Francesca Escobar (1972) - El niño y el mar





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Graduada como subastadora francesa y trabajó en el departamento de tasación de Sotheby’s París.
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Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Francesca Escobar, que representa la inocencia de la infancia a través de un niño jugando en la orilla del mar, evocando la libertad, la felicidad y la belleza de los recuerdos más sencillos junto a la naturaleza. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 30x30x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina izquierda de la obra, Francesca.
· La pieza se encuentra en perfecto estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro transmite con enorme sensibilidad la inocencia de la infancia y la belleza de los pequeños momentos vividos junto al mar. La composición presenta a un niño agachado en la orilla, completamente absorto en su propio mundo mientras juega con un pequeño cubo amarillo que se convierte en el centro de su atención. La inmensidad del océano se extiende ante él como un escenario de calma infinita, mientras el suave movimiento del agua envuelve la escena con una atmósfera serena y luminosa. La postura del pequeño, ajeno a todo lo que ocurre a su alrededor, refleja esa capacidad tan característica de los niños para concentrarse plenamente en aquello que despierta su curiosidad. La escena desprende una sensación de paz, libertad y felicidad sencilla que conecta inmediatamente con recuerdos universales de los veranos junto al mar.
La figura infantil está representada con una extraordinaria naturalidad, mostrando un instante cotidiano lleno de ternura. El sombrero protege delicadamente su rostro del sol, ocultando parcialmente sus facciones y permitiendo que la atención recaiga sobre el gesto de sus manos mientras manipula la arena y el agua. La ropa, de tonos blancos y azules, armoniza perfectamente con el paisaje marino y crea una continuidad visual entre el personaje y el entorno que lo rodea. Los pies descalzos permanecen hundidos en la orilla, donde una fina capa de agua refleja parte de su silueta y del brillante cubo amarillo, aportando profundidad y dinamismo a la composición. Todo en la escena transmite una sensación de tranquilidad, como si el tiempo hubiera decidido detenerse para conservar intacto ese instante de felicidad.
El mar ocupa una gran parte de la obra y actúa como un inmenso telón de fondo que envuelve toda la composición con una atmósfera fresca y luminosa. Las suaves olas rompen delicadamente sobre la arena húmeda, generando un ritmo visual lleno de armonía que acompaña la serenidad del momento. La amplitud del horizonte aporta una sensación de libertad absoluta y convierte el paisaje en un espacio abierto donde predominan la calma y el silencio. La interacción entre el agua, la luz y la arena produce reflejos que enriquecen visualmente la escena y transmiten la sensación de un día claro, donde la naturaleza se muestra en todo su esplendor. El equilibrio entre la inmensidad del paisaje y la pequeña figura del niño realza aún más la belleza de ese momento íntimo y cotidiano.
El intenso contraste entre los tonos azules del mar y del cielo con el amarillo brillante del cubo introduce un punto focal lleno de vitalidad que simboliza el juego, la imaginación y la creatividad infantil. Cada elemento parece ocupar exactamente el lugar adecuado dentro de la composición, construyendo una escena sencilla pero profundamente evocadora. No existe artificio ni exceso decorativo; la emoción nace precisamente de la autenticidad del momento representado. El reflejo del niño sobre la arena mojada añade una dimensión poética que refuerza la delicadeza de la imagen, mientras las diferentes texturas del paisaje aportan riqueza visual y una intensa sensación de movimiento sin romper la serenidad que domina toda la obra.
En conjunto, el cuadro constituye un emotivo homenaje a la infancia, a la libertad de descubrir el mundo y a esos pequeños instantes que permanecen grabados para siempre en la memoria. La combinación entre la inmensidad del mar, la sencillez del juego infantil y la luminosidad del paisaje crea una escena profundamente humana, llena de nostalgia, paz y esperanza. La obra invita al espectador a recordar aquellos días en los que el tiempo parecía infinito y la felicidad podía encontrarse simplemente jugando junto a la orilla. Es una representación cargada de sensibilidad que celebra la belleza de los recuerdos, la conexión con la naturaleza y la magia de los momentos más sencillos de la vida.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Francesca Escobar, que representa la inocencia de la infancia a través de un niño jugando en la orilla del mar, evocando la libertad, la felicidad y la belleza de los recuerdos más sencillos junto a la naturaleza. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 30x30x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina izquierda de la obra, Francesca.
