Soly Cissé (1969) - Serie Héritage 9





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Soly Cissé (1969), Serie Héritage 9, una pintura acrílica originale di 20 x 20 cm originaria del Senegal, del 1998, contemporánea, firmada a mano, periodo después de 2020, en excelente estado, vendida por Galerie, sin caballete.
Descripción del vendedor
SOLY CISSÉ
En sus collages y sus cuadros, pone en escena personajes torturados por la duda, y expuestos a los caprichos de una Naturaleza trastornada por el Hombre.
Soly Cissé es un artista de obra poliforme... Su arte se extiende a diversos medios; collages, pinturas, instalaciones, vídeo, esculturas, ... En cada una de sus realizaciones se mantiene como eje conductor sus seres híbridos, sus animales, sus espíritus, pictogramas, grafitis y siluetas senoufos. Surgen formas, atrapadas en el movimiento de la coloración en fusión, al borde de la figuración.
Criaturas inacabadas y personajes que pertenecen a un estadio no ubicado (¿anterior, posterior?) de la humanidad. Niños, animales, todos son capturados frontalmente, sus rostros a medio esbozar. Pinta, esculpe, modela el kraft, la arcilla, trabaja las telas en serie gráfica, recicla la madera. Soly Cissé explora caminos arriesgados, inéditos. Está habitado por una cólera sana, bastante seguro de sus influencias como para no citarlas. Atento al mundo urbano, es de quienes pueden despojarse tranquilamente del adjetivo “africano”, sin arrepentimiento ni remordimiento, ya que África hoy vive en él, como factor de modernidad. La línea, decidida por Cissé, nerviosa, ágil, retoma el carbón donde lo habían dejado sus antiguos ancestros. Rápido, capta al ser por defecto; las figuras nacen así de lo informe sin sobresaltarlo. Solo un guiño al destino.
La obra de Soly Cissé es notable por su grafía singular, espontánea. En sus collages, los espíritus y las figuras inquietantes o protectoras no revelan las divinidades de una cultura, sino una fantasmagoría.
Hay en él una voluntad afirmada de provocar una tensión fértil y dinámica. Cuanto más se penetra en su microcosmos poblado de espíritus y monstruos, más se afirman las grandes confrontaciones entre azules intensos y amarillos estridentes. Es en el lento y paciente descubrimiento de su lenguaje plástico donde la armonía se restablece poco a poco, ajustando su equilibrio.
“Hay allí, sin dudarlo, un artista mayor que va directo al grano”.
Philippe Dagen (Le Monde)
El vendedor y su historia
SOLY CISSÉ
En sus collages y sus cuadros, pone en escena personajes torturados por la duda, y expuestos a los caprichos de una Naturaleza trastornada por el Hombre.
Soly Cissé es un artista de obra poliforme... Su arte se extiende a diversos medios; collages, pinturas, instalaciones, vídeo, esculturas, ... En cada una de sus realizaciones se mantiene como eje conductor sus seres híbridos, sus animales, sus espíritus, pictogramas, grafitis y siluetas senoufos. Surgen formas, atrapadas en el movimiento de la coloración en fusión, al borde de la figuración.
Criaturas inacabadas y personajes que pertenecen a un estadio no ubicado (¿anterior, posterior?) de la humanidad. Niños, animales, todos son capturados frontalmente, sus rostros a medio esbozar. Pinta, esculpe, modela el kraft, la arcilla, trabaja las telas en serie gráfica, recicla la madera. Soly Cissé explora caminos arriesgados, inéditos. Está habitado por una cólera sana, bastante seguro de sus influencias como para no citarlas. Atento al mundo urbano, es de quienes pueden despojarse tranquilamente del adjetivo “africano”, sin arrepentimiento ni remordimiento, ya que África hoy vive en él, como factor de modernidad. La línea, decidida por Cissé, nerviosa, ágil, retoma el carbón donde lo habían dejado sus antiguos ancestros. Rápido, capta al ser por defecto; las figuras nacen así de lo informe sin sobresaltarlo. Solo un guiño al destino.
La obra de Soly Cissé es notable por su grafía singular, espontánea. En sus collages, los espíritus y las figuras inquietantes o protectoras no revelan las divinidades de una cultura, sino una fantasmagoría.
Hay en él una voluntad afirmada de provocar una tensión fértil y dinámica. Cuanto más se penetra en su microcosmos poblado de espíritus y monstruos, más se afirman las grandes confrontaciones entre azules intensos y amarillos estridentes. Es en el lento y paciente descubrimiento de su lenguaje plástico donde la armonía se restablece poco a poco, ajustando su equilibrio.
“Hay allí, sin dudarlo, un artista mayor que va directo al grano”.
Philippe Dagen (Le Monde)

