Pippo - The Last Open Bar






Posee un máster en mediación artística y cultural con experiencia en galerías de arte.
1 € |
|---|
Protección del Comprador de Catawiki
Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles
Trustpilot 4.4 | 137584 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Descripción del vendedor
El último bar abierto
I stand at the edge of something I cannot name, my white linen suit catching the last warmth of a sun I no longer trust. The world around me drowns in deep turquoise and seafoam, colonial facades breathing quietly in their faded elegance. Before me, a bar counter glows amber, stools waiting like small empty promises, two bottles standing still as witnesses. The darkness behind holds everything I have lost. The brushwork is thick, textured, alive with longing, each stroke carrying the weight of an afternoon that refuses to end.
* Dimensions: 100 x 75 x 2.5 cm (H x W x D)
* Medium: Original acrylic on professional-grade canvas
* Edition: Unique, one-of-a-kind original artwork
* Support: Stretched on a professional wooden frame (ready to hang).
* Framing: Unframed (the sides are painted, no external frame included)
* Authenticity: Signed verso; includes a Certificate of Authenticity (COA).
* Logistics: Professional packaging and fully insured shipping from Italy with tracking.
About the Artist: Pippo
Pippo (nacido en Monza) crea obras que navegan por el terreno silencioso entre la abstracción geométrica y el surrealismo. Dejó una exitosa carrera en diseño gráfico para dedicarse por completo a la pintura y se estableció cerca de las tranquilas orillas del Lago Maggiore. Su trasfondo es evidente en sus composiciones: arquitectónicas, equilibradas y precisas, sin embargo se suavizan por una atmósfera cinematográfica que se siente como un recuerdo o un sueño.
Para Pippo, el arte es un acto inmersivo. Él se relaciona con sus sujetos escribiendo narrativas en tiempo presente de primera persona, entrando mentalmente en el lienzo para vivir el momento desde dentro. Sin embargo, mientras él entra en estos mundos de forma personal, deja el lienzo físico abierto a la interpretación. Sus figuras, aunque elegantemente ataviadas, suelen carecer de rostro. Este anonimato es una invitación: garantiza que el protagonista "pueda ser cualquiera", permitiendo que el espectador se incorpore a la escena y habite la historia por sí mismo.
Este límite entre lo visible y lo invisible define al artista también. Reservado e introspectivo, escribe en privado y prefiere que sus lienzos hablen. No mantiene huella digital, evita las redes sociales para preservar ese mismo aire de misterio presente en su obra.
Usando una paleta de tonos sutiles y atmosféricos, puntuada por colores decisivos, Pippo refina un lenguaje de elegante economía. Sus pinturas, llenas de animales silenciosos, sombras agudas y luz que irradia, no son solo imágenes, sino historias abiertas de anhelo y gracia.
El último bar abierto
I stand at the edge of something I cannot name, my white linen suit catching the last warmth of a sun I no longer trust. The world around me drowns in deep turquoise and seafoam, colonial facades breathing quietly in their faded elegance. Before me, a bar counter glows amber, stools waiting like small empty promises, two bottles standing still as witnesses. The darkness behind holds everything I have lost. The brushwork is thick, textured, alive with longing, each stroke carrying the weight of an afternoon that refuses to end.
* Dimensions: 100 x 75 x 2.5 cm (H x W x D)
* Medium: Original acrylic on professional-grade canvas
* Edition: Unique, one-of-a-kind original artwork
* Support: Stretched on a professional wooden frame (ready to hang).
* Framing: Unframed (the sides are painted, no external frame included)
* Authenticity: Signed verso; includes a Certificate of Authenticity (COA).
* Logistics: Professional packaging and fully insured shipping from Italy with tracking.
About the Artist: Pippo
Pippo (nacido en Monza) crea obras que navegan por el terreno silencioso entre la abstracción geométrica y el surrealismo. Dejó una exitosa carrera en diseño gráfico para dedicarse por completo a la pintura y se estableció cerca de las tranquilas orillas del Lago Maggiore. Su trasfondo es evidente en sus composiciones: arquitectónicas, equilibradas y precisas, sin embargo se suavizan por una atmósfera cinematográfica que se siente como un recuerdo o un sueño.
Para Pippo, el arte es un acto inmersivo. Él se relaciona con sus sujetos escribiendo narrativas en tiempo presente de primera persona, entrando mentalmente en el lienzo para vivir el momento desde dentro. Sin embargo, mientras él entra en estos mundos de forma personal, deja el lienzo físico abierto a la interpretación. Sus figuras, aunque elegantemente ataviadas, suelen carecer de rostro. Este anonimato es una invitación: garantiza que el protagonista "pueda ser cualquiera", permitiendo que el espectador se incorpore a la escena y habite la historia por sí mismo.
Este límite entre lo visible y lo invisible define al artista también. Reservado e introspectivo, escribe en privado y prefiere que sus lienzos hablen. No mantiene huella digital, evita las redes sociales para preservar ese mismo aire de misterio presente en su obra.
Usando una paleta de tonos sutiles y atmosféricos, puntuada por colores decisivos, Pippo refina un lenguaje de elegante economía. Sus pinturas, llenas de animales silenciosos, sombras agudas y luz que irradia, no son solo imágenes, sino historias abiertas de anhelo y gracia.
