Soly Cissé (1969) - Serie Héritage 11





200 € | ||
|---|---|---|
190 € | ||
180 € | ||
Protección del Comprador de Catawiki
Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles
Trustpilot 4.4 | 137584 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Soly Cissé presenta Serie Héritage 11, una pintura acrílica original de 1998 (20 × 20 cm) procedente de Senegal, firmada a mano en un estilo contemporáneo.
Descripción del vendedor
SOLY CISSÉ
En sus collages y sus cuadros, coloca en escena a personajes torturados por la duda, y a merced de los caprichos de una Naturaleza desequilibrada por el Hombre.
Soly Cissé es un artista de obra proteiforme... Su arte se extiende a diversos medios; collages, pinturas, instalaciones, video, esculturas, ... En cada una de sus realizaciones se repite, como hilo conductor, sus seres híbridos, sus animales, sus espíritus, pictogramas, graffitis y siluetas senoufos. Formas emergen, atrapadas en el movimiento de la coloración en fusión, al borde de la figuración.
Criaturas inconclusas y personajes pertenecientes a un estadio no situado (anterior, posterior?) de la humanidad. Niños, animales, todos son tomadas de frente, sus rostros a medio bosquejar. Él pinta, esculpe, amasa el kraft, la arcilla, trabaja las telas en serie gráfica, recicla la madera. Soly Cissé explora vías arriesgadas, inéditas. Está habitado por una rabia sana, bastante seguro de sus influencias para no citarlas. A la escucha del mundo urbano, es de quienes pueden serenamente desprenderse del adjetivo « africano », sin lamento ni arrepentimiento, pues África hoy está en él, como factor de modernidad. El trazo, decidido de Cissé, nervioso, ágil, retoma el fusil o lápiz ahí donde lo habían dejado sus antiguos ancestros. Rápido, capta al ser por defecto, las figuras nacen así de lo informe sin sobresaltarlas. Solo un guiño al destino.
La obra de Soly Cissé es notable por su grafía singular, espontánea. En sus collages, los espíritus y las figuras inquietantes o protectoras no revelan las divinidades de una cultura, sino una fantasmagoría.
Hay en él una voluntad afirmada de provocar una tensión fértil y dinámica. Cuanto más se penetra en su microcosmos poblado de espíritus y monstruos, más se afirman las grandes confrontaciones entre azules intensos y amarillos estridentes. Es en la lenta y paciente descubrimiento de su lenguaje plástico que la armonía se restablece poco a poco, ajustando su equilibrio.
« Il y a là sans hésitation un artiste majeur, qui va droit au but ».
Philippe Dagen (Le Monde)
El vendedor y su historia
SOLY CISSÉ
En sus collages y sus cuadros, coloca en escena a personajes torturados por la duda, y a merced de los caprichos de una Naturaleza desequilibrada por el Hombre.
Soly Cissé es un artista de obra proteiforme... Su arte se extiende a diversos medios; collages, pinturas, instalaciones, video, esculturas, ... En cada una de sus realizaciones se repite, como hilo conductor, sus seres híbridos, sus animales, sus espíritus, pictogramas, graffitis y siluetas senoufos. Formas emergen, atrapadas en el movimiento de la coloración en fusión, al borde de la figuración.
Criaturas inconclusas y personajes pertenecientes a un estadio no situado (anterior, posterior?) de la humanidad. Niños, animales, todos son tomadas de frente, sus rostros a medio bosquejar. Él pinta, esculpe, amasa el kraft, la arcilla, trabaja las telas en serie gráfica, recicla la madera. Soly Cissé explora vías arriesgadas, inéditas. Está habitado por una rabia sana, bastante seguro de sus influencias para no citarlas. A la escucha del mundo urbano, es de quienes pueden serenamente desprenderse del adjetivo « africano », sin lamento ni arrepentimiento, pues África hoy está en él, como factor de modernidad. El trazo, decidido de Cissé, nervioso, ágil, retoma el fusil o lápiz ahí donde lo habían dejado sus antiguos ancestros. Rápido, capta al ser por defecto, las figuras nacen así de lo informe sin sobresaltarlas. Solo un guiño al destino.
La obra de Soly Cissé es notable por su grafía singular, espontánea. En sus collages, los espíritus y las figuras inquietantes o protectoras no revelan las divinidades de una cultura, sino una fantasmagoría.
Hay en él una voluntad afirmada de provocar una tensión fértil y dinámica. Cuanto más se penetra en su microcosmos poblado de espíritus y monstruos, más se afirman las grandes confrontaciones entre azules intensos y amarillos estridentes. Es en la lenta y paciente descubrimiento de su lenguaje plástico que la armonía se restablece poco a poco, ajustando su equilibrio.
« Il y a là sans hésitation un artiste majeur, qui va droit au but ».
Philippe Dagen (Le Monde)

