Sujetalibros (2) - Alabastro, Mármol - Cabezas de Caballo





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Dos sujetalibros de cabezas de caballo, procedentes de España, periodo estimado 1960–1970, en alabastro con base central de mármol, dimensiones 20 cm de ancho, 18 cm de alto y 10 cm de profundidad.
Descripción del vendedor
Son dos sujetalibros que respiran ese encanto cálido y algo teatral de la segunda mitad del siglo XX, cuando el alabastro volvió a ponerse de moda en la decoración doméstica por su luz interior y su tacto sedoso. Cada cabeza de caballo está tallada en alabastro, con ese veteado suave que parece moverse bajo la superficie y que da vida a las crines, al arco del cuello y a la expresión tranquila del animal. La talla no busca un realismo extremo, sino una elegancia contenida: líneas limpias, volúmenes bien marcados y un perfil noble que recuerda a las figuras ecuestres clásicas reinterpretadas para un hogar moderno.
El alabastro, con su tono miel y sus transparencias, capta la luz de manera casi escultórica, creando un juego de sombras que acentúa los rasgos del caballo. Entre ambas cabezas se alza el bloque central que actúa como tope para los libros, formando una composición equilibrada y muy decorativa.
La base de mármol, más densa y opaca, aporta el peso necesario y un contraste perfecto: la solidez fría del mármol sostiene la calidez luminosa del alabastro. Ese diálogo entre materiales es típico de las piezas decorativas de mediados del siglo XX, pensadas para ser funcionales pero también para destacar en una estantería o aparador.
En conjunto, son sujetalibros con presencia, de esos que no solo cumplen su función sino que añaden carácter a cualquier biblioteca.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Son dos sujetalibros que respiran ese encanto cálido y algo teatral de la segunda mitad del siglo XX, cuando el alabastro volvió a ponerse de moda en la decoración doméstica por su luz interior y su tacto sedoso. Cada cabeza de caballo está tallada en alabastro, con ese veteado suave que parece moverse bajo la superficie y que da vida a las crines, al arco del cuello y a la expresión tranquila del animal. La talla no busca un realismo extremo, sino una elegancia contenida: líneas limpias, volúmenes bien marcados y un perfil noble que recuerda a las figuras ecuestres clásicas reinterpretadas para un hogar moderno.
El alabastro, con su tono miel y sus transparencias, capta la luz de manera casi escultórica, creando un juego de sombras que acentúa los rasgos del caballo. Entre ambas cabezas se alza el bloque central que actúa como tope para los libros, formando una composición equilibrada y muy decorativa.
La base de mármol, más densa y opaca, aporta el peso necesario y un contraste perfecto: la solidez fría del mármol sostiene la calidez luminosa del alabastro. Ese diálogo entre materiales es típico de las piezas decorativas de mediados del siglo XX, pensadas para ser funcionales pero también para destacar en una estantería o aparador.
En conjunto, son sujetalibros con presencia, de esos que no solo cumplen su función sino que añaden carácter a cualquier biblioteca.
Envío certificado y buen embalaje.

