Stefano Nurra - Golf-eeng serie X





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Stefano Nurra, Golf-eeng serie X, 2022, acrílico sobre lienzo con gesso, 40 × 30 cm, Italia, moderno contemporáneo, edición original y no firmada, vendido directamente por el artista.
Descripción del vendedor
Esta obra contemporánea prosigue la fascinante indagación formal sobre el mundo del golf, traduciendo la experiencia del juego en una rigurosa arquitectura geométrica y material. La tela está estructurada como un encaje de bloques rectangulares que se superponen y dialogan sobre un fondo negro y profundo, redefiniendo el espacio a través de una cuadrícula de fuertes contrastes cromáticos.
El elemento clave de la obra reside en su extraordinaria calidad material. Los bloques de color no son simplemente pintados, sino «construidos» en la superficie: el artista utiliza la pintura espesa, extendiéndola con brochazos decididos que acumulan la materia a lo largo de los bordes. Estos cordones en relieve crean límites nítidos y tridimensionales, capaces de captar la luz ambiental y generar sombras propias que acentúan la fisicidad del cuadro.
La paleta cromática y la disposición de los elementos crean un recorrido visual rítmico y equilibrado:
Los Territorios del Green: En la izquierda, dos grandes rectángulos verticales de tonalidades verdes distintas —una más oscura y bosqueja en la parte superior, una más brillante y esmeralda en el centro— evocan la extensión del campo. En el bloque superior se eleva la icónica banderita de cuadros rojos y blancos, el logro geométrico que flota en la densidad del color.
Las Pausas de Luz: Dos bloques de un blanco arenoso y luminoso rompen la predominancia de los tonos oscuros. El primero, un gran rectángulo horizontal en la parte superior derecha, actúa como una lanzadera de puro respiro visual. El segundo, un rectángulo vertical en la esquina inferior derecha, aloja el centro narrativo de la obra.
La Presencia Humana: Dentro del bloque blanco inferior, el artista inserta la diminuta y detallada figura de un golfista visto de perfil, empeñado en estudiar el terreno con su palo. La figura, caracterizada por pantalones amarillos que añaden una nota de color vibrante, proyecta una larga sombra oscura sobre la superficie blanca, amplificando la sensación de aislamiento, concentración e inmensidad espacial.
La obra vive de una tensión suspendida: la rigidez de las formas geométricas choca con la energía cruda de la pintura espatulada, mientras la inmensidad casi monumental de los bloques cromáticos hace de contrapeso a la soledad silenciosa de la figura humana. Una pieza de gran impacto visual que transforma un momento deportivo en una elegante meditación sobre el espacio, la meta y la espera.
Esta obra contemporánea prosigue la fascinante indagación formal sobre el mundo del golf, traduciendo la experiencia del juego en una rigurosa arquitectura geométrica y material. La tela está estructurada como un encaje de bloques rectangulares que se superponen y dialogan sobre un fondo negro y profundo, redefiniendo el espacio a través de una cuadrícula de fuertes contrastes cromáticos.
El elemento clave de la obra reside en su extraordinaria calidad material. Los bloques de color no son simplemente pintados, sino «construidos» en la superficie: el artista utiliza la pintura espesa, extendiéndola con brochazos decididos que acumulan la materia a lo largo de los bordes. Estos cordones en relieve crean límites nítidos y tridimensionales, capaces de captar la luz ambiental y generar sombras propias que acentúan la fisicidad del cuadro.
La paleta cromática y la disposición de los elementos crean un recorrido visual rítmico y equilibrado:
Los Territorios del Green: En la izquierda, dos grandes rectángulos verticales de tonalidades verdes distintas —una más oscura y bosqueja en la parte superior, una más brillante y esmeralda en el centro— evocan la extensión del campo. En el bloque superior se eleva la icónica banderita de cuadros rojos y blancos, el logro geométrico que flota en la densidad del color.
Las Pausas de Luz: Dos bloques de un blanco arenoso y luminoso rompen la predominancia de los tonos oscuros. El primero, un gran rectángulo horizontal en la parte superior derecha, actúa como una lanzadera de puro respiro visual. El segundo, un rectángulo vertical en la esquina inferior derecha, aloja el centro narrativo de la obra.
La Presencia Humana: Dentro del bloque blanco inferior, el artista inserta la diminuta y detallada figura de un golfista visto de perfil, empeñado en estudiar el terreno con su palo. La figura, caracterizada por pantalones amarillos que añaden una nota de color vibrante, proyecta una larga sombra oscura sobre la superficie blanca, amplificando la sensación de aislamiento, concentración e inmensidad espacial.
La obra vive de una tensión suspendida: la rigidez de las formas geométricas choca con la energía cruda de la pintura espatulada, mientras la inmensidad casi monumental de los bloques cromáticos hace de contrapeso a la soledad silenciosa de la figura humana. Una pieza de gran impacto visual que transforma un momento deportivo en una elegante meditación sobre el espacio, la meta y la espera.

