Josep Damián Torres (1921–2008) - El corazón verde

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Pintura al óleo de Josep Damián Torres (1921–2008) titulada El corazón verde, 27 × 35 × 1 cm, firmada a mano, edición original del periodo 2010–2020, realizada en España, en buen estado y vendida por Galería.

Resumen redactado con la ayuda de la IA

Descripción del vendedor

Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Damián Torres, que representa un estanque oculto entre la espesa vegetación de un bosque, donde la luz, los árboles y sus reflejos crean una atmósfera de serenidad, frescura y misterio. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones de la obra: 27x35x1 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina izquierda de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.

La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta un paisaje boscoso de extraordinaria vitalidad, en el que la vegetación se despliega alrededor de una tranquila superficie de agua. La escena transmite la sensación de haber descubierto un rincón apartado, oculto entre árboles y plantas silvestres, donde la naturaleza conserva toda su fuerza. Desde el primer instante, la mirada queda atrapada por la abundancia de verdes, la profundidad de las sombras y los destellos de luz que aparecen entre las ramas.

El estanque ocupa la zona central e inferior de la composición y actúa como un espejo irregular que recoge los colores del entorno. Su superficie combina verdes oscuros, grises, azulados y pequeños reflejos amarillos, sugiriendo un agua serena apenas alterada por el movimiento. Los reflejos no reproducen de forma exacta los árboles y las plantas, sino que los transforman en formas ondulantes, aportando misterio y una intensa riqueza visual.

En las orillas se acumula una vegetación abundante formada por hierbas, arbustos, pequeñas plantas y ramas que parecen crecer libremente. Los tonos amarillos y verdes claros iluminan determinados puntos, mientras los marrones, violetas y verdes profundos definen las zonas más húmedas y sombrías. Esta diversidad cromática permite percibir la riqueza del terreno y convierte cada rincón de la escena en un pequeño descubrimiento.

Los árboles se elevan con fuerza en distintos planos y estructuran toda la composición mediante sus troncos verticales y sus ramas entrelazadas. Algunos aparecen más próximos y definidos, mientras otros se integran en la espesura del fondo. Sus formas retorcidas y variadas sugieren ejemplares antiguos, moldeados por el tiempo y por el crecimiento natural del bosque. No existe una ordenación rígida: cada tronco parece seguir su propio recorrido.

En la parte izquierda, varios árboles se recortan sobre una zona de cielo claro y aportan una sensación de apertura. Sus ramas, relativamente ligeras, permiten que la luminosidad atraviese la vegetación y llegue hasta el agua. Esta claridad contrasta con la parte derecha, mucho más densa y sombría, creando un equilibrio entre espacio abierto y profundidad forestal.

La zona derecha reúne una mayor concentración de árboles, ramas y follaje. Los verdes oscuros y los tonos casi negros intensifican la sensación de espesura, como si el bosque continuara más allá de lo visible. Entre las sombras surgen pequeños acentos amarillos y verdes luminosos que recuerdan hojas alcanzadas por el sol. Estos destellos evitan que la oscuridad resulte uniforme y conceden movimiento a la vegetación.

El cielo aparece parcialmente oculto por las copas de los árboles y se presenta mediante blancos, grises suaves, azulados y ligeros matices verdosos. Su presencia aporta aire a la escena y permite imaginar una jornada de luz variable, quizá después de la lluvia o durante una mañana fresca. La atmósfera húmeda parece envolver todo el paisaje y suavizar los límites entre el agua, las plantas y el horizonte.

La luz desempeña un papel esencial en la construcción del ambiente. No llega de manera uniforme, sino que se filtra entre las ramas y alcanza únicamente algunos sectores del bosque. Las zonas iluminadas adquieren tonos verdes y amarillos intensos, mientras las áreas protegidas permanecen en una penumbra azulada y violeta. Este contraste crea profundidad y refuerza la sensación de encontrarse dentro de un espacio natural vivo.

En el plano medio, detrás del estanque, se intuyen nuevas franjas de vegetación y una zona abierta que conduce hacia la distancia. Esta transición amplía el paisaje y evita que la espesura resulte cerrada. La mirada puede avanzar entre los troncos, atravesar la claridad central y perderse en un horizonte indefinido, generando una agradable impresión de amplitud.

