Roberto Cafarotti - Animal Dream





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Animal Dream es una obra original contemporánea en acrílico sobre lienzo de 2026 de Roberto Cafarotti, 55 × 75 cm, firmada a mano, en excelente estado, hecha en Italia y con tema religioso.
Descripción del vendedor
Animal Dream
Acrílico sobre tela, 55 × 75 cm
Roberto Cafarotti, 2026
En Animal Dream, el Manierismo de la Incompletud se manifiesta como una elección existencial y poética.
La tela está partida en dos dimensiones temporales y ontológicas: a la izquierda el taller permanece suspendido en el estado de dibujo, líneas puras que no pretenden cerrarse, mientras a la derecha irrumpe el sueño plenamente coloreado, denso, nocturno.
En el centro, un hombre de perfil alargado y gesto manierista, cierra los ojos.
En él se reflejan fragmentos de naturaleza salvaje y doméstica a la vez: la criniera leonina del cabello, la piel animal de la chaqueta, la cola oscura que emerge de la oscuridad, el gato que vigila. Son reflejos de la naturaleza que habita al hombre que sueña, o quizá el propio hombre que sueña ser naturaleza.
Lo que permanece incompleto (la mesa de trabajo, la tela con el caballo, la lámpara, el taburete) no es carencia, sino presencia consciente: recuerda que cada sueño, cada identidad, cada forma es siempre parcial, siempre en devenir.
Como en las expresiones más puras del Manierismo Incompleto, la obra no busca la perfección cerrada. Prefiere dejar abierta la herida entre lo posible y lo realizado, entre el hombre y el animal, entre el estudio y lo infinito. En esta incompletitud deliberada reside su verdad más íntima: la belleza frágil de quien sueña con ser otro, y al soñarlo ya se vuelve, en parte, aquello que es.
Animal Dream
Acrílico sobre tela, 55 × 75 cm
Roberto Cafarotti, 2026
En Animal Dream, el Manierismo de la Incompletud se manifiesta como una elección existencial y poética.
La tela está partida en dos dimensiones temporales y ontológicas: a la izquierda el taller permanece suspendido en el estado de dibujo, líneas puras que no pretenden cerrarse, mientras a la derecha irrumpe el sueño plenamente coloreado, denso, nocturno.
En el centro, un hombre de perfil alargado y gesto manierista, cierra los ojos.
En él se reflejan fragmentos de naturaleza salvaje y doméstica a la vez: la criniera leonina del cabello, la piel animal de la chaqueta, la cola oscura que emerge de la oscuridad, el gato que vigila. Son reflejos de la naturaleza que habita al hombre que sueña, o quizá el propio hombre que sueña ser naturaleza.
Lo que permanece incompleto (la mesa de trabajo, la tela con el caballo, la lámpara, el taburete) no es carencia, sino presencia consciente: recuerda que cada sueño, cada identidad, cada forma es siempre parcial, siempre en devenir.
Como en las expresiones más puras del Manierismo Incompleto, la obra no busca la perfección cerrada. Prefiere dejar abierta la herida entre lo posible y lo realizado, entre el hombre y el animal, entre el estudio y lo infinito. En esta incompletitud deliberada reside su verdad más íntima: la belleza frágil de quien sueña con ser otro, y al soñarlo ya se vuelve, en parte, aquello que es.

