Gianfranco Zenerato - ICON

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Côme De Drouas
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Gianfranco Zenerato presenta ICON, obra original de 2024 pintada a mano en óleo y acrílico sobre tela, 55 × 65,5 cm con marco de madera, grosor total de 5 cm, se vende con marco y se halla en excelentes condiciones, firmada por el artista.

Resumen redactado con la ayuda de la IA

Descripción del vendedor

OPORTUNIDADES PARA COLECCIONISTAS E INVERSIONISTAS DE ARTE

Entre los artistas contemporáneos más valorados y en crecimiento más rápido en Catawiki, Gianfranco Zenerato ya ha ganado la confianza de más de 180 coleccionistas internacionales.

AÑADE A TU COLECCIÓN UNA OBRA EXCLUSIVA Y DISTINTIVA, CAPAZ DE VALORAR EL PRESTIGIO DE TU PATRIMONIO ARTÍSTICO!

- 216 obras vendidas
- 100% de comentarios positivos
- 84 reseñas certificadas

Estimados Coleccionistas,
si se encontraran de vacaciones o temporalmente ausentes, les invito a contactarme para acordar conjuntamente la programación de la entrega del lote adquirido. Estaré encantado de adaptarme a sus necesidades organizativas, para que la entrega se realice en los tiempos y modos que les resulten más convenientes.

www.zenerato.com

Pieza única 100% PINTADA A MANO

POR QUÉ COLECCIONAR UNA OBRA DE GIANFRANCO ZENERATO

✓ Más de 35 años de carrera profesional
Activo desde 1990, Gianfranco Zenerato ha desarrollado con el tiempo un lenguaje artístico personal, reconocible y apreciado por coleccionistas y críticos de arte.

✓ Más de 600 exposiciones y manifestaciones artísticas
Una presencia constante en el panorama artístico nacional e internacional, construida a lo largo de décadas de actividad expositiva.

✓ Más de 500 premios y reconocimientos
Un recorrido artístico premiado por instituciones, críticos y organizaciones culturales que han reconocido su valor y calidad.

✓ Obras presentes en colecciones privadas y públicas
Sus cuadros forman parte de colecciones en Italia, Europa, América y Asia, confirmando el interés internacional por su trabajo.

✓ Apreciado por la crítica especializada
Su investigación artística ha sido analizada y presentada por críticos y historiadores de renombre, entre ellos Paolo Levi, Giammarco Puntelli, Sandro Serradifalco, Giorgio Grasso y numerosos otros profesionales del sector.

✓ Un estilo único e inmediatamente reconocible
Las obras de Zenerato combinan tradición figurativa, simbolismo y contemporaneidad. Cada pintura cuenta una historia e invita al observador a una lectura personal y siempre nueva.

✓ Obras realizadas con elevada calidad técnica
Gran atención a los detalles, equilibrio compositivo e intensidad cromática hacen de cada trabajo una pieza de fuerte impacto visual y coleccionable.

✓ No es una simple decoración
Cada obra nace de un proceso de investigación desarrollado durante más de tres décadas de actividad profesional y representa una síntesis de la visión artística del autor.

Una oportunidad para el coleccionista

Adquirir una obra de Gianfranco Zenerato significa obtener una pieza original creada por un artista con una larga trayectoria documentada, cientos de reconocimientos y una presencia consolidada en colecciones internacionales.

Una obra pensada no solo para admirarse hoy, sino para mantener con el tiempo su valor artístico, cultural y coleccionable.

Pieza única 100% PINTADA A MANO
Certificado de archivo Internacional - Certificado de autenticidad firmado por el autor - Fichero que contiene el recorrido artístico del artista - dimensiones totales con marco 55x65,5x5cm - acrílico, óleo y arena sobre lienzo - 2024
Lista para ser colgada - Espléndido marco de madera elaborado artesanalmente

NOTA IMPORTANTE PARA LOS OFERTANTES FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA
Los envíos a países extracomunitarios son posibles, pero debido a los complejos trámites burocráticos (autorizaciones ministeriales, trámites aduaneros, etc.), conllevan costes adicionales, ya incluidos en los gastos de envío indicados en el anuncio.
Por las mismas razones, los tiempos de entrega podrían ser más largos de lo habitual.
Gracias por la comprensión.