La ausencia de figuras humanas intensifica la sensación de aislamiento y tranquilidad. El bosque aparece como un territorio silencioso que existe al margen de la actividad cotidiana. Sin embargo, la escena no transmite abandono, sino plenitud: el agua, los árboles y las plantas forman un ecosistema en constante transformación. Todo parece crecer, reflejarse y relacionarse dentro de un equilibrio natural.

El predominio del verde comunica frescura, renovación y una profunda conexión con la tierra. A esta gama se incorporan azules, amarillos, marrones y violetas que enriquecen el paisaje y le conceden una dimensión emocional. Los tonos más claros expresan vida y luminosidad, mientras los oscuros introducen introspección y misterio. La combinación de ambos extremos hace que la obra resulte a la vez serena e intensa.

La composición invita a imaginar los sonidos y sensaciones del lugar: el movimiento de las hojas, el canto lejano de los pájaros, el murmullo del agua y el olor de la vegetación húmeda. Esta capacidad evocadora convierte la imagen en una experiencia casi sensorial. El espectador no se limita a observar un bosque, sino que puede sentirse dentro de él, rodeado por su luz cambiante y su silencio.

El estanque también aporta una dimensión contemplativa. Su superficie oscura recoge fragmentos del paisaje y los devuelve transformados, estableciendo un diálogo entre la realidad y su reflejo. Esta dualidad concede profundidad simbólica a la escena y puede evocar la memoria, la introspección o el paso pausado del tiempo. El agua se convierte así en el corazón silencioso de toda la composición.

En conjunto, la obra ofrece una visión envolvente y vibrante de un estanque escondido en el interior de un bosque frondoso. La riqueza de los verdes, la verticalidad de los árboles, los reflejos del agua y los destellos de luz construyen una atmósfera de serenidad y misterio. Es un paisaje que celebra la naturaleza en su estado más libre y exuberante, capaz de aportar profundidad, frescura y una poderosa sensación de calma a cualquier espacio.

Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Damián Torres, que representa un estanque oculto entre la espesa vegetación de un bosque, donde la luz, los árboles y sus reflejos crean una atmósfera de serenidad, frescura y misterio. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones de la obra: 27x35x1 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina izquierda de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.

La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta un paisaje boscoso de extraordinaria vitalidad, en el que la vegetación se despliega alrededor de una tranquila superficie de agua. La escena transmite la sensación de haber descubierto un rincón apartado, oculto entre árboles y plantas silvestres, donde la naturaleza conserva toda su fuerza. Desde el primer instante, la mirada queda atrapada por la abundancia de verdes, la profundidad de las sombras y los destellos de luz que aparecen entre las ramas.

El estanque ocupa la zona central e inferior de la composición y actúa como un espejo irregular que recoge los colores del entorno. Su superficie combina verdes oscuros, grises, azulados y pequeños reflejos amarillos, sugiriendo un agua serena apenas alterada por el movimiento. Los reflejos no reproducen de forma exacta los árboles y las plantas, sino que los transforman en formas ondulantes, aportando misterio y una intensa riqueza visual.

En las orillas se acumula una vegetación abundante formada por hierbas, arbustos, pequeñas plantas y ramas que parecen crecer libremente. Los tonos amarillos y verdes claros iluminan determinados puntos, mientras los marrones, violetas y verdes profundos definen las zonas más húmedas y sombrías. Esta diversidad cromática permite percibir la riqueza del terreno y convierte cada rincón de la escena en un pequeño descubrimiento.

Los árboles se elevan con fuerza en distintos planos y estructuran toda la composición mediante sus troncos verticales y sus ramas entrelazadas. Algunos aparecen más próximos y definidos, mientras otros se integran en la espesura del fondo. Sus formas retorcidas y variadas sugieren ejemplares antiguos, moldeados por el tiempo y por el crecimiento natural del bosque. No existe una ordenación rígida: cada tronco parece seguir su propio recorrido.

