.
Así, la obra inscribe la práctica artística en una temporalidad fugaz: la del rebote, de la repetición atenuada, del deslizamiento progresivo hacia el silencio. El artista, lejos de ser una origen, se convierte en un punto de paso — un lugar donde el mundo se refleja antes de desaparecer.
