GIOVERDI 1960 - BARCHE AL SOLE






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GIOVERDI 1960 Barche al sole es una obra al óleo sobre lienzo de 60x80 cm, original 2026, firmada a mano, en excelentes condiciones, paisaje marítimo con dos botes simplificados, Italia, contemporáneo, vendida directamente por el artista.
Descripción del vendedor
GIOVERDI 1960 (pseudónimo de Mario Verdini). El artista desarrolla su investigación pictórica a través de un diálogo estructurado entre memoria histórica y contemporaneidad. La formación, profundamente asentada en el estudio del arte bizantino y en la experimentación de técnicas antiguas -desde la encaústica hasta la témpera al huevo- se traduce en la realización de pinturas al óleo, elaborando progresivamente una firma estilística en la que la tradición y la contemporaneidad encuentran un equilibrio formal que recupera el valor del tiempo y de la estratificación. La producción pictórica del artista presenta principalmente ciudades deshabitadas y paisajes lagunares, diseñados según composiciones cargadas de valor metafórico. De ello resulta una comunicación silenciosa, en equilibrio entre visión onírica y sensación de lo real, donde la ausencia de la figura humana aumenta la tensión narrativa. Ubicándose entre iconografía y estética contemporáneas, las pinturas de GIOVERDI reflexionan sobre el tiempo, la ausencia y la percepción, encontrando su colocación en contextos religiosos, colecciones privadas y circuitos expositivos en Italia, Europa y Estados Unidos.
Barcas al sol (óleo sobre tela 60x80) es una pintura de lenguaje fuertemente geométrico y estilizado, que transmite una sensación de calma, equilibrio y luz mediterránea. La composición presenta dos pequeñas barcas representadas desde arriba con formas simplificadas y esenciales. El interior de las embarcaciones está marcado por paneles claros que crean un ritmo regular y guían la mirada a lo largo de las líneas curvas de los cascos. El fondo está dominado por una amplia superficie gris-azulada que sugiere el agua inmóvil del puerto. Algunos postes verticales evocan los amarres y aportan un elemento de estabilidad que contrasta con las formas suaves de las barcas. En la parte superior e inferior del cuadro aparecen amplias áreas de colores cálidos -ocre, amarillo dorado, rojo ladrillo y beige- que remiten a la intensa luz del sol y a los muelles del puerto. Estos volúmenes geométricos no describen fielmente un espacio real, sino que contribuyen a construir una composición casi abstracta, basada en la armonía entre formas y colores.
La obra transmite una sensación de silencio y suspensión, como si las barcas estuvieran quietas durante las horas más luminosas del día. La luz no se representa de forma realista, sino a través del uso de tonalidades cálidas y luminosas que envuelven toda la escena, otorgándole una atmósfera serena y contemplativa del paisaje marítimo: no cuenta un episodio, sino que evoca un momento de quietud, donde la simplicidad de las formas y el equilibrio cromático se convierten en los verdaderos protagonistas de la obra.
GIOVERDI 1960 (pseudónimo de Mario Verdini). El artista desarrolla su investigación pictórica a través de un diálogo estructurado entre memoria histórica y contemporaneidad. La formación, profundamente asentada en el estudio del arte bizantino y en la experimentación de técnicas antiguas -desde la encaústica hasta la témpera al huevo- se traduce en la realización de pinturas al óleo, elaborando progresivamente una firma estilística en la que la tradición y la contemporaneidad encuentran un equilibrio formal que recupera el valor del tiempo y de la estratificación. La producción pictórica del artista presenta principalmente ciudades deshabitadas y paisajes lagunares, diseñados según composiciones cargadas de valor metafórico. De ello resulta una comunicación silenciosa, en equilibrio entre visión onírica y sensación de lo real, donde la ausencia de la figura humana aumenta la tensión narrativa. Ubicándose entre iconografía y estética contemporáneas, las pinturas de GIOVERDI reflexionan sobre el tiempo, la ausencia y la percepción, encontrando su colocación en contextos religiosos, colecciones privadas y circuitos expositivos en Italia, Europa y Estados Unidos.
Barcas al sol (óleo sobre tela 60x80) es una pintura de lenguaje fuertemente geométrico y estilizado, que transmite una sensación de calma, equilibrio y luz mediterránea. La composición presenta dos pequeñas barcas representadas desde arriba con formas simplificadas y esenciales. El interior de las embarcaciones está marcado por paneles claros que crean un ritmo regular y guían la mirada a lo largo de las líneas curvas de los cascos. El fondo está dominado por una amplia superficie gris-azulada que sugiere el agua inmóvil del puerto. Algunos postes verticales evocan los amarres y aportan un elemento de estabilidad que contrasta con las formas suaves de las barcas. En la parte superior e inferior del cuadro aparecen amplias áreas de colores cálidos -ocre, amarillo dorado, rojo ladrillo y beige- que remiten a la intensa luz del sol y a los muelles del puerto. Estos volúmenes geométricos no describen fielmente un espacio real, sino que contribuyen a construir una composición casi abstracta, basada en la armonía entre formas y colores.
La obra transmite una sensación de silencio y suspensión, como si las barcas estuvieran quietas durante las horas más luminosas del día. La luz no se representa de forma realista, sino a través del uso de tonalidades cálidas y luminosas que envuelven toda la escena, otorgándole una atmósfera serena y contemplativa del paisaje marítimo: no cuenta un episodio, sino que evoca un momento de quietud, donde la simplicidad de las formas y el equilibrio cromático se convierten en los verdaderos protagonistas de la obra.