GIANFRANCO ZENERATO (Artista Profesional - Italia)

Activo desde 1990, ha emprendido un recorrido artístico que lo ha llevado a participar en más de 600 eventos de arte, recibiendo reconocimientos nacionales e internacionales por la calidad de sus obras. Con más de 500 premios a su haber, sus creaciones enriquecen colecciones públicas y privadas de gran relevancia en Italia, Europa, América y Asia. Ha expuesto junto a maestros como Antonio Nunziante, Athos Faccincani, Alfonso Borghi, Giuseppe Menozzi, Giampaolo Talani, Saturno Buttò, etc...

Actualmente, colabora con el conocido crítico de arte, Prof. Giammarco Puntelli.

Algunas críticas de renombrados expertos del sector:

Gianfranco Zenerato entra en esa corriente de artistas de los años setenta, severos mensajeros de la sociedad occidental. Mientras el milanés Antonio Recalcati y el romano Franco Mulas expresaban rabia social, Zenerato es portador de una angustiante advertencia, donde la derrota del hombre puede representar también la antesala de una redención laica. Se trata de una visión densa en significados simbólicos, de un pintor de escuela moderna, que con talento sabe conciliación la búsqueda con la experimentación. (Paolo Levi)

Se percibe al recibir de esta imagen emblemática una especie de invitación a la meditación sobre la belleza de un bodegón, de una flor y de una joven. La classicidad de estas imágenes silenciosas interrumpe la atmósfera suspendida de un mundo gris, el contemporáneo, que nos distrae del sueño. (Paolo Levi)

En este mensaje visual tan inquietante como explícito, el diálogo entre elementalidad cromática y la armonía de las formas testifica la tensión expresiva y la maestría de un artista sagaz. Interesante e inédita la mezcla entre flores, frutos y objetos tecnológicos de la contemporaneidad. (Stefania Bison)

Gianfranco Zenerato elabora narraciones signos que revelan, paso a paso, las infinitas posibilidades de un imaginario fértil, organizado según secuencias ordenadas de sus elaboraciones mentales. Sus construcciones fantásticas podrían, por tanto, confundir el juicio crítico al definirlo como surrealista. Esto no es exacto, ya que él no propone un imaginario absurdo e irreal, sino al contrario, pinta una realidad a nosotros familiar, con un propósito comunicativo y altamente simbólico. (Sandro Serradifalco)

Este cuadro de Gianfranco Zenerato está técnicamente bien estructurado, finamente y ricamente articulado, y propone la realidad construida por la mente de un visionario. Sus obras tienen una fuerte componente escenográfica y a quien examina estos mensajes le resta por descifrar qué significado le atribuyó su autor. Él juega con símbolos y alusiones y se divierte a confundir las coordenadas interpretativas de lo que podría ser la intriga de una historia disfrazada de irrealidad. (S. Russo)

Con Gianfranco Zenerato contamos con una excelente idea, transformada con gran capacidad en lo que es una figuración de espera, donde la modernidad se cruza con un tiempo que ya no existe para hacernos reencontrar los sentimientos... (Giammarco Puntelli)

El autor apuesta por la superposición y la intersección de géneros, en una búsqueda allusiva y metafórica incisiva en los sujetos y colores. Con intuición fulminante unifica pasado (naturaleza muerta), presente (la imagen femenina) y futuro (el simbolismo, la escritura críptica ...) de modo que la obra se convierte en un paradigma artístico pero también literario y metanarrativo. Presiona al pintor para encontrar un nuevo universo visual, explorar los límites de la iconografía tradicional para demostrar cuánto la pintura hoy —entre tanto ruido— sigue siendo una disciplina original. La creatividad del artista entonces reitera —gracias también a las cromías brillantes— cómo el enfoque ligado al género aún tiene ciudadanía en la pintura del siglo XXI.

