giampaolo parrilla - Red Lotus






Posee una maestría en Cine y Artes Visuales; curador, escritor e investigador con experiencia.
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Descripción del vendedor
Ignis
La serie se presenta como una exploración visual de la capacidad de adaptación y supervivencia de la naturaleza, tomando la flor Protea como su foco simbólico y formal. Especie ignífuga por antonomasia, la Protea encierra en sí una paradoja vital: es capaz de resistir las devastaciones de los incendios y aprovechar la furia del fuego para abrirse, liberar sus semillas y generar nueva vida a partir de las cenizas.
El artista descontextualiza la figura de la Protea subvirtiendo radicalmente la tradición de la pintura floral. La flor pierde toda concesión al decorativismo o a la gracia contemplativa para ser devuelta a través de una representación pictórica cruda, violenta e impactante, que resalta su naturaleza visceral y su carga dramática.
La operación conceptual parte de una reflexión sobre el hiperrealismo de los modernos documentales naturalistas en 4K. La sobreabundancia de imágenes pulidas, caracterizadas por colores saturados y un brillo extremo—a menudo ajenos a la percepción real del mundo natural—ha generado un cortocircuito cognitivo: estamos tan acostumbrados a una naturaleza artificialmente “espectacularizada” que hemos perdido el contacto con su sustancia real, implacable y orgánica.
A través de este choque visual, la superficie pictórica no se limita a retratar una especie botánica, sino que se convierte en el escenario de una resistencia formal: una naturaleza que rechaza el barniz tranquilizador de la pantalla para reafirmar su presencia, brutal e irrepresible.
Ignis
La serie se presenta como una exploración visual de la capacidad de adaptación y supervivencia de la naturaleza, tomando la flor protea como su foco simbólico y formal. Especie ignífuga por antonomasia, la Protea encarna una paradoja vital: es capaz de soportar la devastación de los incendios forestales y aprovechar la furia del fuego para florecer, liberar sus semillas y generar nueva vida a partir de las cenizas.
La artista descontextualiza la imagen de la Protea, subvirtiendo radicalmente la tradición de la pintura floral. La flor abandona toda huella de decorativismo o gracia contemplativa, y se representa en cambio mediante un estilo pictórico crudo, violento y contundente que resalta su naturaleza visceral y su intensidad dramática.
Este proyecto conceptual parte de una reflexión sobre el hiperrealismo de los modernos documentales naturalistas en 4K. La sobreabundancia de imágenes brillantes, caracterizadas por colores saturados y un brillo extremo—a menudo ajenos a la percepción real del mundo natural—ha generado un cortocircuito cognitivo: estamos tan acostumbrados a una naturaleza artificialmente “espectacularizada” que hemos perdido el contacto con su esencia real, implacable y orgánica.
A través de este choque visual, la superficie pictórica no solo representa una especie botánica, sino que se convierte en el escenario de una resistencia formal: una naturaleza que rechaza el velo tranquilizador de la pantalla para reafirmar su propia presencia brutal e irrepresible.
Ignis
La serie se presenta como una exploración visual de la capacidad de adaptación y supervivencia de la naturaleza, tomando la flor Protea como su foco simbólico y formal. Especie ignífuga por antonomasia, la Protea encierra en sí una paradoja vital: es capaz de resistir las devastaciones de los incendios y aprovechar la furia del fuego para abrirse, liberar sus semillas y generar nueva vida a partir de las cenizas.
El artista descontextualiza la figura de la Protea subvirtiendo radicalmente la tradición de la pintura floral. La flor pierde toda concesión al decorativismo o a la gracia contemplativa para ser devuelta a través de una representación pictórica cruda, violenta e impactante, que resalta su naturaleza visceral y su carga dramática.
La operación conceptual parte de una reflexión sobre el hiperrealismo de los modernos documentales naturalistas en 4K. La sobreabundancia de imágenes pulidas, caracterizadas por colores saturados y un brillo extremo—a menudo ajenos a la percepción real del mundo natural—ha generado un cortocircuito cognitivo: estamos tan acostumbrados a una naturaleza artificialmente “espectacularizada” que hemos perdido el contacto con su sustancia real, implacable y orgánica.
A través de este choque visual, la superficie pictórica no se limita a retratar una especie botánica, sino que se convierte en el escenario de una resistencia formal: una naturaleza que rechaza el barniz tranquilizador de la pantalla para reafirmar su presencia, brutal e irrepresible.
Ignis
La serie se presenta como una exploración visual de la capacidad de adaptación y supervivencia de la naturaleza, tomando la flor protea como su foco simbólico y formal. Especie ignífuga por antonomasia, la Protea encarna una paradoja vital: es capaz de soportar la devastación de los incendios forestales y aprovechar la furia del fuego para florecer, liberar sus semillas y generar nueva vida a partir de las cenizas.
La artista descontextualiza la imagen de la Protea, subvirtiendo radicalmente la tradición de la pintura floral. La flor abandona toda huella de decorativismo o gracia contemplativa, y se representa en cambio mediante un estilo pictórico crudo, violento y contundente que resalta su naturaleza visceral y su intensidad dramática.
Este proyecto conceptual parte de una reflexión sobre el hiperrealismo de los modernos documentales naturalistas en 4K. La sobreabundancia de imágenes brillantes, caracterizadas por colores saturados y un brillo extremo—a menudo ajenos a la percepción real del mundo natural—ha generado un cortocircuito cognitivo: estamos tan acostumbrados a una naturaleza artificialmente “espectacularizada” que hemos perdido el contacto con su esencia real, implacable y orgánica.
A través de este choque visual, la superficie pictórica no solo representa una especie botánica, sino que se convierte en el escenario de una resistencia formal: una naturaleza que rechaza el velo tranquilizador de la pantalla para reafirmar su propia presencia brutal e irrepresible.
