Soly Cissé (1969) - Serie Héritage 10





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Soly Cissé presenta su obra original de 1998, una pintura acrílica Serie Héritage 10 de 20 × 20 cm, firmada a mano, realizada en Senegal y disponible sin soporte en excelente estado.
Descripción del vendedor
SOLY CISSÉ
En sus collages y sus cuadros, pone en escena a personajes torturados por la duda, y a merced de los caprichos de una Naturaleza desequilibrada por el Hombre. Soly Cissé es un artista de obra proteiforme... Su arte se extiende a diversos medios; collages, pinturas, instalaciones, video, esculturas, ... En cada una de sus realizaciones se repiten, como hilo conductor, sus seres híbridos, sus animales, sus espíritus, pictogramas, graffitis y siluetas senoufos. Surgen formas atrapadas en el movimiento de la coloración en fusión, al borde de la figuración.
Criaturas inconclusas y personajes que pertenecen a un estadio no situado (¿anterior, posterior?) de la humanidad. Niños, animales, todos son captados de frente, sus rostros a medio dibujar. Pinta, esculpe, modela el cartón kraft, la arcilla; trabaja las telas en serie gráfica, recicla la madera. Soly Cissé explora vías arriesgadas, inéditas. Está habitado por una cólera sana, bastante seguro de sus influencias para no citarlas. A la escucha del mundo urbano, es de quienes pueden desprenderse serenamente del adjetivo “africain”, sin arrepentimiento ni remordimiento, pues África hoy está en él, como factor de modernidad. El trazo, decidido por Cissé, nervioso, ágil, retoma el carbón donde lo dejaron sus lejanos antepasados. Rápido, capta al ser por defecto; las figuras nacen así de lo informe sin brusquedad. Solo un guiño al destino.
La obra de Soly Cissé es notable por su grafía singular, espontánea. En sus collages, los espíritus y las figuras inquietantes o protectoras no revelan las divinidades de una cultura, sino una fantasmagoría.
Hay en él una voluntad afirmada de provocar una tensión fértil y dinámica. Cuanto más se penetra en su microcosmos poblado de espíritus y monstruos, más se afirman las grandes confrontaciones entre azules intensos y amarillos estridentes. Es en la lenta y paciente descubrimiento de su lenguaje plástico que la armonía se restablece poco a poco, ajustando su equilibrio.
« Hay ahí sin duda un artista mayor, que va directo al grano ».
Philippe Dagen (Le Monde)
El vendedor y su historia
SOLY CISSÉ
En sus collages y sus cuadros, pone en escena a personajes torturados por la duda, y a merced de los caprichos de una Naturaleza desequilibrada por el Hombre. Soly Cissé es un artista de obra proteiforme... Su arte se extiende a diversos medios; collages, pinturas, instalaciones, video, esculturas, ... En cada una de sus realizaciones se repiten, como hilo conductor, sus seres híbridos, sus animales, sus espíritus, pictogramas, graffitis y siluetas senoufos. Surgen formas atrapadas en el movimiento de la coloración en fusión, al borde de la figuración.
Criaturas inconclusas y personajes que pertenecen a un estadio no situado (¿anterior, posterior?) de la humanidad. Niños, animales, todos son captados de frente, sus rostros a medio dibujar. Pinta, esculpe, modela el cartón kraft, la arcilla; trabaja las telas en serie gráfica, recicla la madera. Soly Cissé explora vías arriesgadas, inéditas. Está habitado por una cólera sana, bastante seguro de sus influencias para no citarlas. A la escucha del mundo urbano, es de quienes pueden desprenderse serenamente del adjetivo “africain”, sin arrepentimiento ni remordimiento, pues África hoy está en él, como factor de modernidad. El trazo, decidido por Cissé, nervioso, ágil, retoma el carbón donde lo dejaron sus lejanos antepasados. Rápido, capta al ser por defecto; las figuras nacen así de lo informe sin brusquedad. Solo un guiño al destino.
La obra de Soly Cissé es notable por su grafía singular, espontánea. En sus collages, los espíritus y las figuras inquietantes o protectoras no revelan las divinidades de una cultura, sino una fantasmagoría.
Hay en él una voluntad afirmada de provocar una tensión fértil y dinámica. Cuanto más se penetra en su microcosmos poblado de espíritus y monstruos, más se afirman las grandes confrontaciones entre azules intensos y amarillos estridentes. Es en la lenta y paciente descubrimiento de su lenguaje plástico que la armonía se restablece poco a poco, ajustando su equilibrio.
« Hay ahí sin duda un artista mayor, que va directo al grano ».
Philippe Dagen (Le Monde)

