Trevisan Carlo - Orange





80 € | ||
|---|---|---|
75 € | ||
70 € | ||
Protección del Comprador de Catawiki
Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles
Trustpilot 4.4 | 136274 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Pintura al óleo Orange de Carlo Trevisan (2025), edición original, 50 × 50 cm, 1000 g, naturaleza muerta en surrealismo, firmado a mano, producido en Italia, vendido directamente por el artista, en excelentes condiciones.
Descripción del vendedor
En la "Naranja", el artista realiza una operación de deconstrucción y celebración de la naturaleza muerta a través de una lente exquisitamente hiperrealista y geométrica.
El elemento que captura de inmediato la mirada es el contraste radical y caravaggiesco entre el sujeto y el fondo. Los cítricos están inmersos en una oscuridad absoluta, un vacío negro y opaco que anula cualquier referencia espacial o temporal. Esta elección aísla el sujeto, elevando simples naranjas a iconos monumentales.
La composición se desarrolla a lo largo de una directriz horizontal, orquestada mediante un sabio juego de encajes.
En el fondo se intuye la redondez de una fruta entera, que actúa como eje volumétrico de una serie de elementos seccionados en primer plano (mitades perfectas y gajos).
La repetición de los segmentos blancos de la albedo (la parte interna de la cáscara) crea un ritmo gráfico casi hipnótico, similar a una serie de rayos o a un diagrama geométrico natural.
La luz, proveniente de la izquierda, incide sobre la pulpa de los cítricos haciéndola vibrar. El artista demuestra una notable pericia técnica en la representación de las texturas: la porosidad áspera de la cáscara externa contrasta de forma marcada con el brillo casi vítreo y acuoso de las vesículas de jugo, destacadas por toques microscópicos de blanco puro que simulan el reflejo luminoso.
Las sombras proyectadas sobre la superficie de apoyo son nítidas, cortas y densas, para indicar una fuente de luz artificial y directa, que acentúa la tridimensionalidad de las frutas haciéndolas casi “emergir” física de la tela hacia el espectador.
No es solo la representación de una fruta, sino una reflexión sobre la belleza geométrica oculta dentro de la materia orgánica.
En la "Naranja", el artista realiza una operación de deconstrucción y celebración de la naturaleza muerta a través de una lente exquisitamente hiperrealista y geométrica.
El elemento que captura de inmediato la mirada es el contraste radical y caravaggiesco entre el sujeto y el fondo. Los cítricos están inmersos en una oscuridad absoluta, un vacío negro y opaco que anula cualquier referencia espacial o temporal. Esta elección aísla el sujeto, elevando simples naranjas a iconos monumentales.
La composición se desarrolla a lo largo de una directriz horizontal, orquestada mediante un sabio juego de encajes.
En el fondo se intuye la redondez de una fruta entera, que actúa como eje volumétrico de una serie de elementos seccionados en primer plano (mitades perfectas y gajos).
La repetición de los segmentos blancos de la albedo (la parte interna de la cáscara) crea un ritmo gráfico casi hipnótico, similar a una serie de rayos o a un diagrama geométrico natural.
La luz, proveniente de la izquierda, incide sobre la pulpa de los cítricos haciéndola vibrar. El artista demuestra una notable pericia técnica en la representación de las texturas: la porosidad áspera de la cáscara externa contrasta de forma marcada con el brillo casi vítreo y acuoso de las vesículas de jugo, destacadas por toques microscópicos de blanco puro que simulan el reflejo luminoso.
Las sombras proyectadas sobre la superficie de apoyo son nítidas, cortas y densas, para indicar una fuente de luz artificial y directa, que acentúa la tridimensionalidad de las frutas haciéndolas casi “emergir” física de la tela hacia el espectador.
No es solo la representación de una fruta, sino una reflexión sobre la belleza geométrica oculta dentro de la materia orgánica.

