Máscara - Gurú - Costa de Marfil (Sin precio de reserva)





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Mascarilla decorativa procedente de Costa de Marfil, pueblo Guro, tallada en madera clara con latón, presenta un delicado rostro femenino rematado por un niño sentado; procedente de colección privada, finales del siglo XX, en excelente estado, 47 cm de alto y 16 cm de ancho.
Descripción del vendedor
Máscara decorativa
Entre el grupo de los Mande del sur, en el centro de la Côte d'Ivoire, los Gouro utilizan desde los años 50 una familia de máscaras asociadas a la danza Zaouli. En efecto, al igual que las máscaras Goli de los Baoulé, el conjunto de máscaras Guro se desglosa en dos máscaras zoomorfas seguidas de una tercera antropomorfa, que se considera como la esposa de la máscara zamblé, el Gu
• Le Gu, cuya función es apotropaica, representa a una joven mujer dotada de los criterios de belleza propios de los Guro, en particular las cicatrices faciales. Es al cantar en honor del zamblé que se desplaza graciosamente el Gu, siguiendo el sonido de la flauta. El bailarín está íntegramente revestido de telas y fibras vegetales de colores vivos en armonía con la policromía de la máscara, y realiza prodigios acrobáticos variados ante un público atento.
Realizada en una madera ligera, esta escultura monoxílica pone en escena un delicado rostro femenino coronado por su niño sentado.
El vendedor y su historia
Máscara decorativa
Entre el grupo de los Mande del sur, en el centro de la Côte d'Ivoire, los Gouro utilizan desde los años 50 una familia de máscaras asociadas a la danza Zaouli. En efecto, al igual que las máscaras Goli de los Baoulé, el conjunto de máscaras Guro se desglosa en dos máscaras zoomorfas seguidas de una tercera antropomorfa, que se considera como la esposa de la máscara zamblé, el Gu
• Le Gu, cuya función es apotropaica, representa a una joven mujer dotada de los criterios de belleza propios de los Guro, en particular las cicatrices faciales. Es al cantar en honor del zamblé que se desplaza graciosamente el Gu, siguiendo el sonido de la flauta. El bailarín está íntegramente revestido de telas y fibras vegetales de colores vivos en armonía con la policromía de la máscara, y realiza prodigios acrobáticos variados ante un público atento.
Realizada en una madera ligera, esta escultura monoxílica pone en escena un delicado rostro femenino coronado por su niño sentado.

