Thomas van Loon - mitst






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Thomas van Loon, mitst, escultura de resina y madera en tonos dorados y bronce, 15 × 30 × 15 cm, 0,8 kg, firma a mano, origen Países Bajos, vendida por Galerie, en buen estado.
Descripción del vendedor
Thomas van Loon (°1994)
es un artista visual neerlandés que vive y trabaja en los Países Bajos. Su práctica se mueve de manera decidida más allá de los límites de la escultura clásica. Aunque su trabajo a menudo aparece escultórico, surge de un proceso híbrido en el que se combinan acciones analógicas, materiales experimentales y técnicas contemporáneas.
En su trabajo, Van Loon investiga la figura humana como portadora de tensión interna, vulnerabilidad y quietud. La figura no funciona como punto de partida anatómico, sino como condensación conceptual y física de estados mentales y corporales. Sus esculturas se sitúan en la frontera entre la figuración y la abstracción y se caracterizan por una lenguaje de forma sobrio y concentrado.
Van Loon trabaja con una amplia paleta de materiales y técnicas, entre ellas yeso, textil, madera, portadores sintéticos, preparación digital y medios mixtos. Las nuevas tecnologías y procesos de fabricación contemporáneos no se emplean como fin en sí mismos, sino como medios para dar forma a una presencia frágil y física.
Las intervenciones manuales tradicionales se combinan sin esfuerzo con técnicas contemporáneas; la obra es tanto estructurada como formada.
La piel de sus esculturas nunca es lisa ni está acabada. Lleva señales de manipulación, fracturas, estrechamientos y superposiciones. Estos intervenciones visibles se refieren a tiempo, memoria y experiencia corporal. La superficie funciona como portadora de historia, en la que el control y el azar se suceden.
Central en la obra de Van Loon está el ser humano como ser frágil y limitado. Las figuras suelen estar encerradas, envueltas o parcialmente apartadas de su propio cuerpo. Este recubrimiento no es una imagen de violencia, sino una metáfora de limitación interior, silencio e introspección. Su trabajo oscila entre tensión y entrega, entre aferrarse y soltar.
La cabeza juega un papel recurrente y a menudo se desarrolla de forma reconocible o concentrada, mientras que el cuerpo se disuelve en volúmenes abstractos, construcciones o estructuras textiles. Esta tensión resalta la brecha entre pensar y sentir, entre identidad y corporalidad, entre control y vulnerabilidad.
Van Loon trabaja lentamente y con gran cuidado. Su estudio no es un espacio de producción, sino un lugar de investigación, repetición y reflexión. Las obras surgen a lo largo de un tiempo prolongado mediante un proceso de añadir, quitar y reinterpretar. El azar tiene su espacio, pero se cuestiona y corrige una y otra vez.
Sus esculturas no son narrativas, sino existenciales. Piden silencio y observación prolongada. En una época de abundancia visual, Van Loon elige conscientemente la limitación, la concentración y la demora. Las obras funcionan no solo como objetos, sino como presencia física en el espacio — casi como cuerpos silenciosos, o testigos mudos.
Desarrollo y reconocimiento
Desde el inicio de su práctica profesional, Thomas van Loon ha recibido creciente atención dentro del contexto del arte contemporáneo. Su trabajo es valorado por su consistencia conceptual, sensibilidad material y enfoque contemporáneo de la forma escultórica. Los críticos elogian su capacidad de provocar una intensidad física y emocional máxima con medios mínimos.
Thomas van Loon continúa profundizando su práctica en torno a la figura humana y la tensión entre cuerpo, tecnología y experiencia interior. Su obra forma una voz calmada pero poderosa de contraparte dentro del arte contemporáneo — una invitación a la atención, a la conciencia corporal y a la demora.
Thomas van Loon (°1994)
es un artista visual neerlandés que vive y trabaja en los Países Bajos. Su práctica se mueve de manera decidida más allá de los límites de la escultura clásica. Aunque su trabajo a menudo aparece escultórico, surge de un proceso híbrido en el que se combinan acciones analógicas, materiales experimentales y técnicas contemporáneas.
En su trabajo, Van Loon investiga la figura humana como portadora de tensión interna, vulnerabilidad y quietud. La figura no funciona como punto de partida anatómico, sino como condensación conceptual y física de estados mentales y corporales. Sus esculturas se sitúan en la frontera entre la figuración y la abstracción y se caracterizan por una lenguaje de forma sobrio y concentrado.
Van Loon trabaja con una amplia paleta de materiales y técnicas, entre ellas yeso, textil, madera, portadores sintéticos, preparación digital y medios mixtos. Las nuevas tecnologías y procesos de fabricación contemporáneos no se emplean como fin en sí mismos, sino como medios para dar forma a una presencia frágil y física.
Las intervenciones manuales tradicionales se combinan sin esfuerzo con técnicas contemporáneas; la obra es tanto estructurada como formada.
La piel de sus esculturas nunca es lisa ni está acabada. Lleva señales de manipulación, fracturas, estrechamientos y superposiciones. Estos intervenciones visibles se refieren a tiempo, memoria y experiencia corporal. La superficie funciona como portadora de historia, en la que el control y el azar se suceden.
Central en la obra de Van Loon está el ser humano como ser frágil y limitado. Las figuras suelen estar encerradas, envueltas o parcialmente apartadas de su propio cuerpo. Este recubrimiento no es una imagen de violencia, sino una metáfora de limitación interior, silencio e introspección. Su trabajo oscila entre tensión y entrega, entre aferrarse y soltar.
La cabeza juega un papel recurrente y a menudo se desarrolla de forma reconocible o concentrada, mientras que el cuerpo se disuelve en volúmenes abstractos, construcciones o estructuras textiles. Esta tensión resalta la brecha entre pensar y sentir, entre identidad y corporalidad, entre control y vulnerabilidad.
Van Loon trabaja lentamente y con gran cuidado. Su estudio no es un espacio de producción, sino un lugar de investigación, repetición y reflexión. Las obras surgen a lo largo de un tiempo prolongado mediante un proceso de añadir, quitar y reinterpretar. El azar tiene su espacio, pero se cuestiona y corrige una y otra vez.
Sus esculturas no son narrativas, sino existenciales. Piden silencio y observación prolongada. En una época de abundancia visual, Van Loon elige conscientemente la limitación, la concentración y la demora. Las obras funcionan no solo como objetos, sino como presencia física en el espacio — casi como cuerpos silenciosos, o testigos mudos.
Desarrollo y reconocimiento
Desde el inicio de su práctica profesional, Thomas van Loon ha recibido creciente atención dentro del contexto del arte contemporáneo. Su trabajo es valorado por su consistencia conceptual, sensibilidad material y enfoque contemporáneo de la forma escultórica. Los críticos elogian su capacidad de provocar una intensidad física y emocional máxima con medios mínimos.
Thomas van Loon continúa profundizando su práctica en torno a la figura humana y la tensión entre cuerpo, tecnología y experiencia interior. Su obra forma una voz calmada pero poderosa de contraparte dentro del arte contemporáneo — una invitación a la atención, a la conciencia corporal y a la demora.
