Jordi Jové (1937) - Cielo de mareas

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Jordi Jové (1937) presenta Cielo de mareas, óleo sobre tabla, 38 × 46 cm, firmado a mano en la esquina inferior derecha, edición original de España (2010–2020), en buen estado y vendido por Galería.

Resumen redactado con la ayuda de la IA

Descripción del vendedor

Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Jordi Jové, que representa una inmensa vista del mar bajo un cielo cambiante y dramático, donde la luz y las nubes crean una atmósfera de serenidad, misterio y profunda contemplación. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones de la obra: 38x46x1 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.

La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta una inmensa extensión marina bajo un cielo de gran fuerza expresiva, donde la naturaleza se manifiesta con toda su intensidad y profundidad emocional. La composición está dominada por una amplia franja de nubes que parecen desplazarse lentamente sobre el horizonte, creando una sensación de movimiento constante. El mar, sereno pero cargado de energía contenida, se extiende hasta perderse en la distancia, estableciendo un diálogo visual con el cielo que ocupa la mayor parte de la escena. La línea del horizonte, discreta y elegante, actúa como punto de equilibrio entre ambos elementos, aportando una sensación de amplitud infinita y de contemplación silenciosa.
La atmósfera que envuelve la obra resulta especialmente cautivadora gracias a la combinación de tonalidades oscuras, grises, blancas y delicados matices rosados que aparecen dispersos entre las nubes. Estos toques de color introducen una dimensión poética que suaviza la fuerza dramática del paisaje y sugieren la presencia de una luz cambiante, quizás propia del amanecer o del atardecer. Las masas nubosas parecen superponerse unas sobre otras, generando profundidad y una riqueza visual que invita a detenerse en cada rincón de la composición. Cada franja de color contribuye a construir una escena cargada de emoción, donde la naturaleza se convierte en protagonista absoluta.
El mar refleja parcialmente los tonos del cielo, estableciendo una continuidad cromática que unifica toda la imagen. La superficie acuática aparece marcada por suaves ondulaciones que sugieren el movimiento de las corrientes y la presencia de una ligera brisa. A pesar de la aparente calma, existe una tensión latente que dota al paisaje de una gran intensidad. El espectador puede imaginar el sonido lejano de las olas, el aire húmedo y fresco del océano y la inmensidad de un espacio donde la presencia humana desaparece por completo para dejar paso a la majestuosidad de los elementos naturales.
Uno de los aspectos más destacados de la obra es su capacidad para transmitir sensaciones y estados de ánimo. No se trata únicamente de una representación del mar y del cielo, sino de una evocación emocional que invita a la introspección. Las nubes, con sus formas cambiantes y su movimiento sugerido, parecen reflejar pensamientos, recuerdos o emociones que atraviesan el paisaje. Los contrastes entre las zonas más oscuras y los destellos más claros generan una sensación de esperanza dentro de un entorno dominado por la inmensidad y el misterio. La escena posee un carácter casi meditativo que anima al observador a perderse en la contemplación de sus detalles.
En conjunto, esta obra captura la belleza sobrecogedora de un paisaje marítimo dominado por un cielo dinámico y lleno de matices. La armonía entre la inmensidad del océano y la expresividad de las nubes crea una escena de gran fuerza visual y emocional. La combinación de tonos suaves y contrastes profundos aporta una sensación de equilibrio entre serenidad y dramatismo, convirtiendo el cuadro en una invitación a reflexionar sobre la grandeza de la naturaleza, el paso del tiempo y la infinita variedad de emociones que puede despertar la contemplación del mar.

Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Jordi Jové, que representa una inmensa vista del mar bajo un cielo cambiante y dramático, donde la luz y las nubes crean una atmósfera de serenidad, misterio y profunda contemplación. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones de la obra: 38x46x1 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.

La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta una inmensa extensión marina bajo un cielo de gran fuerza expresiva, donde la naturaleza se manifiesta con toda su intensidad y profundidad emocional. La composición está dominada por una amplia franja de nubes que parecen desplazarse lentamente sobre el horizonte, creando una sensación de movimiento constante. El mar, sereno pero cargado de energía contenida, se extiende hasta perderse en la distancia, estableciendo un diálogo visual con el cielo que ocupa la mayor parte de la escena. La línea del horizonte, discreta y elegante, actúa como punto de equilibrio entre ambos elementos, aportando una sensación de amplitud infinita y de contemplación silenciosa.
La atmósfera que envuelve la obra resulta especialmente cautivadora gracias a la combinación de tonalidades oscuras, grises, blancas y delicados matices rosados que aparecen dispersos entre las nubes. Estos toques de color introducen una dimensión poética que suaviza la fuerza dramática del paisaje y sugieren la presencia de una luz cambiante, quizás propia del amanecer o del atardecer. Las masas nubosas parecen superponerse unas sobre otras, generando profundidad y una riqueza visual que invita a detenerse en cada rincón de la composición. Cada franja de color contribuye a construir una escena cargada de emoción, donde la naturaleza se convierte en protagonista absoluta.
El mar refleja parcialmente los tonos del cielo, estableciendo una continuidad cromática que unifica toda la imagen. La superficie acuática aparece marcada por suaves ondulaciones que sugieren el movimiento de las corrientes y la presencia de una ligera brisa. A pesar de la aparente calma, existe una tensión latente que dota al paisaje de una gran intensidad. El espectador puede imaginar el sonido lejano de las olas, el aire húmedo y fresco del océano y la inmensidad de un espacio donde la presencia humana desaparece por completo para dejar paso a la majestuosidad de los elementos naturales.
Uno de los aspectos más destacados de la obra es su capacidad para transmitir sensaciones y estados de ánimo. No se trata únicamente de una representación del mar y del cielo, sino de una evocación emocional que invita a la introspección. Las nubes, con sus formas cambiantes y su movimiento sugerido, parecen reflejar pensamientos, recuerdos o emociones que atraviesan el paisaje. Los contrastes entre las zonas más oscuras y los destellos más claros generan una sensación de esperanza dentro de un entorno dominado por la inmensidad y el misterio. La escena posee un carácter casi meditativo que anima al observador a perderse en la contemplación de sus detalles.
En conjunto, esta obra captura la belleza sobrecogedora de un paisaje marítimo dominado por un cielo dinámico y lleno de matices. La armonía entre la inmensidad del océano y la expresividad de las nubes crea una escena de gran fuerza visual y emocional. La combinación de tonos suaves y contrastes profundos aporta una sensación de equilibrio entre serenidad y dramatismo, convirtiendo el cuadro en una invitación a reflexionar sobre la grandeza de la naturaleza, el paso del tiempo y la infinita variedad de emociones que puede despertar la contemplación del mar.

Datos

Artista
Jordi Jové (1937)
Se vende con marco
No
Vendido por
Galería
Edición
Original
Título de la obra
Cielo de mareas
Técnica
Pintura al óleo
Firma
Firmado a mano
País de origen
España
Estado
En buen estado
Alto
38 cm
Ancho
46 cm
Estilo
Posimpresionismo
Periodo
2010-2020
Vendido por
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