Antiguo Aldaba - Aldaba de Oficio - 17th/18th century - Serpiente






Cuenta con 18 años de experiencia, fue especialista junior en Sotheby’s y gerente en Kunsthandel Jacques Fijnaut.
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Aldaba de oficio de hierro procedente de Francia, siglo XVII/XVIII, con cabeza de serpiente en la cara frontal, dimensiones 26 cm de alto, 14 cm de ancho y 8 cm de profundo, en buen estado de uso y atribuida al fabricante Aldaba de Oficio.
Descripción del vendedor
Es una pieza que entra directamente en esa categoría fascinante de las aldabas de oficio, pero con un giro mucho más antiguo y simbólico de lo habitual. Lo que tienes delante es una aldaba gótica —o incluso protogótica— forjada a mano en hierro, probablemente del siglo XVII/XVIII, donde la función y el mito se entrelazan en un solo golpe de martillo.
La presencia de la serpiente en la parte frontal no es un capricho decorativo: en la imaginería medieval y bajomedieval, la serpiente podía ser guardiana, advertencia, emblema de vigilancia o incluso símbolo del propio gremio del herrero, que dominaba el fuego y la transformación del metal. Aquí aparece modelada con una cabeza estilizada, casi totémica, que se curva hacia adelante como si vigilara la entrada. El cuerpo del hierro conserva esa textura rugosa, antigua, que solo dejan los siglos y el trabajo manual.
La placa central, con sus bordes dentados y su silueta irregular, refuerza la lectura gótica: no hay líneas suaves ni simetrías complacientes, sino una estética dura, funcional, casi guerrera. En el extremo opuesto, las dos puntas afiladas recuerdan a flechas o a garras, un motivo muy propio de la forja preindustrial que buscaba transmitir fuerza y protección.
El estado de conservación es sorprendentemente bueno para una pieza de este tipo: la pátina es profunda, estable, y las formas principales se mantienen íntegras, lo que permite apreciar la intención original del artesano sin necesidad de reconstrucciones imaginarias.
Una aldaba de oficio, una pieza que anunciaba la identidad del lugar o del artesano, que servía como marca visual y como declaración de carácter. Una aldaba que no solo llamaba a la puerta, sino que decía quién eras antes de entrar.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Es una pieza que entra directamente en esa categoría fascinante de las aldabas de oficio, pero con un giro mucho más antiguo y simbólico de lo habitual. Lo que tienes delante es una aldaba gótica —o incluso protogótica— forjada a mano en hierro, probablemente del siglo XVII/XVIII, donde la función y el mito se entrelazan en un solo golpe de martillo.
La presencia de la serpiente en la parte frontal no es un capricho decorativo: en la imaginería medieval y bajomedieval, la serpiente podía ser guardiana, advertencia, emblema de vigilancia o incluso símbolo del propio gremio del herrero, que dominaba el fuego y la transformación del metal. Aquí aparece modelada con una cabeza estilizada, casi totémica, que se curva hacia adelante como si vigilara la entrada. El cuerpo del hierro conserva esa textura rugosa, antigua, que solo dejan los siglos y el trabajo manual.
La placa central, con sus bordes dentados y su silueta irregular, refuerza la lectura gótica: no hay líneas suaves ni simetrías complacientes, sino una estética dura, funcional, casi guerrera. En el extremo opuesto, las dos puntas afiladas recuerdan a flechas o a garras, un motivo muy propio de la forja preindustrial que buscaba transmitir fuerza y protección.
El estado de conservación es sorprendentemente bueno para una pieza de este tipo: la pátina es profunda, estable, y las formas principales se mantienen íntegras, lo que permite apreciar la intención original del artesano sin necesidad de reconstrucciones imaginarias.
Una aldaba de oficio, una pieza que anunciaba la identidad del lugar o del artesano, que servía como marca visual y como declaración de carácter. Una aldaba que no solo llamaba a la puerta, sino que decía quién eras antes de entrar.
Envío certificado y buen embalaje.
