Belle Doxx - Filthy bastards





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Filthy bastards, una pintura acrílica original en multicolor, 40 × 50 cm, de 2026, Países Bajos, Neoexpresionismo, firmado a mano por el artista, vendido directamente por el artista.
Descripción del vendedor
Mis bastardos sucios, Santo y Pícaro, mis ángeles guardianes. Inspirados en los perros Foo chinos. Protectors/ gatekeepers. Para mí representan el bien y el mal. El equilibrio entre el bien y el mal es complejo; existe una conexión inseparable. Todos tenemos luz y oscuridad dentro de nosotros, una verdad universal a menudo cubierta por el orgullo y la obstinación. Es una paradoja donde uno puede ser un ángel y no del todo; esta contradicción muestra las innumerables perspectivas de la vida. Cuando se observa a través de diferentes ojos, personas, momentos y experiencias, revela diferentes verdades. En mi viaje, he llevado la etiqueta de tanto 'bad guy' como “black sheep” durante algún tiempo. Esta distinción me separó, convirtiéndome en objetivo de críticas por las elecciones que he tomado. Reflexionando sobre una vida marcada por momentos de rebelión, ahora me doy cuenta de que cada individuo está en su propio viaje. Echarle la culpa a otros es a menudo una forma de ocultar nuestras propias imperfecciones percibidas. La tendencia de la sociedad a comparar es compleja... deseamos diferenciarnos pero evitamos destacar demasiado. Buscamos equilibrio entre nuestras dualidades. Abrazar tanto los elementos buenos como los malos permite equilibrio, reconociendo que la vida está llena de injusticias. Esta aceptación no avala la conducta incorrecta… más bien reconoce la naturaleza cíclica de la existencia. Definir a alguien es una tarea matizada, plagada de la hipocresía de la simplificación excesiva. Como el yin y yang, la armonía de fuerzas opuestas, reconozco la necesidad de ambos en mi vida para encontrar el verdadero equilibrio.
El vendedor y su historia
Mis bastardos sucios, Santo y Pícaro, mis ángeles guardianes. Inspirados en los perros Foo chinos. Protectors/ gatekeepers. Para mí representan el bien y el mal. El equilibrio entre el bien y el mal es complejo; existe una conexión inseparable. Todos tenemos luz y oscuridad dentro de nosotros, una verdad universal a menudo cubierta por el orgullo y la obstinación. Es una paradoja donde uno puede ser un ángel y no del todo; esta contradicción muestra las innumerables perspectivas de la vida. Cuando se observa a través de diferentes ojos, personas, momentos y experiencias, revela diferentes verdades. En mi viaje, he llevado la etiqueta de tanto 'bad guy' como “black sheep” durante algún tiempo. Esta distinción me separó, convirtiéndome en objetivo de críticas por las elecciones que he tomado. Reflexionando sobre una vida marcada por momentos de rebelión, ahora me doy cuenta de que cada individuo está en su propio viaje. Echarle la culpa a otros es a menudo una forma de ocultar nuestras propias imperfecciones percibidas. La tendencia de la sociedad a comparar es compleja... deseamos diferenciarnos pero evitamos destacar demasiado. Buscamos equilibrio entre nuestras dualidades. Abrazar tanto los elementos buenos como los malos permite equilibrio, reconociendo que la vida está llena de injusticias. Esta aceptación no avala la conducta incorrecta… más bien reconoce la naturaleza cíclica de la existencia. Definir a alguien es una tarea matizada, plagada de la hipocresía de la simplificación excesiva. Como el yin y yang, la armonía de fuerzas opuestas, reconozco la necesidad de ambos en mi vida para encontrar el verdadero equilibrio.