La pintura de Gianfranco Zenerato nos conduce a una visión de la realidad operada en tres niveles. Es un viaje en el tiempo el que vamos a abordar con el artista, que a través de varias experimentaciones ha llegado con los años a situar su visión en un presente que "mira" al pasado como un mundo ideal, pero ya perdido, y a un futuro lleno de contaminaciones artificiales y artificiosas.
Es un aviso y una advertencia el mensaje que trasluce de los elementos dispuestos en el lienzo que rodean su visión de conjunto. La "batería" que encontramos como elemento fijo, nos está diciendo "cuidado", el tiempo está por expirar, y el fuerte llamado de elementos naturales puestos en primer plano, contaminados por objetos del mundo tecnológico (el ratón, el CD o el despertador) subrayan cuán importante es no cortar el vínculo con el pasado, con un mundo en el que la naturaleza era predominante.
El elemento femenino, colocado en el plano temporal del presente, representa el arquetipo de la madre-Tierra situada en la encrucijada entre pasado y futuro.
Gianfranco, como un Ulises, viaja en esta dimensión temporal, en busca de las fuerzas que nos sostienen y nos moldean, alteran o gobiernan nuestra suerte. Empujado hacia el futuro, el hombre-artista afronta el viaje con fuerza y determinación, pero luego se da cuenta de su propia fragilidad ante la complejidad de un mundo que él creó, el tecnológico, que se le escapa de las manos y siente, entonces, la necesidad de volver a donde partió. Así vuelve la ciclicidad en la que el viaje es este eterno llamado a la vida y a la muerte. Debemos volver al punto de partida para encontrarnos a nosotros mismos y la figura femenina se convierte en símbolo de aquella que nos permite renacer.
Las palabras "partir" y "partir de parto" contienen ambas el concepto de separación y desarraigo y en cada viaje realizado por Gianfranco Zenerato hay este remate temporal circular, este partir y luego volver. Cuando miramos al futuro no nos queda más que volver la mirada al pasado para no perder nuestras raíces, para no dejarnos deshumanizar por el mundo tecnológico y postecnológico.
Cada viaje sitúa en el mismo plano racionalidad y emociones, hace surgir dudas y miedos, los tiempos de la vida diaria se distorsionan y adquieren significados diferentes.
Ir hacia el futuro se convierte en un reto, captado en la mirada femenina, pero también en un peligro porque es casi una pérdida de identidad. Partiendo hay que afrontar la separación del "yo antiguo", hecha de hábitos, roles y certezas. Partir es, aun así, libertad y aunque esta sea limitada porque se avanza hacia lo desconocido, logra ordenar el pasado. La perspectiva en movimiento se vuelve centrifuga y centrípeta, el flujo de la expansión es la dirección a la que se dirige, mientras que el centro de contracción es la dirección desde la que se procede y en las obras de Zenerato se tiene esta sensación de procedencia desde un lugar y de dirección hacia otro. En el centro, la figura femenina como punto de referencia: es la conciencia del artista, el corazón del ir, con sus ritmos, ruidos, tiempos, dificultades, descubrimientos y emociones.
El plano temporal del futuro que representa la llegada está, en algunas obras, deshumano, y la figura femenina es casi desmoronada porque el propio artista no se reconoce en dicha ubicación: es como si la pérdida de identidad fuera una desalentada resignación a la pérdida de vínculo con el pasado y también los elementos de las naturalezas muertas se vuelven, en algunos casos, casi ausentes y superados por los elementos tecnológicos.
Entonces es fundamental protegerse de ese futuro, que avanza peligrosamente e casi fuera de control, y refugiarse en algo conocido y antiguo donde incluso "las ilusiones son reales".
Con Gianfranco Zenerato tenemos realmente la posibilidad de viajar a través de sueños, signos y símbolos, donde cada uno de nosotros verá su propio reflejo en un espejo. Partir con él significará oscurecer momentáneamente esos espejos en espera de descubrir una imagen diferente de nosotros mismos. Encontraremos, tal vez, nuestra esencia, nos daremos cuenta de la relatividad de los valores y de los puntos de vista propios y ajenos. Podremos perderte y luego reencontrarnos, dándonos cuenta de una naturaleza, de un destino, de una identidad comunes. (Gaetana Foletto)

El artista partiendo del pasado clásico con un lenguaje de pre-astracción figurativa, en el trasfondo de su cosmos historizante interior desplaza el cursor móvil de su conciencia de desarrollo emergente, hasta las extremas emergencias del presente, sometiendo su docta técnica a la energía del sueño, del signo, del símbolo y sobre todo a la del color, rico en nitidez, y de pureza tímbrica, para interactuar con el presente también tecnológico. Su modernidad es genuinamente psicológica y expresión intensiva de su carga expresiva de variables de la transvanguardia citacionista de finales del siglo XX en adelante... con superposiciones perspectívicas caravaggescas ... y psicología moderna de extracción post-renacentista (Rembrandt ...). Zenerato tiene potencialidades creativas de amplio alcance histórico, sabiendo combinarlas poéticamente, ensamblando, haciendo vibrar la cítara de la poesía del alma sobre las coordenadas de la historia del arte en valores universales, y en escaneo sobre el cursor de su infinita evolución imaginativa, mediante el hiperrealismo de su sueño visionario, una ventana abierta sumada a la razón. dialogando con el presente. (Prof. Alfredo Pasolino)

Muy interesante su investigación: la figuración alcanza efectos scenográficos en un espacio en el que vibra una frecuencia simbólica, confiada de vez en cuando al sueño, al mito, o a la realidad cotidiana, todo armonizado por un espléndido juego cromático.

