Matteo Ciffo - Orme - Esso






Tiene una licenciatura en historia del arte y una maestría en gestión artística y cultural.
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Obra contemporánea de Matteo Ciffo titulada Orme - Esso, creada en 2025 en edición 1/40, firmada y autenticada con certificado, mide 50 × 50 × 6,5 cm, colores crema/blanco y beige, material de fusión en polvo de mármol y piedra.
Descripción del vendedor
- Cuadro contemporáneo de Matteo Ciffo (Italia - 1987). Título Orme - Esso
- Año 2025. Edición n. 1/40 - Firmado y autenticado por el artista, con certificado de autenticidad
- Material: Fusión en frío de polvos de mármol y piedra
- Condiciones excelentes
COLECCIÓN ORME
La colección Orme nace como una evolución natural de mi trayectoria artística, siempre orientada hacia una reflexión sobre la materia, el signo y la relación entre tiempo y memoria. Estos trabajos no son simplemente cuadros, sino superficies activas, lugares suspendidos donde el tiempo no transcurre de manera lineal: se adelanta, se comprime, se transforma.
Los símbolos que afloran en las obras de Orme provienen de mi infancia. Son signos que me acompañaron antes incluso de ser plenamente comprendidos: formas arquetípicas, letras, emblemas, logos, recuerdos esenciales que pertenecen a una memoria personal, pero también colectiva. Como en los trabajos anteriores, estos símbolos nunca se reproducen fielmente o de manera nostálgica. Se descomponen, se reconstruyen y se privan de su función originaria, hasta adquirir una nueva identidad.
La erosión es un elemento central del proceso, pero no como consecuencia del tiempo que pasa. En estas obras el tiempo se adelanta. Las superficies nacen ya erosionadas, como si el futuro ya hubiera actuado sobre ellas. No se trata de hallazgos arqueológicos traídos a la luz, sino de objetos colocados fuera del tiempo, inmunes a su paso porque ya atravesados por la memoria.
También el material sigue esta lógica. Las obras se realizan a partir de desechos de polvo de mármol, residuos de trabajos previos que se remi mezclan y se devuelven a la vida. Es un gesto que elimina la idea de fin e introduce un ciclo continuo, potencialmente infinito, en el que nada se consume definitivamente sino que se transforma. El material no representa la piedra: es piedra que renace.
En Orme el acto creativo no añade, sino quita. Las erosiones no se realizan después, como señal de decadencia, sino antes, como opción consciente. Adelantar el tiempo significa sustraer las obras a la posibilidad de envejecerse, estabilizarlas en una condición definitiva.
Estos trabajos no cuentan una historia lineal, sino que retienen una presencia. Son fragmentos de memoria que ya no pertenecen al pasado, sino a una dimensión suspendida, en la que el símbolo deja de ser signo y se convierte en materia, y la materia se convierte en sombra: rastro de algo que fue, pero que continúa existiendo en el presente.
Cada cuadro producido en 40 ejemplares, es igualmente único: variaciones cromáticas, imperfecciones y signos hacen de cada Orme irrepetible.
MATTEO CIFFO
Nacido en Biella en 1987, desde 2007 desarrollo una investigación centrada en la materia, en su transformación y en la memoria que conserva. Mi trabajo nace de una relación directa con materiales nobles y complejos como polvos de mármol y piedra, pigmentos naturales, tierras armenias, óxidos y metales. No los considero simples instrumentos expresivos, sino presencias vivas, portadoras de tiempo, historia y posibilidad de renacer.
A través de un proceso que considero más ritual que escultórico: un renacer de la piedra guiado por mi mano. La práctica nace de la observación y del deseo de restituir vida a aquello que fue fragmentado, abandonado o olvidado. Fragmentos y desechos, frecuentemente procedentes del trabajo de otros escultores, se convierten en materia originaria para mis trabajos.
Se trata de materiales que ya traen consigo una historia. Los descompongo y los recompongo, generando formas que ya no pertenecen a su estado anterior, sino a una nueva condición. Cada obra surge de un equilibrio frágil entre pérdida y renacimiento, entre memoria y posibilidad, haciendo visible el momento en que la materia deja de ser lo que era y se convierte en otra cosa.
El recorrido asume la forma de una transformación que supera la escultura tradicional, acercándose a una dimensión casi alquímica. Utilizo materias que ya han tenido una existencia, las descompongo y las recombino para generar nuevas formas e identidades. Cada creación nace de una tensión entre destrucción y regeneración, entre pérdida y memoria, haciendo visible un estado continuo de cambio.
La investigación se confronta con materiales que encarnan una profunda contradicción: aparentemente eternos e indestructibles, pero al mismo tiempo sensibles y vulnerables. Lo que parece inmutable revela una naturaleza inestable, capaz de reaccionar, oxidarse y transformarse con el tiempo. Esta condición convierte la materia en una parte activa del trabajo, involucrada en un diálogo constante con el tiempo y el entorno.
La perfección cede paso a la fragilidad, y la eternidad se manifiesta como experiencia viva y humana. La materia no está subordinada, sino que se convierte en coautora, conservando en la superficie las trazas del gesto, del proceso y de su propia evolución.
Autodidacta, he construido mi trayectoria a través de la experimentación, la observación y la escucha. El enfoque no busca el control, sino acompañar al material en su transformación. Las formas resultantes reflejan el funcionamiento de la memoria: estructuras en las que fragmentos, trazas y ausencias conviven y se regeneran.
