European school (XX) - The harvest table






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The harvest table es una pintura al óleo sobre lienzo, periodo 1980–1990, de la escuela europea (XX), realizada en España y vendida con su marco; firmado a mano, en buen estado, edición original, 64 cm de alto por 56 cm de ancho (con marco).
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela europea, que representa Una naturaleza muerta compuesta por una vasija tradicional y diversos frutos que simbolizan la abundancia, la sencillez y la belleza de la vida cotidiana. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 64x56x5 cm.
· Dimensiones sin marco: 41x33 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una delicada naturaleza muerta en la que un conjunto de frutas y una vasija ocupan el centro de una composición equilibrada y serena. La escena se desarrolla sobre una superficie de madera que aporta una sensación de estabilidad y sencillez, mientras que el fondo, dominado por cálidos matices terrosos, envuelve los objetos en una atmósfera acogedora y atemporal. La disposición de los elementos responde a una armonía cuidadosamente construida, donde cada objeto encuentra su lugar dentro del conjunto sin imponerse sobre los demás. El resultado es una imagen tranquila que invita a la contemplación pausada y a la apreciación de la belleza que puede encontrarse en los objetos cotidianos.
La vasija constituye el principal eje visual de la composición. Situada en una posición central, destaca por su presencia sólida y equilibrada, convirtiéndose en el elemento que organiza todo el espacio pictórico. Su forma robusta y tradicional evoca utensilios utilizados durante generaciones, asociados a la vida doméstica y al trabajo cotidiano. Los reflejos suaves que aparecen sobre su superficie le confieren volumen y profundidad, permitiendo percibir su materialidad y peso. La pieza transmite una sensación de permanencia y arraigo, como si representara la continuidad de costumbres y tradiciones vinculadas al mundo rural.
Rodeando la vasija aparecen diversos frutos cuidadosamente distribuidos. Las uvas blancas destacan especialmente por su luminosidad y por la riqueza de matices presentes en cada racimo. Sus tonos translúcidos sugieren frescura y madurez, aportando un atractivo contraste frente a los colores más densos del recipiente. Junto a ellas aparecen otras frutas de tonalidades rojizas y verdosas que enriquecen visualmente la composición. La variedad cromática y formal de estos elementos crea un agradable diálogo entre formas redondeadas y volúmenes orgánicos, reforzando la sensación de abundancia y generosidad que caracteriza a las tradicionales naturalezas muertas.
La paleta cromática de la obra se construye principalmente a partir de tonos cálidos, tierras, ocres y matices suaves que transmiten una sensación de calma y cercanía. Esta elección de colores contribuye a crear una atmósfera íntima y reposada, donde la luz parece envolver suavemente cada objeto. El fondo, lejos de competir con los elementos principales, actúa como un escenario discreto que permite destacar las formas y volúmenes de la composición. La mesa de madera, con sus vetas y tonalidades naturales, añade un carácter auténtico y doméstico que refuerza la conexión de la escena con la vida cotidiana y con la tradición de los bodegones clásicos.
En conjunto, este cuadro es una elegante celebración de la sencillez, la abundancia y la belleza de los objetos cotidianos. La armoniosa combinación entre la vasija, las frutas y el entorno crea una imagen equilibrada y serena que transmite estabilidad, calidez y tradición. La obra invita al espectador a detenerse y apreciar los pequeños detalles que forman parte de la vida diaria, transformando elementos comunes en protagonistas de una escena llena de sensibilidad y encanto. Su atmósfera tranquila y su cuidada composición convierten este bodegón en una representación atemporal de la riqueza visual que puede encontrarse en la simplicidad.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela europea, que representa Una naturaleza muerta compuesta por una vasija tradicional y diversos frutos que simbolizan la abundancia, la sencillez y la belleza de la vida cotidiana. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 64x56x5 cm.
· Dimensiones sin marco: 41x33 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una delicada naturaleza muerta en la que un conjunto de frutas y una vasija ocupan el centro de una composición equilibrada y serena. La escena se desarrolla sobre una superficie de madera que aporta una sensación de estabilidad y sencillez, mientras que el fondo, dominado por cálidos matices terrosos, envuelve los objetos en una atmósfera acogedora y atemporal. La disposición de los elementos responde a una armonía cuidadosamente construida, donde cada objeto encuentra su lugar dentro del conjunto sin imponerse sobre los demás. El resultado es una imagen tranquila que invita a la contemplación pausada y a la apreciación de la belleza que puede encontrarse en los objetos cotidianos.
La vasija constituye el principal eje visual de la composición. Situada en una posición central, destaca por su presencia sólida y equilibrada, convirtiéndose en el elemento que organiza todo el espacio pictórico. Su forma robusta y tradicional evoca utensilios utilizados durante generaciones, asociados a la vida doméstica y al trabajo cotidiano. Los reflejos suaves que aparecen sobre su superficie le confieren volumen y profundidad, permitiendo percibir su materialidad y peso. La pieza transmite una sensación de permanencia y arraigo, como si representara la continuidad de costumbres y tradiciones vinculadas al mundo rural.
Rodeando la vasija aparecen diversos frutos cuidadosamente distribuidos. Las uvas blancas destacan especialmente por su luminosidad y por la riqueza de matices presentes en cada racimo. Sus tonos translúcidos sugieren frescura y madurez, aportando un atractivo contraste frente a los colores más densos del recipiente. Junto a ellas aparecen otras frutas de tonalidades rojizas y verdosas que enriquecen visualmente la composición. La variedad cromática y formal de estos elementos crea un agradable diálogo entre formas redondeadas y volúmenes orgánicos, reforzando la sensación de abundancia y generosidad que caracteriza a las tradicionales naturalezas muertas.
La paleta cromática de la obra se construye principalmente a partir de tonos cálidos, tierras, ocres y matices suaves que transmiten una sensación de calma y cercanía. Esta elección de colores contribuye a crear una atmósfera íntima y reposada, donde la luz parece envolver suavemente cada objeto. El fondo, lejos de competir con los elementos principales, actúa como un escenario discreto que permite destacar las formas y volúmenes de la composición. La mesa de madera, con sus vetas y tonalidades naturales, añade un carácter auténtico y doméstico que refuerza la conexión de la escena con la vida cotidiana y con la tradición de los bodegones clásicos.
En conjunto, este cuadro es una elegante celebración de la sencillez, la abundancia y la belleza de los objetos cotidianos. La armoniosa combinación entre la vasija, las frutas y el entorno crea una imagen equilibrada y serena que transmite estabilidad, calidez y tradición. La obra invita al espectador a detenerse y apreciar los pequeños detalles que forman parte de la vida diaria, transformando elementos comunes en protagonistas de una escena llena de sensibilidad y encanto. Su atmósfera tranquila y su cuidada composición convierten este bodegón en una representación atemporal de la riqueza visual que puede encontrarse en la simplicidad.
