Peter Klashorst (1957) - Slapende vrouw





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Slapende vrouw, retrato de Klashorst realizado con spray y técnicas mixtas (acrílico), edición original, con fecha 2000–2010, 85 cm de alto por 135 cm de ancho, originario de los Países Bajos, vendido con marco por Galerie, firmado, en excelente estado.
Descripción del vendedor
Una mujer tendida, con los ojos cerrados y la mano relajadamente doblada bajo el rostro, llena casi toda la tela.
Klashorst la captura en su estilo reconocible, rápido y expresivo: largos trazos de pincel negros dibujan el siluete, los rasgos y los pliegues de su cuerpo con una especie de ansia caligráfica.
Los contornos son ásperos y espontáneos, como si la imagen se hubiera dibujado en un solo trazo; y es ahí donde reside la fuerza: la tranquila quietud del tema contrasta con la línea nerviosa y apresurada. La paleta es suave y fría: manchas en rosa pastel, menta y gris azulado fluyen sobre el lienzo y confieren a la obra una atmósfera onírica, casi submarina. En el fondo se insinúan grandes letras, en gran parte desdibujadas, que se filtran a través de la pintura — fragmentos como "ic", "M" y "soft" — un guiño a las imágenes de la calle y de publicidad que Klashorst incorpora con gusto en su trabajo.
Colocan a la figura íntima y vulnerable en un contexto más duro, contemporáneo.
El resultado es típico de Klashorst: a la vez tierno y brutal, fugaz y monumental. Un cuerpo descansando, atrapado entre la ternura y la provocación, soñando en medio del caos de palabras y color. En la esquina inferior izquierda se encuentra su firma, en la superior derecha la fecha.
Una mujer tendida, con los ojos cerrados y la mano relajadamente doblada bajo el rostro, llena casi toda la tela.
Klashorst la captura en su estilo reconocible, rápido y expresivo: largos trazos de pincel negros dibujan el siluete, los rasgos y los pliegues de su cuerpo con una especie de ansia caligráfica.
Los contornos son ásperos y espontáneos, como si la imagen se hubiera dibujado en un solo trazo; y es ahí donde reside la fuerza: la tranquila quietud del tema contrasta con la línea nerviosa y apresurada. La paleta es suave y fría: manchas en rosa pastel, menta y gris azulado fluyen sobre el lienzo y confieren a la obra una atmósfera onírica, casi submarina. En el fondo se insinúan grandes letras, en gran parte desdibujadas, que se filtran a través de la pintura — fragmentos como "ic", "M" y "soft" — un guiño a las imágenes de la calle y de publicidad que Klashorst incorpora con gusto en su trabajo.
Colocan a la figura íntima y vulnerable en un contexto más duro, contemporáneo.
El resultado es típico de Klashorst: a la vez tierno y brutal, fugaz y monumental. Un cuerpo descansando, atrapado entre la ternura y la provocación, soñando en medio del caos de palabras y color. En la esquina inferior izquierda se encuentra su firma, en la superior derecha la fecha.

