Candelabro (2) - Aleación - Napoleón III style





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Dos candelabros de bronce dorado en estilo Art Nouveau, originarios de Francia, de la década de 1950–1960, fabricados en aleación; altura 27 cm, anchura 26 cm, profundidad 15 cm.
Descripción del vendedor
Son dos candelabros de bronce dorado que condensan la elegancia decorativa de la primera mitad del siglo XX, cuando el metal se trabajaba con un sentido casi teatral de la forma y el movimiento. Cada pieza se eleva desde una base amplia y ondulante, con curvas que parecen fluir como si el bronce estuviera todavía blando, recién modelado. Esa sensación de dinamismo —de materia que se estira, se retuerce y se abre— es típica de los talleres que buscaban un equilibrio entre ornamentación y ligereza visual.
Los brazos se despliegan como ramas estilizadas, ascendiendo en tres puntos que sostienen las bocas para las velas. No son líneas rectas ni simétricas en exceso: cada curva tiene un gesto vegetal, un pequeño giro que aporta vida y evita la rigidez. El dorado, cálido y profundo, acentúa los relieves y crea un juego de luces que hace que los candelabros cambien según el ángulo y la intensidad de la iluminación.
En conjunto, transmiten esa mezcla de refinamiento y exuberancia que caracterizó el diseño decorativo de la época: piezas pensadas para vestir un interior, para aportar presencia, brillo y un toque de artesanía. Funcionan tanto como objetos funcionales como esculturas domésticas, capaces de transformar una mesa, un aparador o un rincón en un espacio con alma histórica.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Son dos candelabros de bronce dorado que condensan la elegancia decorativa de la primera mitad del siglo XX, cuando el metal se trabajaba con un sentido casi teatral de la forma y el movimiento. Cada pieza se eleva desde una base amplia y ondulante, con curvas que parecen fluir como si el bronce estuviera todavía blando, recién modelado. Esa sensación de dinamismo —de materia que se estira, se retuerce y se abre— es típica de los talleres que buscaban un equilibrio entre ornamentación y ligereza visual.
Los brazos se despliegan como ramas estilizadas, ascendiendo en tres puntos que sostienen las bocas para las velas. No son líneas rectas ni simétricas en exceso: cada curva tiene un gesto vegetal, un pequeño giro que aporta vida y evita la rigidez. El dorado, cálido y profundo, acentúa los relieves y crea un juego de luces que hace que los candelabros cambien según el ángulo y la intensidad de la iluminación.
En conjunto, transmiten esa mezcla de refinamiento y exuberancia que caracterizó el diseño decorativo de la época: piezas pensadas para vestir un interior, para aportar presencia, brillo y un toque de artesanía. Funcionan tanto como objetos funcionales como esculturas domésticas, capaces de transformar una mesa, un aparador o un rincón en un espacio con alma histórica.
Envío certificado y buen embalaje.

