Andrea Sacchi (1599 – 1661), Taller de - Sant’Andrea






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Sant’Andrea, ca. 1630, óleo sobre lienzo, atribuido al Atelier de Andrea Sacchi, Italia, Barroco del siglo XVII, 96 × 72 cm, sin marco, peso 4 kg, estado: condiciones discretas, no firmado.
Descripción del vendedor
PITTORE ROMANO DEL XVII SECOLO
Attribuito/Atelier a ANDREA SACCHI
(Nettuno, 1599 – Roma, 1661)
Sant’Andrea, 1630 ca.
Óleo sobre tela, cm. 96 x 72
NOTE: Publicación del catálogo de obras de la colección Intermidiart. Certificado de Licita Provenienza. Obra sin marco:
Agradecemos a la Dra. Federica Spadotto, al Prof. Francesco Petrucci y al Prof. Michele Danieli, por haber aportado sugerencias atribuidas a la obra.
Presentamos en el catálogo de la subasta un interesante cuadro inédito, óleo sobre tela de alta calidad, que representa a un hombre adulto con barba, visto de tres cuartos y con la mirada dirigida hacia arriba. Protagonista de esta intensa composición es San Andrés, uno de los Doce Apóstoles, figura de profunda devoción desde los primeros siglos del cristianismo.
Pescador en Galilea y hermano de Pedro, el santo —cuya biografía se infiere principalmente de los Hechos de Andrés (siglo III), luego retomada en la Edad Media en la Leyenda Áurea de Jacopo da Varazze— emprendió viajes misioneros en Scitia, Grecia y Asia Menor. Aquí, además de difundir la palabra de Dios entre los paganos, habría realizado numerosos milagros, curando enfermos y liberando ciudades y hogares de la presencia demoníaca. Su lucha tenaz contra la idolatría y el incumplimiento de las leyes sagradas romanas lo condenaron a muerte: fue crucificado en Patrás por orden del gobernador local.
La pintura se alza sobre un fondo neutro de tonalidades brunidas, del cual emerge con fuerza la figura del Santo, modelada por pinceladas generosas y seguras. La luz, calibrada y envolvente, se concentra en el rostro y el busto, acariciando la carne con un suave rubor que aporta naturalidad e intensidad expresiva. De ello resulta una imagen de gran sugerencia devocional, en la que la dulzura de los incarnatos se jerarquiza con una sólida construcción formal.
La obra ha sido recientemente sometida a un cauto intervento de limpieza en el gabinete de restauración del prof. Gaetano Alagna, que ha permitido reforzar su calidad ejecutiva y confirmar la atribución, ya propuesta por la crítica, a un autor de la escuela romana hacia 1630 (F. Petrucci), cercano a Andrea Sacchi (Nettuno, 1599 – Roma, 1661).
La pintura revela, de hecho, una plena pertenencia a la mejor cultura figurativa de la Italia central de la primera mitad del siglo XVII. Se distinguen el trazado seguro y decidido de las pinceladas, claras y bien cargadas, que testimonian una actitud gráfica culta y compositiva, con acentos aún sensibles de la última etapa del manierismo romano, unida al frío ideal clásico de los Carracci. No faltan leves entonaciones claroscúricas de matriz veneciana y un esquema compositivo de ascendencia emiliana, atribuible al conocimiento de las obras de Guido Reni y Francesco Albani.
Tales elementos estilísticos —no secundarios— inducen a acercar la obra a Andrea Sacchi, probable hijo de arte (también el padre, quizá adoptivo, Benedetto, era pintor). Formándose junto al Cavalier d'Arpino y el boloñés Albani, así como epígono de Reni, Sacchi trabajó también bajo la dirección de Pietro da Cortona, consolidándose como uno de los mejores maestros activos en Roma en el siglo XVII.
Romano de adopción, trabajó para el cardenal Francesco Maria del Monte, conocido comitente de Caravaggio y protegido de la Accademia di San Luca. Realizó trípticos y cartones para mosaicos de la Basílica de San Pedro, además de beneficiarse del patrocinio del cardenal Antonio Barberini, gracias al cual obtuvo prestigiosas commissions entre las familias romanas más influyentes y la Curia.