En la parte izquierda, varios árboles se recortan sobre una zona de cielo claro y aportan una sensación de apertura. Sus ramas, relativamente ligeras, permiten que la luminosidad atraviese la vegetación y llegue hasta el agua. Esta claridad contrasta con la parte derecha, mucho más densa y sombría, creando un equilibrio entre espacio abierto y profundidad forestal.

La zona derecha reúne una mayor concentración de árboles, ramas y follaje. Los verdes oscuros y los tonos casi negros intensifican la sensación de espesura, como si el bosque continuara más allá de lo visible. Entre las sombras surgen pequeños acentos amarillos y verdes luminosos que recuerdan hojas alcanzadas por el sol. Estos destellos evitan que la oscuridad resulte uniforme y conceden movimiento a la vegetación.

El cielo aparece parcialmente oculto por las copas de los árboles y se presenta mediante blancos, grises suaves, azulados y ligeros matices verdosos. Su presencia aporta aire a la escena y permite imaginar una jornada de luz variable, quizá después de la lluvia o durante una mañana fresca. La atmósfera húmeda parece envolver todo el paisaje y suavizar los límites entre el agua, las plantas y el horizonte.

La luz desempeña un papel esencial en la construcción del ambiente. No llega de manera uniforme, sino que se filtra entre las ramas y alcanza únicamente algunos sectores del bosque. Las zonas iluminadas adquieren tonos verdes y amarillos intensos, mientras las áreas protegidas permanecen en una penumbra azulada y violeta. Este contraste crea profundidad y refuerza la sensación de encontrarse dentro de un espacio natural vivo.

En el plano medio, detrás del estanque, se intuyen nuevas franjas de vegetación y una zona abierta que conduce hacia la distancia. Esta transición amplía el paisaje y evita que la espesura resulte cerrada. La mirada puede avanzar entre los troncos, atravesar la claridad central y perderse en un horizonte indefinido, generando una agradable impresión de amplitud.

La ausencia de figuras humanas intensifica la sensación de aislamiento y tranquilidad. El bosque aparece como un territorio silencioso que existe al margen de la actividad cotidiana. Sin embargo, la escena no transmite abandono, sino plenitud: el agua, los árboles y las plantas forman un ecosistema en constante transformación. Todo parece crecer, reflejarse y relacionarse dentro de un equilibrio natural.

El predominio del verde comunica frescura, renovación y una profunda conexión con la tierra. A esta gama se incorporan azules, amarillos, marrones y violetas que enriquecen el paisaje y le conceden una dimensión emocional. Los tonos más claros expresan vida y luminosidad, mientras los oscuros introducen introspección y misterio. La combinación de ambos extremos hace que la obra resulte a la vez serena e intensa.

La composición invita a imaginar los sonidos y sensaciones del lugar: el movimiento de las hojas, el canto lejano de los pájaros, el murmullo del agua y el olor de la vegetación húmeda. Esta capacidad evocadora convierte la imagen en una experiencia casi sensorial. El espectador no se limita a observar un bosque, sino que puede sentirse dentro de él, rodeado por su luz cambiante y su silencio.

El estanque también aporta una dimensión contemplativa. Su superficie oscura recoge fragmentos del paisaje y los devuelve transformados, estableciendo un diálogo entre la realidad y su reflejo. Esta dualidad concede profundidad simbólica a la escena y puede evocar la memoria, la introspección o el paso pausado del tiempo. El agua se convierte así en el corazón silencioso de toda la composición.

En conjunto, la obra ofrece una visión envolvente y vibrante de un estanque escondido en el interior de un bosque frondoso. La riqueza de los verdes, la verticalidad de los árboles, los reflejos del agua y los destellos de luz construyen una atmósfera de serenidad y misterio. Es un paisaje que celebra la naturaleza en su estado más libre y exuberante, capaz de aportar profundidad, frescura y una poderosa sensación de calma a cualquier espacio.

Datos

Artista
Josep Damián Torres (1921–2008)
Se vende con marco
No
Vendido por
Galería
Edición
Original
Título de la obra
El corazón verde
Técnica
Pintura al óleo
Firma
Firmado a mano
País de origen
España
Estado
En buen estado
Alto
27 cm
Ancho
35 cm
Estilo
Posimpresionismo
Periodo
2010-2020
Vendido por
EspañaVerificado
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