Walter Geraci - I pensieri fioriti





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Walter Geraci presenta I pensieri fioriti, original óleo y acrílico sobre lienzo en un retrato de 2020, firmado a mano y enmarcado, 60 x 80 cm, con certificado de autenticidad y enviado directamente desde el artista.
Descripción del vendedor
Óleo, acrílico y dorado sobre lienzo - realizado enteramente a mano - con certificado de autenticidad - enmarcado y listo para colgar - 2020 - enviado dentro de paquete robusto y bien protegido.
El cuadro es un escenario de contrastes violentos. Un rostro de mujer emerge de un mar de pinceladas gestuales, sus ojos oscuros y penetrantes miran directamente a quien la observa con una omnisciencia enigmática. Lleva un turbante de gasa blanca y gris, una estructura que sostiene un peinado monstruoso y magnífico: una explosión de gigantesfiores rosas intensas, magenta y fucsia que se funden con las hebras oscuras, no como una corona decorativa, sino como una parte orgánica de su mente, pensamientos fértiles que florecen con fuerza prorrumpente. El fondo es un desorden de rosa pálido, oro y gris, con pinceladas que dejan entrever otras formas, como flores de hibisco y fragmentos de oro fundido. En el cuello, un colgante con una gran piedra verde esmeralda, un vínculo entre lo inmaterial y lo concreto.
Se dice que si se mira intensamente a los ojos de la mujer del cuadro hasta hacer desaparecer el fondo, la flor central parecerá moverse y se encontrará inspiración acompañada de un ligero aroma a jazmín.
Óleo, acrílico y dorado sobre lienzo - realizado enteramente a mano - con certificado de autenticidad - enmarcado y listo para colgar - 2020 - enviado dentro de paquete robusto y bien protegido.
El cuadro es un escenario de contrastes violentos. Un rostro de mujer emerge de un mar de pinceladas gestuales, sus ojos oscuros y penetrantes miran directamente a quien la observa con una omnisciencia enigmática. Lleva un turbante de gasa blanca y gris, una estructura que sostiene un peinado monstruoso y magnífico: una explosión de gigantesfiores rosas intensas, magenta y fucsia que se funden con las hebras oscuras, no como una corona decorativa, sino como una parte orgánica de su mente, pensamientos fértiles que florecen con fuerza prorrumpente. El fondo es un desorden de rosa pálido, oro y gris, con pinceladas que dejan entrever otras formas, como flores de hibisco y fragmentos de oro fundido. En el cuello, un colgante con una gran piedra verde esmeralda, un vínculo entre lo inmaterial y lo concreto.
Se dice que si se mira intensamente a los ojos de la mujer del cuadro hasta hacer desaparecer el fondo, la flor central parecerá moverse y se encontrará inspiración acompañada de un ligero aroma a jazmín.