El Artista del rigor y de la modernidad
A cargo de Francesco Cairone

Los autores más originales no lo son porque promueven lo que es nuevo, sino porque exponen lo que tienen que decir de una manera tal que parezca que nunca se ha dicho antes.
(Goethe)

Es necesario partir de la frase incisiva de Goethe para hablar de la rica e innovadora pintura del artista Gianfranco Zenerato, y esto porque a través de esa simple frase se cuenta una gran verdad, es decir que ya en la pintura se ha hecho de todo y hoy el artista que busca conquistar una propia individualidad, sin dejarse influenciar por corrientes y Maestros del pasado, debe superar obstáculos enormes porque como también sostenía Giorgio Morandi “De nuevo al mundo no hay nada o muy poco”, y por ello para ser originales habría que pintar teniendo en cuenta las evoluciones sociales, tecnológicas y científicas.

Se dice que el arte es de todos pero no es para todos, cada uno tiene derecho a emocionarse ante una obra maestra, pero pintar y crear es un don que Dios ha concedido solo a unos pocos elegidos que, capaces de ver aquello que otros a menudo ni perciben, logran transformar las emociones que surgen de las pequeñas cosas, de un gesto, de una caricia, de una mirada, en tonos vibrantes que colorean el gris del mundo que nos rodea.
Entre estos afortunados hay que incluir sin duda al Maestro Zenerato, artista talentoso como pocos, que hace de la minucia, del rigor y de la fantasía un estilo pictórico que, a pesar de rememorar a maestros pasados, demuestra que el artista ha aprovechado las lecciones de la bella pintura robando a los grandes una técnica impecable, presenta una unicidad y una individualidad visible en ese toque de elegante modernidad presente en cada creación, lo que la convierte en una mosca blanca en el panorama artístico nacional.
Ramas de flores y de fruta madura y exuberante, acostadas sobre altos muros de mármol erosionados por los años y a menudo ensuciados por los dibujos amorosos de dos jóvenes amantes, se entrelazan con objetos de la vida moderna cotidiana, como un CD-ROM, un ratón, una espátula, que se vuelven eslabón de conexión entre pasado, presente y futuro; el paisaje circundante, casi siempre captado al atardecer cuando el rayo verde saluda al sol y da la bienvenida a la luna, surge con mayor fuerza lo que Zenerato expone en las tablas de mármol en primer plano, donde resalta un color cada vez más vivo que va desde el rojo, al amarillo, al verde, y a todas las tonalidades más cálidas del arco iris.
Y el arco iris parece sobrepasar la carrera de este joven y prometedor artista, prosista del arte porque crea un estilo primero poético y luego pictórico, con el que logra representar lo que él siente filtrando la fealdad y las negatividades que porta nuestro mundo.

Han escrito sobre él o han juzgado sus obras:

Paolo Levi, Paolo Rizzi, Giammarco Puntelli, Giorgio Grasso, Sergio Capellini, Pietro Gasperini, Francois Buisson, R. Boschi, Michele Nocera, Carlo Alberto Gobbetti, Antonella Gotti, Gianni Ingolia, Dino Pasquali, Umberto Zaccaria, Umberto Tessari, Ottorino Stefani, Giulio Gasparotti, Carlo Federico Teodoro, Carlo Rigoni, Giorgio Trevisan, Vera Meneguzzo, Claudio Radaelli, Grillo Biagio, Luca Dall'olio, Franco Brescianini , Giovanni B. Bianchini, Mara Frignani, Aldo Tavella, Angelo Marchiori, Walter Coccetta, Paolo Baratella, Luciano Chinese, Luigi Consonni, Giuseppe Possa, Silvano Valentini, Siro Perin, Alfredo Pasolino, etc...

Ha collaborato con las siguientes galerías:

Galleria Cd Studio d'Arte
Galleria New Dimensione Arte
Galleria Emmediarte
Galleria La Spadarina
Galleria l'Artista
Galleria Arttime
Galleria Orler

OPORTUNIDADES PARA COLECCIONISTAS E INVERSIONISTAS DE ARTE

Entre los artistas contemporáneos más valorados y en crecimiento más rápido en Catawiki, Gianfranco Zenerato ya ha ganado la confianza de más de 180 coleccionistas internacionales.