Esta práctica explora la materia como archivo vivo. Las esculturas emergen como presencias suspendidas entre ruina y renacimiento, entre permanencia y transformación, devolviendo a la materia una dimensión profundamente contemporánea y humana.
- Cuadro contemporáneo de Matteo Ciffo (Italia - 1987). Título Orme - Esso
- Año 2025. Edición n. 1/40 - Firmado y autenticado por el artista, con certificado de autenticidad
- Material: Fusión en frío de polvos de mármol y piedra
- Condiciones excelentes
COLECCIÓN ORME
La colección Orme nace como una evolución natural de mi trayectoria artística, siempre orientada hacia una reflexión sobre la materia, el signo y la relación entre tiempo y memoria. Estos trabajos no son simplemente cuadros, sino superficies activas, lugares suspendidos donde el tiempo no transcurre de manera lineal: se adelanta, se comprime, se transforma.
Los símbolos que afloran en las obras de Orme provienen de mi infancia. Son signos que me acompañaron antes incluso de ser plenamente comprendidos: formas arquetípicas, letras, emblemas, logos, recuerdos esenciales que pertenecen a una memoria personal, pero también colectiva. Como en los trabajos anteriores, estos símbolos nunca se reproducen fielmente o de manera nostálgica. Se descomponen, se reconstruyen y se privan de su función originaria, hasta adquirir una nueva identidad.
La erosión es un elemento central del proceso, pero no como consecuencia del tiempo que pasa. En estas obras el tiempo se adelanta. Las superficies nacen ya erosionadas, como si el futuro ya hubiera actuado sobre ellas. No se trata de hallazgos arqueológicos traídos a la luz, sino de objetos colocados fuera del tiempo, inmunes a su paso porque ya atravesados por la memoria.
También el material sigue esta lógica. Las obras se realizan a partir de desechos de polvo de mármol, residuos de trabajos previos que se remi mezclan y se devuelven a la vida. Es un gesto que elimina la idea de fin e introduce un ciclo continuo, potencialmente infinito, en el que nada se consume definitivamente sino que se transforma. El material no representa la piedra: es piedra que renace.
En Orme el acto creativo no añade, sino quita. Las erosiones no se realizan después, como señal de decadencia, sino antes, como opción consciente. Adelantar el tiempo significa sustraer las obras a la posibilidad de envejecerse, estabilizarlas en una condición definitiva.
Estos trabajos no cuentan una historia lineal, sino que retienen una presencia. Son fragmentos de memoria que ya no pertenecen al pasado, sino a una dimensión suspendida, en la que el símbolo deja de ser signo y se convierte en materia, y la materia se convierte en sombra: rastro de algo que fue, pero que continúa existiendo en el presente.
Cada cuadro producido en 40 ejemplares, es igualmente único: variaciones cromáticas, imperfecciones y signos hacen de cada Orme irrepetible.
MATTEO CIFFO
Nacido en Biella en 1987, desde 2007 desarrollo una investigación centrada en la materia, en su transformación y en la memoria que conserva. Mi trabajo nace de una relación directa con materiales nobles y complejos como polvos de mármol y piedra, pigmentos naturales, tierras armenias, óxidos y metales. No los considero simples instrumentos expresivos, sino presencias vivas, portadoras de tiempo, historia y posibilidad de renacer.
A través de un proceso que considero más ritual que escultórico: un renacer de la piedra guiado por mi mano. La práctica nace de la observación y del deseo de restituir vida a aquello que fue fragmentado, abandonado o olvidado. Fragmentos y desechos, frecuentemente procedentes del trabajo de otros escultores, se convierten en materia originaria para mis trabajos.
Se trata de materiales que ya traen consigo una historia. Los descompongo y los recompongo, generando formas que ya no pertenecen a su estado anterior, sino a una nueva condición. Cada obra surge de un equilibrio frágil entre pérdida y renacimiento, entre memoria y posibilidad, haciendo visible el momento en que la materia deja de ser lo que era y se convierte en otra cosa.
El recorrido asume la forma de una transformación que supera la escultura tradicional, acercándose a una dimensión casi alquímica. Utilizo materias que ya han tenido una existencia, las descompongo y las recombino para generar nuevas formas e identidades. Cada creación nace de una tensión entre destrucción y regeneración, entre pérdida y memoria, haciendo visible un estado continuo de cambio.
La investigación se confronta con materiales que encarnan una profunda contradicción: aparentemente eternos e indestructibles, pero al mismo tiempo sensibles y vulnerables. Lo que parece inmutable revela una naturaleza inestable, capaz de reaccionar, oxidarse y transformarse con el tiempo. Esta condición convierte la materia en una parte activa del trabajo, involucrada en un diálogo constante con el tiempo y el entorno.
La perfección cede paso a la fragilidad, y la eternidad se manifiesta como experiencia viva y humana. La materia no está subordinada, sino que se convierte en coautora, conservando en la superficie las trazas del gesto, del proceso y de su propia evolución.
Autodidacta, he construido mi trayectoria a través de la experimentación, la observación y la escucha. El enfoque no busca el control, sino acompañar al material en su transformación. Las formas resultantes reflejan el funcionamiento de la memoria: estructuras en las que fragmentos, trazas y ausencias conviven y se regeneran.
Esta práctica explora la materia como archivo vivo. Las esculturas emergen como presencias suspendidas entre ruina y renacimiento, entre permanencia y transformación, devolviendo a la materia una dimensión profundamente contemporánea y humana.
