Jordi Jové (1937) - El valle tranquilo

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Jordi Jové (1937) firmado a mano, óleo sobre tabla El valle tranquilo, edición original, 50 × 61 cm (grosor 1 cm), realizada en el periodo 2010–2020, en buen estado y vendido con marco por Galería en España.

Resumen redactado con la ayuda de la IA

Descripción del vendedor

Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Jordi Jové, que representa un apacible pueblo rural rodeado de campos, árboles y montañas, que simboliza la armonía entre la vida tradicional y la belleza del paisaje natural. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones de la obra: 50x61x1 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.

La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta una encantadora visión de un pequeño núcleo rural enclavado en un paisaje montañoso, donde la arquitectura tradicional y la naturaleza conviven en perfecta armonía. La escena transmite una sensación de serenidad y arraigo, mostrando un pueblo que parece mantenerse fiel al paso tranquilo del tiempo. Las edificaciones se agrupan de forma orgánica alrededor de una esbelta torre que emerge como punto de referencia visual y simbólico del conjunto. Todo el paisaje está envuelto en una atmósfera luminosa y clara que invita a contemplar la belleza sencilla de la vida rural y la estrecha relación entre el ser humano y su entorno natural.
Las construcciones ocupan el centro de la composición y destacan por sus formas sólidas y geométricas. Los volúmenes de las casas aparecen definidos mediante superficies amplias y colores cálidos que evocan piedra, tierra y materiales tradicionales. Los tejados rojizos introducen contrastes cromáticos que enriquecen visualmente el conjunto y aportan un agradable ritmo a la escena. La torre central se eleva discretamente sobre el resto de las edificaciones, convirtiéndose en el elemento vertical que organiza la composición y guía la mirada hacia el corazón del pueblo. Esta arquitectura sencilla y auténtica transmite una sensación de permanencia y de continuidad histórica.
La vegetación desempeña un papel fundamental en la obra. Grandes masas de árboles rodean las viviendas y suavizan la transición entre el espacio construido y el paisaje natural. Los tonos verdes aportan frescura y vitalidad, creando un contraste equilibrado con los colores ocres y terrosos de las edificaciones. En primer plano aparecen campos y terrenos cultivados que refuerzan el carácter agrícola del entorno. Estos espacios abiertos proporcionan profundidad a la composición y permiten que la mirada avance gradualmente desde las zonas más cercanas hasta el núcleo urbano y las montañas del fondo. La presencia de la naturaleza no es meramente decorativa, sino que forma parte esencial de la identidad del lugar.
Al fondo se alzan majestuosas montañas que dominan el horizonte y aportan una poderosa sensación de amplitud. Sus tonalidades azuladas y violáceas crean un efecto atmosférico que las sitúa a gran distancia, reforzando la profundidad espacial de la escena. Estas elevaciones naturales parecen abrazar el pueblo y protegerlo, integrándolo dentro de un paisaje de gran belleza. Sobre ellas se extiende un cielo luminoso recorrido por amplias nubes blancas que aportan dinamismo y equilibrio visual. La combinación de montañas, cielo y vegetación genera una atmósfera fresca y abierta que transmite calma, estabilidad y armonía.
En conjunto, este cuadro constituye una hermosa evocación de la vida rural en un entorno montañoso lleno de encanto y autenticidad. La combinación de arquitectura tradicional, campos verdes, árboles frondosos y montañas lejanas da lugar a una imagen equilibrada y acogedora que invita a la contemplación. La obra transmite valores de tranquilidad, arraigo y conexión con la naturaleza, ofreciendo una visión idealizada pero profundamente emotiva de un pueblo que parece vivir al ritmo pausado de las estaciones. Su luminosidad, su riqueza cromática y la armonía entre todos sus elementos convierten esta escena en una celebración de la belleza serena del paisaje rural.

Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Jordi Jové, que representa un apacible pueblo rural rodeado de campos, árboles y montañas, que simboliza la armonía entre la vida tradicional y la belleza del paisaje natural. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones de la obra: 50x61x1 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.

La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta una encantadora visión de un pequeño núcleo rural enclavado en un paisaje montañoso, donde la arquitectura tradicional y la naturaleza conviven en perfecta armonía. La escena transmite una sensación de serenidad y arraigo, mostrando un pueblo que parece mantenerse fiel al paso tranquilo del tiempo. Las edificaciones se agrupan de forma orgánica alrededor de una esbelta torre que emerge como punto de referencia visual y simbólico del conjunto. Todo el paisaje está envuelto en una atmósfera luminosa y clara que invita a contemplar la belleza sencilla de la vida rural y la estrecha relación entre el ser humano y su entorno natural.
Las construcciones ocupan el centro de la composición y destacan por sus formas sólidas y geométricas. Los volúmenes de las casas aparecen definidos mediante superficies amplias y colores cálidos que evocan piedra, tierra y materiales tradicionales. Los tejados rojizos introducen contrastes cromáticos que enriquecen visualmente el conjunto y aportan un agradable ritmo a la escena. La torre central se eleva discretamente sobre el resto de las edificaciones, convirtiéndose en el elemento vertical que organiza la composición y guía la mirada hacia el corazón del pueblo. Esta arquitectura sencilla y auténtica transmite una sensación de permanencia y de continuidad histórica.
La vegetación desempeña un papel fundamental en la obra. Grandes masas de árboles rodean las viviendas y suavizan la transición entre el espacio construido y el paisaje natural. Los tonos verdes aportan frescura y vitalidad, creando un contraste equilibrado con los colores ocres y terrosos de las edificaciones. En primer plano aparecen campos y terrenos cultivados que refuerzan el carácter agrícola del entorno. Estos espacios abiertos proporcionan profundidad a la composición y permiten que la mirada avance gradualmente desde las zonas más cercanas hasta el núcleo urbano y las montañas del fondo. La presencia de la naturaleza no es meramente decorativa, sino que forma parte esencial de la identidad del lugar.
Al fondo se alzan majestuosas montañas que dominan el horizonte y aportan una poderosa sensación de amplitud. Sus tonalidades azuladas y violáceas crean un efecto atmosférico que las sitúa a gran distancia, reforzando la profundidad espacial de la escena. Estas elevaciones naturales parecen abrazar el pueblo y protegerlo, integrándolo dentro de un paisaje de gran belleza. Sobre ellas se extiende un cielo luminoso recorrido por amplias nubes blancas que aportan dinamismo y equilibrio visual. La combinación de montañas, cielo y vegetación genera una atmósfera fresca y abierta que transmite calma, estabilidad y armonía.
En conjunto, este cuadro constituye una hermosa evocación de la vida rural en un entorno montañoso lleno de encanto y autenticidad. La combinación de arquitectura tradicional, campos verdes, árboles frondosos y montañas lejanas da lugar a una imagen equilibrada y acogedora que invita a la contemplación. La obra transmite valores de tranquilidad, arraigo y conexión con la naturaleza, ofreciendo una visión idealizada pero profundamente emotiva de un pueblo que parece vivir al ritmo pausado de las estaciones. Su luminosidad, su riqueza cromática y la armonía entre todos sus elementos convierten esta escena en una celebración de la belleza serena del paisaje rural.

Datos

Artista
Jordi Jové (1937)
Se vende con marco
Vendido por
Galería
Edición
Original
Título de la obra
El valle tranquilo
Técnica
Pintura al óleo
Firma
Firmado a mano
País de origen
España
Estado
En buen estado
Alto
50 cm
Ancho
61 cm
Estilo
Posimpresionismo
Periodo
2010-2020
Vendido por
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