AÑADE A TU COLECCIÓN UNA OBRA EXCLUSIVA Y DISTINTIVA, CAPAZ DE VALORAR EL PRESTIGIO DE TU PATRIMONIO ARTÍSTICO!

- 216 obras vendidas
- 100% de comentarios positivos
- 84 reseñas certificadas

Estimados Coleccionistas,
si se encontraran de vacaciones o temporalmente ausentes, les invito a contactarme para acordar conjuntamente la programación de la entrega del lote adquirido. Estaré encantado de adaptarme a sus necesidades organizativas, para que la entrega se realice en los tiempos y modos que les resulten más convenientes.

www.zenerato.com

Pieza única 100% PINTADA A MANO

POR QUÉ COLECCIONAR UNA OBRA DE GIANFRANCO ZENERATO

✓ Más de 35 años de carrera profesional
Activo desde 1990, Gianfranco Zenerato ha desarrollado con el tiempo un lenguaje artístico personal, reconocible y apreciado por coleccionistas y críticos de arte.

✓ Más de 600 exposiciones y manifestaciones artísticas
Una presencia constante en el panorama artístico nacional e internacional, construida a lo largo de décadas de actividad expositiva.

✓ Más de 500 premios y reconocimientos
Un recorrido artístico premiado por instituciones, críticos y organizaciones culturales que han reconocido su valor y calidad.

✓ Obras presentes en colecciones privadas y públicas
Sus cuadros forman parte de colecciones en Italia, Europa, América y Asia, confirmando el interés internacional por su trabajo.

✓ Apreciado por la crítica especializada
Su investigación artística ha sido analizada y presentada por críticos y historiadores de renombre, entre ellos Paolo Levi, Giammarco Puntelli, Sandro Serradifalco, Giorgio Grasso y numerosos otros profesionales del sector.

✓ Un estilo único e inmediatamente reconocible
Las obras de Zenerato combinan tradición figurativa, simbolismo y contemporaneidad. Cada pintura cuenta una historia e invita al observador a una lectura personal y siempre nueva.

✓ Obras realizadas con elevada calidad técnica
Gran atención a los detalles, equilibrio compositivo e intensidad cromática hacen de cada trabajo una pieza de fuerte impacto visual y coleccionable.

✓ No es una simple decoración
Cada obra nace de un proceso de investigación desarrollado durante más de tres décadas de actividad profesional y representa una síntesis de la visión artística del autor.

Una oportunidad para el coleccionista

Adquirir una obra de Gianfranco Zenerato significa obtener una pieza original creada por un artista con una larga trayectoria documentada, cientos de reconocimientos y una presencia consolidada en colecciones internacionales.

Una obra pensada no solo para admirarse hoy, sino para mantener con el tiempo su valor artístico, cultural y coleccionable.

Pieza única 100% PINTADA A MANO
Certificado de archivo Internacional - Certificado de autenticidad firmado por el autor - Fichero que contiene el recorrido artístico del artista - dimensiones totales con marco 55x65,5x5cm - acrílico, óleo y arena sobre lienzo - 2024
Lista para ser colgada - Espléndido marco de madera elaborado artesanalmente

NOTA IMPORTANTE PARA LOS OFERTANTES FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA
Los envíos a países extracomunitarios son posibles, pero debido a los complejos trámites burocráticos (autorizaciones ministeriales, trámites aduaneros, etc.), conllevan costes adicionales, ya incluidos en los gastos de envío indicados en el anuncio.
Por las mismas razones, los tiempos de entrega podrían ser más largos de lo habitual.
Gracias por la comprensión.

GIANFRANCO ZENERATO (Artista Profesional - Italia)

Activo desde 1990, ha emprendido un recorrido artístico que lo ha llevado a participar en más de 600 eventos de arte, recibiendo reconocimientos nacionales e internacionales por la calidad de sus obras. Con más de 500 premios a su haber, sus creaciones enriquecen colecciones públicas y privadas de gran relevancia en Italia, Europa, América y Asia. Ha expuesto junto a maestros como Antonio Nunziante, Athos Faccincani, Alfonso Borghi, Giuseppe Menozzi, Giampaolo Talani, Saturno Buttò, etc...

