Manuel Solà Moreno (1950) - Horizonte infinito






Máster en Innovación y Organización de las Artes, diez años en arte italiano contemporáneo.
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Manuel Solà Moreno (1950) Horizonte infinito, óleo sobre lienzo, original de la década de 1970, 140 × 111 cm, vendido con marco y firmado a mano.
Descripción del vendedor
Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Manuel Solà, que representa la unión silenciosa entre un cielo dramático y un océano sereno, transmitiendo inmensidad, contemplación y equilibrio emocional mediante el color y el horizonte. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 140x111x5 cm.
· Dimensiones de la obra: 116x88 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina izquierda de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación, presenta faltas de pintura en la parte superior de la obra.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos sumerge en una visión minimalista y profundamente atmosférica del mar y el cielo, donde el horizonte se convierte en el verdadero protagonista de una composición cargada de emoción, silencio y contemplación. La obra está construida mediante grandes franjas horizontales de color que separan el cielo tormentoso, la línea luminosa del horizonte y la inmensidad azul del océano. La sencillez aparente de la escena esconde una enorme intensidad emocional, ya que el contraste entre los tonos cálidos y oscuros del cielo y la serenidad fría del mar genera una sensación de inmensidad y profundidad casi infinita. Todo el cuadro transmite calma y tensión al mismo tiempo, como si estuviera capturando el instante exacto en el que la naturaleza cambia de estado entre la tormenta y la tranquilidad.
La parte superior de la composición está dominada por un cielo dramático y envolvente, construido a partir de tonos negros, granates, rojizos y anaranjados que parecen fundirse lentamente entre sí. Estas masas nubosas crean una atmósfera intensa y poderosa que recuerda los últimos momentos de un atardecer tempestuoso o el comienzo de una noche cargada de misterio. Los colores cálidos se expanden como nubes encendidas por la luz lejana del horizonte, aportando profundidad emocional y una gran fuerza visual. Existe una sensación casi espiritual en esta parte de la obra, donde el cielo parece transformarse en un espacio infinito lleno de energía y movimiento contenido.
El horizonte luminoso que divide la composición funciona como un delicado punto de equilibrio entre las fuerzas opuestas del cuadro. Esta fina línea de luz amarillenta y clara aporta serenidad y crea una transición suave entre el dramatismo del cielo y la calma del océano. El espectador percibe inmediatamente esa separación casi perfecta entre dos mundos cromáticos distintos: arriba, la intensidad emocional de los tonos cálidos y oscuros; abajo, la profundidad tranquila de los azules. Esta simplicidad estructural dota a la obra de una enorme elegancia visual y permite que la emoción surja únicamente del diálogo entre color, espacio y atmósfera.
La inmensidad azul del mar ocupa gran parte de la composición y está representada mediante suaves variaciones cromáticas que evocan profundidad, silencio y movimiento lento. Los tonos azules, turquesas y verdosos crean una sensación de agua infinita, tranquila y meditativa. No existen barcos, figuras ni elementos narrativos que distraigan la atención; toda la emoción se concentra en la relación entre el color y el espacio. El océano parece respirar lentamente bajo el cielo oscuro, transmitiendo una sensación de calma introspectiva y de contemplación absoluta. La ausencia de detalles innecesarios convierte la obra en una experiencia casi emocional y sensorial.
En conjunto, este cuadro es una representación minimalista y profundamente poética del encuentro entre el cielo y el mar, donde el color y la atmósfera construyen una escena cargada de silencio, emoción y profundidad contemplativa. La obra transmite serenidad, inmensidad y misterio a través de una composición simple pero intensamente evocadora, convirtiendo el horizonte en un símbolo de equilibrio entre la calma y la fuerza de la naturaleza.
Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Manuel Solà, que representa la unión silenciosa entre un cielo dramático y un océano sereno, transmitiendo inmensidad, contemplación y equilibrio emocional mediante el color y el horizonte. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 140x111x5 cm.
· Dimensiones de la obra: 116x88 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina izquierda de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación, presenta faltas de pintura en la parte superior de la obra.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos sumerge en una visión minimalista y profundamente atmosférica del mar y el cielo, donde el horizonte se convierte en el verdadero protagonista de una composición cargada de emoción, silencio y contemplación. La obra está construida mediante grandes franjas horizontales de color que separan el cielo tormentoso, la línea luminosa del horizonte y la inmensidad azul del océano. La sencillez aparente de la escena esconde una enorme intensidad emocional, ya que el contraste entre los tonos cálidos y oscuros del cielo y la serenidad fría del mar genera una sensación de inmensidad y profundidad casi infinita. Todo el cuadro transmite calma y tensión al mismo tiempo, como si estuviera capturando el instante exacto en el que la naturaleza cambia de estado entre la tormenta y la tranquilidad.
La parte superior de la composición está dominada por un cielo dramático y envolvente, construido a partir de tonos negros, granates, rojizos y anaranjados que parecen fundirse lentamente entre sí. Estas masas nubosas crean una atmósfera intensa y poderosa que recuerda los últimos momentos de un atardecer tempestuoso o el comienzo de una noche cargada de misterio. Los colores cálidos se expanden como nubes encendidas por la luz lejana del horizonte, aportando profundidad emocional y una gran fuerza visual. Existe una sensación casi espiritual en esta parte de la obra, donde el cielo parece transformarse en un espacio infinito lleno de energía y movimiento contenido.
El horizonte luminoso que divide la composición funciona como un delicado punto de equilibrio entre las fuerzas opuestas del cuadro. Esta fina línea de luz amarillenta y clara aporta serenidad y crea una transición suave entre el dramatismo del cielo y la calma del océano. El espectador percibe inmediatamente esa separación casi perfecta entre dos mundos cromáticos distintos: arriba, la intensidad emocional de los tonos cálidos y oscuros; abajo, la profundidad tranquila de los azules. Esta simplicidad estructural dota a la obra de una enorme elegancia visual y permite que la emoción surja únicamente del diálogo entre color, espacio y atmósfera.
La inmensidad azul del mar ocupa gran parte de la composición y está representada mediante suaves variaciones cromáticas que evocan profundidad, silencio y movimiento lento. Los tonos azules, turquesas y verdosos crean una sensación de agua infinita, tranquila y meditativa. No existen barcos, figuras ni elementos narrativos que distraigan la atención; toda la emoción se concentra en la relación entre el color y el espacio. El océano parece respirar lentamente bajo el cielo oscuro, transmitiendo una sensación de calma introspectiva y de contemplación absoluta. La ausencia de detalles innecesarios convierte la obra en una experiencia casi emocional y sensorial.
En conjunto, este cuadro es una representación minimalista y profundamente poética del encuentro entre el cielo y el mar, donde el color y la atmósfera construyen una escena cargada de silencio, emoción y profundidad contemplativa. La obra transmite serenidad, inmensidad y misterio a través de una composición simple pero intensamente evocadora, convirtiendo el horizonte en un símbolo de equilibrio entre la calma y la fuerza de la naturaleza.