Andrea Sacchi es justamente considerado cabeza del clasicismo denominado “anti-barroco”, corriente que le llevó a elaborar composiciones de elevada nobleza estética, marcadas por equilibrio formal, claridad cromática y medida expresiva. Su magisterio fue determinante para la formación de artistas como Pier Francesco Mola y Carlo Maratta.
También en el lienzo en examen se reconocen estilemas típicos del lenguaje sacchiano: nitidez formal extrema, acordes cromáticos tersos y bien equilibrados, coloraciones de ascendencia veneciana y la búsqueda de un ideal clásico de raíz reniana, manifiestamente anti-barroco. La pulcritud de las formas, el equilibrio de tonos y la modulación de claroscuros remiten a las obras de la plena madurez del maestro.
Con respecto al estado de conservación, la tela se presenta en condiciones globalmente discretas, en relación con la época de ejecución. La superficie pictórica conserva una pátina homogénea y no presenta dificultades de lectura. A la luz de Wood se detectan algunos pequeños restauros puntuales, sin embargo, carentes de relevancia particular.
El reciente intervento de limpieza, realizado en el citado gabinete de restauración del prof. Gaetano Alagna, se limitó a la eliminación de la suciedad superficial y a la aplicación de una ligera capa protectora opaca, mejorando la legibilidad de la obra, previamente parcialmente comprometida por intervenciones no homogéneas. Se restableció así el equilibrio originario de los valores cromáticos y de claroscuro de la película pictórica.
El estudio de la técnica ejecutiva —que evidencia superposiciones cromáticas estratificadas—, el análisis de la preparación (a base de yeso ycola animal) y la observación de la trama de la tela confirman la datación seicentista y el alto nivel cualitativo de la obra. Actualmente no se detectan problemáticas conservacionistas significativas. La tela original presenta un antiguo rintelo, que no parece requerir intervenciones adicionales; la estructura parece haber sido reemplazada con ocasión de tal operación. Las medidas de la tela son cm. 96 x 72.
El cuadro se cede sin marco, a pesar de que está realzado por un hermoso marco.
PROVENIENZA: Col. Privada
PUBLICACIÓN:
Inédito;
I MITI E IL TERRITORIO en Sicilia, las mil culturas. INEDITA QUADRERIA catálogo general de los cuadros de la colección del ciclo “I Miti e il territorio”, Editor Lab_04, Marsala, 2026.
En caso de venta fuera del territorio italiano, el comprador deberá esperar los plazos de trámite de exportación.
El vendedor y su historia
PITTORE ROMANO DEL XVII SECOLO
Attribuito/Atelier a ANDREA SACCHI
(Nettuno, 1599 – Roma, 1661)
Sant’Andrea, 1630 ca.
Óleo sobre tela, cm. 96 x 72
NOTE: Publicación del catálogo de obras de la colección Intermidiart. Certificado de Licita Provenienza. Obra sin marco:
Agradecemos a la Dra. Federica Spadotto, al Prof. Francesco Petrucci y al Prof. Michele Danieli, por haber aportado sugerencias atribuidas a la obra.
Presentamos en el catálogo de la subasta un interesante cuadro inédito, óleo sobre tela de alta calidad, que representa a un hombre adulto con barba, visto de tres cuartos y con la mirada dirigida hacia arriba. Protagonista de esta intensa composición es San Andrés, uno de los Doce Apóstoles, figura de profunda devoción desde los primeros siglos del cristianismo.
Pescador en Galilea y hermano de Pedro, el santo —cuya biografía se infiere principalmente de los Hechos de Andrés (siglo III), luego retomada en la Edad Media en la Leyenda Áurea de Jacopo da Varazze— emprendió viajes misioneros en Scitia, Grecia y Asia Menor. Aquí, además de difundir la palabra de Dios entre los paganos, habría realizado numerosos milagros, curando enfermos y liberando ciudades y hogares de la presencia demoníaca. Su lucha tenaz contra la idolatría y el incumplimiento de las leyes sagradas romanas lo condenaron a muerte: fue crucificado en Patrás por orden del gobernador local.
La pintura se alza sobre un fondo neutro de tonalidades brunidas, del cual emerge con fuerza la figura del Santo, modelada por pinceladas generosas y seguras. La luz, calibrada y envolvente, se concentra en el rostro y el busto, acariciando la carne con un suave rubor que aporta naturalidad e intensidad expresiva. De ello resulta una imagen de gran sugerencia devocional, en la que la dulzura de los incarnatos se jerarquiza con una sólida construcción formal.