Actualmente, colabora con el conocido crítico de arte, Prof. Giammarco Puntelli.

Algunas críticas de renombrados expertos del sector:

Gianfranco Zenerato entra en esa corriente de artistas de los años setenta, severos mensajeros de la sociedad occidental. Mientras el milanés Antonio Recalcati y el romano Franco Mulas expresaban rabia social, Zenerato es portador de una angustiante advertencia, donde la derrota del hombre puede representar también la antesala de una redención laica. Se trata de una visión densa en significados simbólicos, de un pintor de escuela moderna, que con talento sabe conciliación la búsqueda con la experimentación. (Paolo Levi)

Se percibe al recibir de esta imagen emblemática una especie de invitación a la meditación sobre la belleza de un bodegón, de una flor y de una joven. La classicidad de estas imágenes silenciosas interrumpe la atmósfera suspendida de un mundo gris, el contemporáneo, que nos distrae del sueño. (Paolo Levi)

En este mensaje visual tan inquietante como explícito, el diálogo entre elementalidad cromática y la armonía de las formas testifica la tensión expresiva y la maestría de un artista sagaz. Interesante e inédita la mezcla entre flores, frutos y objetos tecnológicos de la contemporaneidad. (Stefania Bison)

Gianfranco Zenerato elabora narraciones signos que revelan, paso a paso, las infinitas posibilidades de un imaginario fértil, organizado según secuencias ordenadas de sus elaboraciones mentales. Sus construcciones fantásticas podrían, por tanto, confundir el juicio crítico al definirlo como surrealista. Esto no es exacto, ya que él no propone un imaginario absurdo e irreal, sino al contrario, pinta una realidad a nosotros familiar, con un propósito comunicativo y altamente simbólico. (Sandro Serradifalco)

Este cuadro de Gianfranco Zenerato está técnicamente bien estructurado, finamente y ricamente articulado, y propone la realidad construida por la mente de un visionario. Sus obras tienen una fuerte componente escenográfica y a quien examina estos mensajes le resta por descifrar qué significado le atribuyó su autor. Él juega con símbolos y alusiones y se divierte a confundir las coordenadas interpretativas de lo que podría ser la intriga de una historia disfrazada de irrealidad. (S. Russo)

Con Gianfranco Zenerato contamos con una excelente idea, transformada con gran capacidad en lo que es una figuración de espera, donde la modernidad se cruza con un tiempo que ya no existe para hacernos reencontrar los sentimientos... (Giammarco Puntelli)

El autor apuesta por la superposición y la intersección de géneros, en una búsqueda allusiva y metafórica incisiva en los sujetos y colores. Con intuición fulminante unifica pasado (naturaleza muerta), presente (la imagen femenina) y futuro (el simbolismo, la escritura críptica ...) de modo que la obra se convierte en un paradigma artístico pero también literario y metanarrativo. Presiona al pintor para encontrar un nuevo universo visual, explorar los límites de la iconografía tradicional para demostrar cuánto la pintura hoy —entre tanto ruido— sigue siendo una disciplina original. La creatividad del artista entonces reitera —gracias también a las cromías brillantes— cómo el enfoque ligado al género aún tiene ciudadanía en la pintura del siglo XXI.

