Joan Canós (1928-2025) - Sabayés





Protección del Comprador de Catawiki
Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles
Trustpilot 4.4 | 134364 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Sabayés, pintura al óleo original de Joan Canós (1928-2025) de España, en estilo impresionista, fechada 1980–1990, firma manuscrita, dimensiones 46 × 61 cm, vendido por Galería y en buen estado.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Joan Canós, que representa la serenidad y belleza de un pequeño pueblo rural mediterráneo rodeado de naturaleza y montañas, evocando calma, luz y armonía entre el paisaje y la vida cotidiana. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 46x61x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
------------------------------------------------------------------
Este cuadro nos transporta a un pequeño pueblo rural bañado por una luz cálida y serena, donde las construcciones tradicionales se integran armoniosamente con la naturaleza y las montañas del horizonte. La escena transmite una profunda sensación de tranquilidad y vida sencilla, evocando el encanto de los paisajes mediterráneos en los que el tiempo parece avanzar lentamente entre caminos de piedra, huertos y fachadas antiguas. La composición está llena de equilibrio y luminosidad, invitando al espectador a recorrer visualmente cada rincón del paisaje y a sumergirse en una atmósfera de calma absoluta. El conjunto desprende autenticidad y una belleza cotidiana que nace de la unión entre arquitectura popular y entorno natural.
Las casas situadas a la izquierda dominan gran parte de la composición con sus fachadas claras y sus tejados de tonos cálidos. La arquitectura posee un carácter humilde y tradicional, con balcones pequeños, muros sencillos y volúmenes compactos que reflejan la esencia de los pueblos rurales del interior. Las construcciones parecen adaptarse naturalmente al terreno y formar parte del paisaje desde hace generaciones. La luz del sol ilumina suavemente las paredes, creando contrastes delicados entre las zonas claras y las sombras proyectadas. Esta iluminación aporta profundidad y realismo, además de transmitir la sensación de un día tranquilo y luminoso en medio del campo.
El paisaje natural que rodea al pueblo añade frescura y amplitud visual a la escena. Los árboles y pequeñas zonas de cultivo llenan el primer plano de verdes intensos y luminosos, aportando vida y dinamismo al conjunto. El pequeño camino y las estructuras de piedra sugieren una vida agrícola sencilla y conectada con la tierra. Más allá de las casas, las colinas y montañas se extienden bajo un cielo lleno de nubes suaves y luminosas, creando una sensación de espacio abierto y serenidad. Los tonos verdes de las montañas contrastan armónicamente con los ocres y beige de la arquitectura, reforzando el equilibrio cromático de la obra.
El cielo ocupa una parte importante de la composición y aporta una atmósfera ligera y luminosa al paisaje. Las nubes blancas y azuladas parecen desplazarse lentamente sobre las montañas, llenando la escena de aire y profundidad. Existe una sensación de calma climática, como si el paisaje acabara de despertar bajo la claridad de la mañana o descansara en una tarde tranquila de primavera. La luz que atraviesa las nubes ilumina delicadamente los árboles y las fachadas, creando una atmósfera acogedora y profundamente mediterránea. Todo en la obra transmite armonía entre el ser humano y la naturaleza que lo rodea.
En conjunto, este cuadro es una representación cálida y poética de la vida rural mediterránea, donde la arquitectura tradicional, la vegetación y las montañas se unen para crear una escena llena de serenidad y autenticidad. La obra transmite calma, luz y belleza cotidiana a través de una composición equilibrada y luminosa, evocando el encanto intemporal de los pequeños pueblos rodeados de naturaleza y la tranquilidad de una vida sencilla en armonía con el paisaje.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Joan Canós, que representa la serenidad y belleza de un pequeño pueblo rural mediterráneo rodeado de naturaleza y montañas, evocando calma, luz y armonía entre el paisaje y la vida cotidiana. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 46x61x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
------------------------------------------------------------------
Este cuadro nos transporta a un pequeño pueblo rural bañado por una luz cálida y serena, donde las construcciones tradicionales se integran armoniosamente con la naturaleza y las montañas del horizonte. La escena transmite una profunda sensación de tranquilidad y vida sencilla, evocando el encanto de los paisajes mediterráneos en los que el tiempo parece avanzar lentamente entre caminos de piedra, huertos y fachadas antiguas. La composición está llena de equilibrio y luminosidad, invitando al espectador a recorrer visualmente cada rincón del paisaje y a sumergirse en una atmósfera de calma absoluta. El conjunto desprende autenticidad y una belleza cotidiana que nace de la unión entre arquitectura popular y entorno natural.
Las casas situadas a la izquierda dominan gran parte de la composición con sus fachadas claras y sus tejados de tonos cálidos. La arquitectura posee un carácter humilde y tradicional, con balcones pequeños, muros sencillos y volúmenes compactos que reflejan la esencia de los pueblos rurales del interior. Las construcciones parecen adaptarse naturalmente al terreno y formar parte del paisaje desde hace generaciones. La luz del sol ilumina suavemente las paredes, creando contrastes delicados entre las zonas claras y las sombras proyectadas. Esta iluminación aporta profundidad y realismo, además de transmitir la sensación de un día tranquilo y luminoso en medio del campo.
El paisaje natural que rodea al pueblo añade frescura y amplitud visual a la escena. Los árboles y pequeñas zonas de cultivo llenan el primer plano de verdes intensos y luminosos, aportando vida y dinamismo al conjunto. El pequeño camino y las estructuras de piedra sugieren una vida agrícola sencilla y conectada con la tierra. Más allá de las casas, las colinas y montañas se extienden bajo un cielo lleno de nubes suaves y luminosas, creando una sensación de espacio abierto y serenidad. Los tonos verdes de las montañas contrastan armónicamente con los ocres y beige de la arquitectura, reforzando el equilibrio cromático de la obra.
El cielo ocupa una parte importante de la composición y aporta una atmósfera ligera y luminosa al paisaje. Las nubes blancas y azuladas parecen desplazarse lentamente sobre las montañas, llenando la escena de aire y profundidad. Existe una sensación de calma climática, como si el paisaje acabara de despertar bajo la claridad de la mañana o descansara en una tarde tranquila de primavera. La luz que atraviesa las nubes ilumina delicadamente los árboles y las fachadas, creando una atmósfera acogedora y profundamente mediterránea. Todo en la obra transmite armonía entre el ser humano y la naturaleza que lo rodea.
En conjunto, este cuadro es una representación cálida y poética de la vida rural mediterránea, donde la arquitectura tradicional, la vegetación y las montañas se unen para crear una escena llena de serenidad y autenticidad. La obra transmite calma, luz y belleza cotidiana a través de una composición equilibrada y luminosa, evocando el encanto intemporal de los pequeños pueblos rodeados de naturaleza y la tranquilidad de una vida sencilla en armonía con el paisaje.