· La pieza se encuentra en perfecto estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro transmite con enorme sensibilidad la inocencia de la infancia y la belleza de los pequeños momentos vividos junto al mar. La composición presenta a un niño agachado en la orilla, completamente absorto en su propio mundo mientras juega con un pequeño cubo amarillo que se convierte en el centro de su atención. La inmensidad del océano se extiende ante él como un escenario de calma infinita, mientras el suave movimiento del agua envuelve la escena con una atmósfera serena y luminosa. La postura del pequeño, ajeno a todo lo que ocurre a su alrededor, refleja esa capacidad tan característica de los niños para concentrarse plenamente en aquello que despierta su curiosidad. La escena desprende una sensación de paz, libertad y felicidad sencilla que conecta inmediatamente con recuerdos universales de los veranos junto al mar.
La figura infantil está representada con una extraordinaria naturalidad, mostrando un instante cotidiano lleno de ternura. El sombrero protege delicadamente su rostro del sol, ocultando parcialmente sus facciones y permitiendo que la atención recaiga sobre el gesto de sus manos mientras manipula la arena y el agua. La ropa, de tonos blancos y azules, armoniza perfectamente con el paisaje marino y crea una continuidad visual entre el personaje y el entorno que lo rodea. Los pies descalzos permanecen hundidos en la orilla, donde una fina capa de agua refleja parte de su silueta y del brillante cubo amarillo, aportando profundidad y dinamismo a la composición. Todo en la escena transmite una sensación de tranquilidad, como si el tiempo hubiera decidido detenerse para conservar intacto ese instante de felicidad.
El mar ocupa una gran parte de la obra y actúa como un inmenso telón de fondo que envuelve toda la composición con una atmósfera fresca y luminosa. Las suaves olas rompen delicadamente sobre la arena húmeda, generando un ritmo visual lleno de armonía que acompaña la serenidad del momento. La amplitud del horizonte aporta una sensación de libertad absoluta y convierte el paisaje en un espacio abierto donde predominan la calma y el silencio. La interacción entre el agua, la luz y la arena produce reflejos que enriquecen visualmente la escena y transmiten la sensación de un día claro, donde la naturaleza se muestra en todo su esplendor. El equilibrio entre la inmensidad del paisaje y la pequeña figura del niño realza aún más la belleza de ese momento íntimo y cotidiano.
El intenso contraste entre los tonos azules del mar y del cielo con el amarillo brillante del cubo introduce un punto focal lleno de vitalidad que simboliza el juego, la imaginación y la creatividad infantil. Cada elemento parece ocupar exactamente el lugar adecuado dentro de la composición, construyendo una escena sencilla pero profundamente evocadora. No existe artificio ni exceso decorativo; la emoción nace precisamente de la autenticidad del momento representado. El reflejo del niño sobre la arena mojada añade una dimensión poética que refuerza la delicadeza de la imagen, mientras las diferentes texturas del paisaje aportan riqueza visual y una intensa sensación de movimiento sin romper la serenidad que domina toda la obra.
En conjunto, el cuadro constituye un emotivo homenaje a la infancia, a la libertad de descubrir el mundo y a esos pequeños instantes que permanecen grabados para siempre en la memoria. La combinación entre la inmensidad del mar, la sencillez del juego infantil y la luminosidad del paisaje crea una escena profundamente humana, llena de nostalgia, paz y esperanza. La obra invita al espectador a recordar aquellos días en los que el tiempo parecía infinito y la felicidad podía encontrarse simplemente jugando junto a la orilla. Es una representación cargada de sensibilidad que celebra la belleza de los recuerdos, la conexión con la naturaleza y la magia de los momentos más sencillos de la vida.