La pintura de Gianfranco Zenerato nos conduce a una visión de la realidad operada en tres niveles. Es un viaje en el tiempo el que vamos a abordar con el artista, que a través de varias experimentaciones ha llegado con los años a situar su visión en un presente que "mira" al pasado como un mundo ideal, pero ya perdido, y a un futuro lleno de contaminaciones artificiales y artificiosas.
Es un aviso y una advertencia el mensaje que trasluce de los elementos dispuestos en el lienzo que rodean su visión de conjunto. La "batería" que encontramos como elemento fijo, nos está diciendo "cuidado", el tiempo está por expirar, y el fuerte llamado de elementos naturales puestos en primer plano, contaminados por objetos del mundo tecnológico (el ratón, el CD o el despertador) subrayan cuán importante es no cortar el vínculo con el pasado, con un mundo en el que la naturaleza era predominante.
El elemento femenino, colocado en el plano temporal del presente, representa el arquetipo de la madre-Tierra situada en la encrucijada entre pasado y futuro.
Gianfranco, como un Ulises, viaja en esta dimensión temporal, en busca de las fuerzas que nos sostienen y nos moldean, alteran o gobiernan nuestra suerte. Empujado hacia el futuro, el hombre-artista afronta el viaje con fuerza y determinación, pero luego se da cuenta de su propia fragilidad ante la complejidad de un mundo que él creó, el tecnológico, que se le escapa de las manos y siente, entonces, la necesidad de volver a donde partió. Así vuelve la ciclicidad en la que el viaje es este eterno llamado a la vida y a la muerte. Debemos volver al punto de partida para encontrarnos a nosotros mismos y la figura femenina se convierte en símbolo de aquella que nos permite renacer.
Las palabras "partir" y "partir de parto" contienen ambas el concepto de separación y desarraigo y en cada viaje realizado por Gianfranco Zenerato hay este remate temporal circular, este partir y luego volver. Cuando miramos al futuro no nos queda más que volver la mirada al pasado para no perder nuestras raíces, para no dejarnos deshumanizar por el mundo tecnológico y postecnológico.
Cada viaje sitúa en el mismo plano racionalidad y emociones, hace surgir dudas y miedos, los tiempos de la vida diaria se distorsionan y adquieren significados diferentes.
Ir hacia el futuro se convierte en un reto, captado en la mirada femenina, pero también en un peligro porque es casi una pérdida de identidad. Partiendo hay que afrontar la separación del "yo antiguo", hecha de hábitos, roles y certezas. Partir es, aun así, libertad y aunque esta sea limitada porque se avanza hacia lo desconocido, logra ordenar el pasado. La perspectiva en movimiento se vuelve centrifuga y centrípeta, el flujo de la expansión es la dirección a la que se dirige, mientras que el centro de contracción es la dirección desde la que se procede y en las obras de Zenerato se tiene esta sensación de procedencia desde un lugar y de dirección hacia otro. En el centro, la figura femenina como punto de referencia: es la conciencia del artista, el corazón del ir, con sus ritmos, ruidos, tiempos, dificultades, descubrimientos y emociones.
El plano temporal del futuro que representa la llegada está, en algunas obras, deshumano, y la figura femenina es casi desmoronada porque el propio artista no se reconoce en dicha ubicación: es como si la pérdida de identidad fuera una desalentada resignación a la pérdida de vínculo con el pasado y también los elementos de las naturalezas muertas se vuelven, en algunos casos, casi ausentes y superados por los elementos tecnológicos.
Entonces es fundamental protegerse de ese futuro, que avanza peligrosamente e casi fuera de control, y refugiarse en algo conocido y antiguo donde incluso "las ilusiones son reales".
Con Gianfranco Zenerato tenemos realmente la posibilidad de viajar a través de sueños, signos y símbolos, donde cada uno de nosotros verá su propio reflejo en un espejo. Partir con él significará oscurecer momentáneamente esos espejos en espera de descubrir una imagen diferente de nosotros mismos. Encontraremos, tal vez, nuestra esencia, nos daremos cuenta de la relatividad de los valores y de los puntos de vista propios y ajenos. Podremos perderte y luego reencontrarnos, dándonos cuenta de una naturaleza, de un destino, de una identidad comunes. (Gaetana Foletto)

El artista partiendo del pasado clásico con un lenguaje de pre-astracción figurativa, en el trasfondo de su cosmos historizante interior desplaza el cursor móvil de su conciencia de desarrollo emergente, hasta las extremas emergencias del presente, sometiendo su docta técnica a la energía del sueño, del signo, del símbolo y sobre todo a la del color, rico en nitidez, y de pureza tímbrica, para interactuar con el presente también tecnológico. Su modernidad es genuinamente psicológica y expresión intensiva de su carga expresiva de variables de la transvanguardia citacionista de finales del siglo XX en adelante... con superposiciones perspectívicas caravaggescas ... y psicología moderna de extracción post-renacentista (Rembrandt ...). Zenerato tiene potencialidades creativas de amplio alcance histórico, sabiendo combinarlas poéticamente, ensamblando, haciendo vibrar la cítara de la poesía del alma sobre las coordenadas de la historia del arte en valores universales, y en escaneo sobre el cursor de su infinita evolución imaginativa, mediante el hiperrealismo de su sueño visionario, una ventana abierta sumada a la razón. dialogando con el presente. (Prof. Alfredo Pasolino)

Muy interesante su investigación: la figuración alcanza efectos scenográficos en un espacio en el que vibra una frecuencia simbólica, confiada de vez en cuando al sueño, al mito, o a la realidad cotidiana, todo armonizado por un espléndido juego cromático.

