Soly Cissé (1969) - Serie Héritage 14






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Soly Cissé — Serie Héritage 14, pintura acrílica original de 1998, contemporánea, 20 × 20 cm, firmada a mano, creada en Senegal; vendida por Galerie, en excelente estado.
Descripción del vendedor
SOLY CISSÉ
En sus collages y sus pinturas, pone en escena a personajes atormentados por la duda y a merced de los caprichos de una Naturaleza desequilibrada por el Hombre. Soly Cissé es un artista de obra proteiforme... Su arte se expande a diversos medios; collages, pinturas, instalaciones, vídeo, esculturas, ... En cada una de sus realizaciones se repite, como hilo conductor, sus seres híbridos, sus animales, sus espíritus, pictogramas, grafitis y siluetas sénoufos. Surgen formas, atrapadas en el movimiento de la coloración en fusión, al borde de la figuración.
Criaturas inacabadas y personajes pertenecientes a un estado no situado (¿anterior, posterior?) de la humanidad. Niños, animales, todos son captados de frente, sus rostros a medio esbozar. Él pinta, esculpe, da forma al kraft, a la arcilla, trabaja los lienzos en series gráficas, recicla la madera. Soly Cissé explora caminos riesgosos, inéditos. Está habitado por una cólera sana, bastante seguro de sus influencias para no citarlas. A la escucha del mundo urbano, es de quienes pueden desprenderse con serenidad del adjetivo “africain” (africano), sin arrepentimiento ni remordimiento, pues África hoy está en él, como factor de modernidad. El trazo, decidido por Cissé, nervioso, ágil, retoma el carboncillo allí donde lo habían dejado sus antiguos ancestros. Rápido, capta al ser por defecto; las figuras nacen así de lo informe sin desestabilizarlo. Solo un guiño al destino.
La obra de Soly Cissé es notable por su grafía singular, espontánea. En sus collages, los espíritus y las figuras inquietantes o protectoras no revelan las deidades de una cultura, sino una fantasmagoría.
Hay en él una voluntad afirmada de provocar una tensión fértil y dinámica. Cuanto más se penetra en su microcosmos poblado de espíritus y monstruos, más se afirman las grandes confrontaciones entre azules intensos y amarillos estridentes. Es en el lento y paciente descubrimiento de su lenguaje plástico que la armonía se restablece poco a poco, ajustando su equilibrio.
«There is allí sin dudarlo un artista mayor, que va directo al grano».
Philippe Dagen (Le Monde)
El vendedor y su historia
SOLY CISSÉ
En sus collages y sus pinturas, pone en escena a personajes atormentados por la duda y a merced de los caprichos de una Naturaleza desequilibrada por el Hombre. Soly Cissé es un artista de obra proteiforme... Su arte se expande a diversos medios; collages, pinturas, instalaciones, vídeo, esculturas, ... En cada una de sus realizaciones se repite, como hilo conductor, sus seres híbridos, sus animales, sus espíritus, pictogramas, grafitis y siluetas sénoufos. Surgen formas, atrapadas en el movimiento de la coloración en fusión, al borde de la figuración.
Criaturas inacabadas y personajes pertenecientes a un estado no situado (¿anterior, posterior?) de la humanidad. Niños, animales, todos son captados de frente, sus rostros a medio esbozar. Él pinta, esculpe, da forma al kraft, a la arcilla, trabaja los lienzos en series gráficas, recicla la madera. Soly Cissé explora caminos riesgosos, inéditos. Está habitado por una cólera sana, bastante seguro de sus influencias para no citarlas. A la escucha del mundo urbano, es de quienes pueden desprenderse con serenidad del adjetivo “africain” (africano), sin arrepentimiento ni remordimiento, pues África hoy está en él, como factor de modernidad. El trazo, decidido por Cissé, nervioso, ágil, retoma el carboncillo allí donde lo habían dejado sus antiguos ancestros. Rápido, capta al ser por defecto; las figuras nacen así de lo informe sin desestabilizarlo. Solo un guiño al destino.
La obra de Soly Cissé es notable por su grafía singular, espontánea. En sus collages, los espíritus y las figuras inquietantes o protectoras no revelan las deidades de una cultura, sino una fantasmagoría.
Hay en él una voluntad afirmada de provocar una tensión fértil y dinámica. Cuanto más se penetra en su microcosmos poblado de espíritus y monstruos, más se afirman las grandes confrontaciones entre azules intensos y amarillos estridentes. Es en el lento y paciente descubrimiento de su lenguaje plástico que la armonía se restablece poco a poco, ajustando su equilibrio.
«There is allí sin dudarlo un artista mayor, que va directo al grano».
Philippe Dagen (Le Monde)
