Mercè Xifra (1957) - Flores y memoria





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Mercè Xifra (1957), Flores y memoria, óleo sobre tela, 30 × 40 cm, con marco, edición Original, realizada entre 2010 y 2020, firmada a mano, en buen estado, España, vendida por Galería.
Descripción del vendedor
Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Mercè Xifra, que representa una delicada escena íntima de flores violetas junto a libros y telas, simbolizando la belleza efímera, la serenidad y la poesía de los pequeños momentos cotidianos. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 47x58x4 cm.
· Dimensiones de la obra: 30x40 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro desprende una delicadeza extraordinaria a través de una composición íntima y serena donde un sencillo ramo de flores se convierte en protagonista absoluto de la escena. La obra presenta un hermoso conjunto de pequeñas flores violetas y azuladas dispuestas en un recipiente transparente, colocado sobre una mesa acompañada de un paño de tonalidad rojiza y varios libros antiguos al fondo. La atmósfera es silenciosa, elegante y profundamente evocadora, como si el tiempo se hubiese detenido alrededor de este instante cotidiano lleno de sensibilidad. La composición transmite una sensación de calma doméstica y de belleza sencilla, elevando un motivo humilde a una categoría casi poética gracias al equilibrio entre color, luz y armonía visual.
Las flores dominan el centro de la escena con una gran riqueza cromática y una frescura extraordinaria. Sus pétalos violetas, azules y lilas parecen vibrar suavemente bajo una luz tenue que acaricia cada forma con delicadeza. El ramo posee un carácter espontáneo y natural, lejos de la rigidez de una composición artificial, lo que aporta cercanía y autenticidad a la obra. Las hojas verdes intensifican aún más la luminosidad de las flores, creando un contraste lleno de vida frente al fondo suave y neutro. El recipiente transparente permite observar los tallos y el agua en su interior, añadiendo ligereza y transparencia a la composición, además de aportar una dimensión íntima y cotidiana que acerca la escena al espectador.
El tratamiento de la luz juega un papel esencial en la atmósfera de la obra. La iluminación es suave y envolvente, sin contrastes bruscos, creando una sensación de serenidad y recogimiento. El fondo grisáceo, difuminado y discreto, permite que las flores resalten con elegancia sin perder la armonía general de la composición. El paño rojizo que ocupa la parte inferior izquierda introduce una nota cálida y sensual que equilibra los tonos fríos del ramo floral. Sus pliegues aportan movimiento y profundidad visual, mientras que los libros situados al fondo añaden un componente intelectual y nostálgico, evocando espacios tranquilos de lectura, silencio y contemplación.
Uno de los aspectos más bellos de esta obra es su capacidad para transformar un pequeño instante cotidiano en una experiencia emocional llena de sensibilidad. No se trata únicamente de una naturaleza muerta, sino de una escena cargada de intimidad y emoción. Las flores parecen simbolizar la fragilidad del tiempo, la belleza efímera de los momentos sencillos y la importancia de detenerse a contemplar aquello que normalmente pasa desapercibido. Existe una delicada relación entre los elementos: las flores aportan frescura y vida, los libros sugieren memoria y conocimiento, y el paño añade una sensación de calidez humana. Todo ello crea una escena equilibrada, refinada y profundamente acogedora.
En conjunto, este cuadro es una maravillosa celebración de la belleza silenciosa de los objetos cotidianos y de la delicadeza de las pequeñas cosas. La armonía cromática, la suavidad de la luz y la sensibilidad de la composición convierten esta obra en una escena íntima y elegante, capaz de transmitir serenidad, nostalgia y una profunda sensación de calma contemplativa.
Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Mercè Xifra, que representa una delicada escena íntima de flores violetas junto a libros y telas, simbolizando la belleza efímera, la serenidad y la poesía de los pequeños momentos cotidianos. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 47x58x4 cm.
· Dimensiones de la obra: 30x40 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro desprende una delicadeza extraordinaria a través de una composición íntima y serena donde un sencillo ramo de flores se convierte en protagonista absoluto de la escena. La obra presenta un hermoso conjunto de pequeñas flores violetas y azuladas dispuestas en un recipiente transparente, colocado sobre una mesa acompañada de un paño de tonalidad rojiza y varios libros antiguos al fondo. La atmósfera es silenciosa, elegante y profundamente evocadora, como si el tiempo se hubiese detenido alrededor de este instante cotidiano lleno de sensibilidad. La composición transmite una sensación de calma doméstica y de belleza sencilla, elevando un motivo humilde a una categoría casi poética gracias al equilibrio entre color, luz y armonía visual.
Las flores dominan el centro de la escena con una gran riqueza cromática y una frescura extraordinaria. Sus pétalos violetas, azules y lilas parecen vibrar suavemente bajo una luz tenue que acaricia cada forma con delicadeza. El ramo posee un carácter espontáneo y natural, lejos de la rigidez de una composición artificial, lo que aporta cercanía y autenticidad a la obra. Las hojas verdes intensifican aún más la luminosidad de las flores, creando un contraste lleno de vida frente al fondo suave y neutro. El recipiente transparente permite observar los tallos y el agua en su interior, añadiendo ligereza y transparencia a la composición, además de aportar una dimensión íntima y cotidiana que acerca la escena al espectador.
El tratamiento de la luz juega un papel esencial en la atmósfera de la obra. La iluminación es suave y envolvente, sin contrastes bruscos, creando una sensación de serenidad y recogimiento. El fondo grisáceo, difuminado y discreto, permite que las flores resalten con elegancia sin perder la armonía general de la composición. El paño rojizo que ocupa la parte inferior izquierda introduce una nota cálida y sensual que equilibra los tonos fríos del ramo floral. Sus pliegues aportan movimiento y profundidad visual, mientras que los libros situados al fondo añaden un componente intelectual y nostálgico, evocando espacios tranquilos de lectura, silencio y contemplación.
Uno de los aspectos más bellos de esta obra es su capacidad para transformar un pequeño instante cotidiano en una experiencia emocional llena de sensibilidad. No se trata únicamente de una naturaleza muerta, sino de una escena cargada de intimidad y emoción. Las flores parecen simbolizar la fragilidad del tiempo, la belleza efímera de los momentos sencillos y la importancia de detenerse a contemplar aquello que normalmente pasa desapercibido. Existe una delicada relación entre los elementos: las flores aportan frescura y vida, los libros sugieren memoria y conocimiento, y el paño añade una sensación de calidez humana. Todo ello crea una escena equilibrada, refinada y profundamente acogedora.
En conjunto, este cuadro es una maravillosa celebración de la belleza silenciosa de los objetos cotidianos y de la delicadeza de las pequeñas cosas. La armonía cromática, la suavidad de la luz y la sensibilidad de la composición convierten esta obra en una escena íntima y elegante, capaz de transmitir serenidad, nostalgia y una profunda sensación de calma contemplativa.

