Simon Gavina - Carlo Scarpa - Mesa - Valmarana - Madera - madera





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Mesa de comedor Valmarana, diseñada por Carlo Scarpa en 1971–72 y fabricada por Simon Gavina en Italia, de madera con tapa rectangular y dos soportes laterales monumentales, aproximadamente 248 × 77 × 72 cm, en buenas condiciones.
Descripción del vendedor
La mesa Valmarana, diseñada por Carlo Scarpa en 1971-1972 y producida por Simon International (la casa fundada por Dino Gavina tras la experiencia con Gavina SpA), representa una de las intervenciones más maduras y monumentales del maestro veneciano en el ámbito del mobiliario. El nombre remite directamente a Villa Valmarana ai Nani en Vicenza, la célebre villa palladiana decorada por Tiepolo donde Scarpa, en aquellos años, tenía su estudio instalado en la ex cuadra: un homenaje no casual, que entrelaza arquitectura histórica, proporción clásica y sensibilidad moderna.
La mesa se presenta como un gran paralelepípedo rectangular suspendido, de dimensiones generosas (aprox. 250 × 77 × 72 cm), pensada para acoger una mesa de importancia, casi ceremonial. La estructura es enteramente en madera –en la versión más icónica fresno blanqueado o natural claro, a veces tintado ébano o roble– y se articula en tres elementos principales: el plano rectangular y dos espaldas laterales potentes que funcionan como bases. Estas espaldas no son simples patas: son verdaderos monolitos arquitectónicos, ligeramente ensanchados hacia abajo o mantenidos paralelos con una inclinación apenas perceptible, que confiere al mueble una sensación de estabilidad arcaica y al mismo tiempo de ligereza suspendida. Las dos masas verticales están unidas entre sí por una travesaño cilíndrico o por un elemento redondo longitudinal colocado centralmente bajo el plano, un detalle que Scarpa utiliza para negar la fragilidad estructural y para introducir un ritmo geométrico preciso.
La maestría está precisamente en el equilibrio entre pesadez percibida y abstracción formal. La mesa casi no tiene juntas visibles: las vetas de la madera corren continuas, las superficies están lustradas con cuidado, casi táctiles, los bordes del plano con espesor presentan un leve desmolde o una Perfilatura mínima que evita cualquier dureza.
Es un objeto que rehúye el ornamento superfluo, pero que al mismo tiempo no cae en el minimalismo aséptico: cada proporción, cada espesor, cada encuentro entre los planos está estudiado con la misma atención que Scarpa dedicaba a sus arquitecturas. En el contexto de la production Ultraracional de Gavina/Simon, el Valmarana se presenta como una síntesis entre la artesanía veneta y la búsqueda racional del diseño industrial de los años setenta. No es solo una mesa de comedor: es una pieza escultórico-arquitectónica que modifica la percepción del espacio que la rodea, imponiendo una pausa, un ritmo lento, casi ritual.”
El vendedor y su historia
La mesa Valmarana, diseñada por Carlo Scarpa en 1971-1972 y producida por Simon International (la casa fundada por Dino Gavina tras la experiencia con Gavina SpA), representa una de las intervenciones más maduras y monumentales del maestro veneciano en el ámbito del mobiliario. El nombre remite directamente a Villa Valmarana ai Nani en Vicenza, la célebre villa palladiana decorada por Tiepolo donde Scarpa, en aquellos años, tenía su estudio instalado en la ex cuadra: un homenaje no casual, que entrelaza arquitectura histórica, proporción clásica y sensibilidad moderna.
La mesa se presenta como un gran paralelepípedo rectangular suspendido, de dimensiones generosas (aprox. 250 × 77 × 72 cm), pensada para acoger una mesa de importancia, casi ceremonial. La estructura es enteramente en madera –en la versión más icónica fresno blanqueado o natural claro, a veces tintado ébano o roble– y se articula en tres elementos principales: el plano rectangular y dos espaldas laterales potentes que funcionan como bases. Estas espaldas no son simples patas: son verdaderos monolitos arquitectónicos, ligeramente ensanchados hacia abajo o mantenidos paralelos con una inclinación apenas perceptible, que confiere al mueble una sensación de estabilidad arcaica y al mismo tiempo de ligereza suspendida. Las dos masas verticales están unidas entre sí por una travesaño cilíndrico o por un elemento redondo longitudinal colocado centralmente bajo el plano, un detalle que Scarpa utiliza para negar la fragilidad estructural y para introducir un ritmo geométrico preciso.
La maestría está precisamente en el equilibrio entre pesadez percibida y abstracción formal. La mesa casi no tiene juntas visibles: las vetas de la madera corren continuas, las superficies están lustradas con cuidado, casi táctiles, los bordes del plano con espesor presentan un leve desmolde o una Perfilatura mínima que evita cualquier dureza.
Es un objeto que rehúye el ornamento superfluo, pero que al mismo tiempo no cae en el minimalismo aséptico: cada proporción, cada espesor, cada encuentro entre los planos está estudiado con la misma atención que Scarpa dedicaba a sus arquitecturas. En el contexto de la production Ultraracional de Gavina/Simon, el Valmarana se presenta como una síntesis entre la artesanía veneta y la búsqueda racional del diseño industrial de los años setenta. No es solo una mesa de comedor: es una pieza escultórico-arquitectónica que modifica la percepción del espacio que la rodea, imponiendo una pausa, un ritmo lento, casi ritual.”