El Artista del rigor y de la modernidad
A cargo de Francesco Cairone

Los autores más originales no lo son porque promueven lo que es nuevo, sino porque exponen lo que tienen que decir de una manera tal que parezca que nunca se ha dicho antes.
(Goethe)

Es necesario partir de la frase incisiva de Goethe para hablar de la rica e innovadora pintura del artista Gianfranco Zenerato, y esto porque a través de esa simple frase se cuenta una gran verdad, es decir que ya en la pintura se ha hecho de todo y hoy el artista que busca conquistar una propia individualidad, sin dejarse influenciar por corrientes y Maestros del pasado, debe superar obstáculos enormes porque como también sostenía Giorgio Morandi “De nuevo al mundo no hay nada o muy poco”, y por ello para ser originales habría que pintar teniendo en cuenta las evoluciones sociales, tecnológicas y científicas.

Se dice que el arte es de todos pero no es para todos, cada uno tiene derecho a emocionarse ante una obra maestra, pero pintar y crear es un don que Dios ha concedido solo a unos pocos elegidos que, capaces de ver aquello que otros a menudo ni perciben, logran transformar las emociones que surgen de las pequeñas cosas, de un gesto, de una caricia, de una mirada, en tonos vibrantes que colorean el gris del mundo que nos rodea.
Entre estos afortunados hay que incluir sin duda al Maestro Zenerato, artista talentoso como pocos, que hace de la minucia, del rigor y de la fantasía un estilo pictórico que, a pesar de rememorar a maestros pasados, demuestra que el artista ha aprovechado las lecciones de la bella pintura robando a los grandes una técnica impecable, presenta una unicidad y una individualidad visible en ese toque de elegante modernidad presente en cada creación, lo que la convierte en una mosca blanca en el panorama artístico nacional.
Ramas de flores y de fruta madura y exuberante, acostadas sobre altos muros de mármol erosionados por los años y a menudo ensuciados por los dibujos amorosos de dos jóvenes amantes, se entrelazan con objetos de la vida moderna cotidiana, como un CD-ROM, un ratón, una espátula, que se vuelven eslabón de conexión entre pasado, presente y futuro; el paisaje circundante, casi siempre captado al atardecer cuando el rayo verde saluda al sol y da la bienvenida a la luna, surge con mayor fuerza lo que Zenerato expone en las tablas de mármol en primer plano, donde resalta un color cada vez más vivo que va desde el rojo, al amarillo, al verde, y a todas las tonalidades más cálidas del arco iris.
Y el arco iris parece sobrepasar la carrera de este joven y prometedor artista, prosista del arte porque crea un estilo primero poético y luego pictórico, con el que logra representar lo que él siente filtrando la fealdad y las negatividades que porta nuestro mundo.

Han escrito sobre él o han juzgado sus obras:

Paolo Levi, Paolo Rizzi, Giammarco Puntelli, Giorgio Grasso, Sergio Capellini, Pietro Gasperini, Francois Buisson, R. Boschi, Michele Nocera, Carlo Alberto Gobbetti, Antonella Gotti, Gianni Ingolia, Dino Pasquali, Umberto Zaccaria, Umberto Tessari, Ottorino Stefani, Giulio Gasparotti, Carlo Federico Teodoro, Carlo Rigoni, Giorgio Trevisan, Vera Meneguzzo, Claudio Radaelli, Grillo Biagio, Luca Dall'olio, Franco Brescianini , Giovanni B. Bianchini, Mara Frignani, Aldo Tavella, Angelo Marchiori, Walter Coccetta, Paolo Baratella, Luciano Chinese, Luigi Consonni, Giuseppe Possa, Silvano Valentini, Siro Perin, Alfredo Pasolino, etc...

Ha collaborato con las siguientes galerías:

Galleria Cd Studio d'Arte
Galleria New Dimensione Arte
Galleria Emmediarte
Galleria La Spadarina
Galleria l'Artista
Galleria Arttime
Galleria Orler

Datos

Artista
Gianfranco Zenerato
Se vende con marco
Vendido por
Directamente del artista
Edición
Original
Título de la obra
ICON
Técnica
Pintura acrílica, Pintura al óleo
Firma
Firmado a mano
País de origen
Italia
Año
2024
Estado
En excelente estado
Alto
65,5 cm
Ancho
55 cm
Estilo
Arte metafísico
Periodo
Posterior a 2020
Vendido por
ItaliaVerificado
217
Objetos vendidos
100%
pro

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