Manuel Pinazo (1956) - Reflexiones





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Manuel Pinazo, Reflexiones, técnica mixta sobre lienzo pegado a tabla, 61,5 × 62,5 cm, original, 2026, enmarcada, vendida directamente por el artista.
Descripción del vendedor
Artista: Manuel Pinazo
Sagunto 1956
Reflexiones
Obra pintada con pigmentos naturales sobre lienzo pegado a tabla
Con medidas 61,5 x 62,5 cm sin marco (63 x 64 cm ) con marco
Esta obra es una reflexión sobre el encargo que recibió M. ROTHKO para el “Four Seasons Restaurant” de Nueva York
Después de firmar un contrato para pintar 50 metros cuadrados del restaurante rompió el acuerdo al ver que en ese restaurante comerían los nuevos ricos, tomando la decisión de que jamás un cuadro suyo serviría de decoración a un lugar como aquel
Actualmente esos cuadros están en la Tate Gallery de Londres como donación del artista
La REFLEXIÓN es si el arte es para unos pocos o para todos
En el cuadro de M. Pinazo hace una agrupación de 6 pequeños cuadros conformando uno y unidos enel centro con unas barras pintadas de pigmentos de oro para contrastar la reflexión
LA GEOMETRÍA EXPANDIDA
Por Pedro Alberto Cruz
El lenguaje abstracto en el que se desenvuelve la entera producción de Manuel Pinazo es una directa consecuencia de la reelaboración que el rigor geométrico experimentó durante la posmodernidad, así como de la expansión que la pintura está realizando fuera de sus límites tradicionales. El primer elemento singularizador de su pintura es la introducción del error, de la “imperfección” en la traducción de determinados esquemas geométricos con larga tradición desde las vanguardias. La obra de Pinazo repite modelos compositivos basados en bandas verticales u horizontales paralelas y de diferentes colores, dameros o la repetición de figuras geométricas como el rectángulo. Cuando se observa, en detalle, cada una de estas composiciones se advierte como el frío racionalismo en el que se fundamenta la abstracción geométrica ha sido subvertido mediante la inserción de diferentes irregularidades: líneas ligeramente inclinadas y que, por tanto, no llegan a ser completamente rectas; diferente espacio de separación entre las diversas bandas de color; verticales que se interrumpen y que rompen el ritmo de la obra; o, evidentemente, el color alegre -de ecos matisseanos- y en ocasiones con un aire de ingenuidad, que socava esa autoridad metafísica que rezuma mucha de la abstracción geométrica vanguardista.
Pero el proceso de deconstrucción de la geometría abstracta que lleva a cabo Manuel Pinazo no se detiene en este primer nivel de crítica. Existe, además, un “segundo nivel”, que el artista ha ido consolidando con el paso de los años y que aporta interesantes conclusiones. En primer lugar, y en una línea de trabajo que prosigue la de la abstracción pospictórica de los 80, el autor juega con el potencial escultórico de la pintura por medio de la reunión de varias piezas que dinamitan la idea tradicional de contorno/marco cuadrado o rectangular.
Artista: Manuel Pinazo
Sagunto 1956
Reflexiones
Obra pintada con pigmentos naturales sobre lienzo pegado a tabla
Con medidas 61,5 x 62,5 cm sin marco (63 x 64 cm ) con marco
Esta obra es una reflexión sobre el encargo que recibió M. ROTHKO para el “Four Seasons Restaurant” de Nueva York
Después de firmar un contrato para pintar 50 metros cuadrados del restaurante rompió el acuerdo al ver que en ese restaurante comerían los nuevos ricos, tomando la decisión de que jamás un cuadro suyo serviría de decoración a un lugar como aquel
Actualmente esos cuadros están en la Tate Gallery de Londres como donación del artista
La REFLEXIÓN es si el arte es para unos pocos o para todos
En el cuadro de M. Pinazo hace una agrupación de 6 pequeños cuadros conformando uno y unidos enel centro con unas barras pintadas de pigmentos de oro para contrastar la reflexión
LA GEOMETRÍA EXPANDIDA
Por Pedro Alberto Cruz
El lenguaje abstracto en el que se desenvuelve la entera producción de Manuel Pinazo es una directa consecuencia de la reelaboración que el rigor geométrico experimentó durante la posmodernidad, así como de la expansión que la pintura está realizando fuera de sus límites tradicionales. El primer elemento singularizador de su pintura es la introducción del error, de la “imperfección” en la traducción de determinados esquemas geométricos con larga tradición desde las vanguardias. La obra de Pinazo repite modelos compositivos basados en bandas verticales u horizontales paralelas y de diferentes colores, dameros o la repetición de figuras geométricas como el rectángulo. Cuando se observa, en detalle, cada una de estas composiciones se advierte como el frío racionalismo en el que se fundamenta la abstracción geométrica ha sido subvertido mediante la inserción de diferentes irregularidades: líneas ligeramente inclinadas y que, por tanto, no llegan a ser completamente rectas; diferente espacio de separación entre las diversas bandas de color; verticales que se interrumpen y que rompen el ritmo de la obra; o, evidentemente, el color alegre -de ecos matisseanos- y en ocasiones con un aire de ingenuidad, que socava esa autoridad metafísica que rezuma mucha de la abstracción geométrica vanguardista.
Pero el proceso de deconstrucción de la geometría abstracta que lleva a cabo Manuel Pinazo no se detiene en este primer nivel de crítica. Existe, además, un “segundo nivel”, que el artista ha ido consolidando con el paso de los años y que aporta interesantes conclusiones. En primer lugar, y en una línea de trabajo que prosigue la de la abstracción pospictórica de los 80, el autor juega con el potencial escultórico de la pintura por medio de la reunión de varias piezas que dinamitan la idea tradicional de contorno/marco cuadrado o rectangular.