La obra ha sido recientemente sometida a un cauto intervento de limpieza en el gabinete de restauración del prof. Gaetano Alagna, que ha permitido reforzar su calidad ejecutiva y confirmar la atribución, ya propuesta por la crítica, a un autor de la escuela romana hacia 1630 (F. Petrucci), cercano a Andrea Sacchi (Nettuno, 1599 – Roma, 1661).
La pintura revela, de hecho, una plena pertenencia a la mejor cultura figurativa de la Italia central de la primera mitad del siglo XVII. Se distinguen el trazado seguro y decidido de las pinceladas, claras y bien cargadas, que testimonian una actitud gráfica culta y compositiva, con acentos aún sensibles de la última etapa del manierismo romano, unida al frío ideal clásico de los Carracci. No faltan leves entonaciones claroscúricas de matriz veneciana y un esquema compositivo de ascendencia emiliana, atribuible al conocimiento de las obras de Guido Reni y Francesco Albani.
Tales elementos estilísticos —no secundarios— inducen a acercar la obra a Andrea Sacchi, probable hijo de arte (también el padre, quizá adoptivo, Benedetto, era pintor). Formándose junto al Cavalier d'Arpino y el boloñés Albani, así como epígono de Reni, Sacchi trabajó también bajo la dirección de Pietro da Cortona, consolidándose como uno de los mejores maestros activos en Roma en el siglo XVII.
Romano de adopción, trabajó para el cardenal Francesco Maria del Monte, conocido comitente de Caravaggio y protegido de la Accademia di San Luca. Realizó trípticos y cartones para mosaicos de la Basílica de San Pedro, además de beneficiarse del patrocinio del cardenal Antonio Barberini, gracias al cual obtuvo prestigiosas commissions entre las familias romanas más influyentes y la Curia.
Andrea Sacchi es justamente considerado cabeza del clasicismo denominado “anti-barroco”, corriente que le llevó a elaborar composiciones de elevada nobleza estética, marcadas por equilibrio formal, claridad cromática y medida expresiva. Su magisterio fue determinante para la formación de artistas como Pier Francesco Mola y Carlo Maratta.
También en el lienzo en examen se reconocen estilemas típicos del lenguaje sacchiano: nitidez formal extrema, acordes cromáticos tersos y bien equilibrados, coloraciones de ascendencia veneciana y la búsqueda de un ideal clásico de raíz reniana, manifiestamente anti-barroco. La pulcritud de las formas, el equilibrio de tonos y la modulación de claroscuros remiten a las obras de la plena madurez del maestro.
Con respecto al estado de conservación, la tela se presenta en condiciones globalmente discretas, en relación con la época de ejecución. La superficie pictórica conserva una pátina homogénea y no presenta dificultades de lectura. A la luz de Wood se detectan algunos pequeños restauros puntuales, sin embargo, carentes de relevancia particular.
El reciente intervento de limpieza, realizado en el citado gabinete de restauración del prof. Gaetano Alagna, se limitó a la eliminación de la suciedad superficial y a la aplicación de una ligera capa protectora opaca, mejorando la legibilidad de la obra, previamente parcialmente comprometida por intervenciones no homogéneas. Se restableció así el equilibrio originario de los valores cromáticos y de claroscuro de la película pictórica.
El estudio de la técnica ejecutiva —que evidencia superposiciones cromáticas estratificadas—, el análisis de la preparación (a base de yeso ycola animal) y la observación de la trama de la tela confirman la datación seicentista y el alto nivel cualitativo de la obra. Actualmente no se detectan problemáticas conservacionistas significativas. La tela original presenta un antiguo rintelo, que no parece requerir intervenciones adicionales; la estructura parece haber sido reemplazada con ocasión de tal operación. Las medidas de la tela son cm. 96 x 72.
El cuadro se cede sin marco, a pesar de que está realzado por un hermoso marco.
PROVENIENZA: Col. Privada
PUBLICACIÓN:
Inédito;
I MITI E IL TERRITORIO en Sicilia, las mil culturas. INEDITA QUADRERIA catálogo general de los cuadros de la colección del ciclo “I Miti e il territorio”, Editor Lab_04, Marsala, 2026.
En caso de venta fuera del territorio italiano, el comprador deberá esperar los plazos de trámite de exportación.
