Tijs Dragtsma (1992) - The Boy Behind the Icon





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The Boy Behind the Icon, una obra original mixta de 2026 de Tijs Dragtsma, edición limitada a 10, de 51 × 51 cm, firmada, de los Países Bajos, vendida con marco y en excelente estado.
Descripción del vendedor
Hay un niño dentro de este retrato.
En “El Niño Detrás del Ícono,” Michael Jackson aparece en dos momentos de una misma vida. La cara conocida por el mundo como un adulto se fusiona con la cara del niño que alguna vez fue. No están uno al lado del otro. Uno existe dentro del otro, dos edades compartiendo los mismos rasgos, la misma mirada, la misma superficie.
La obra se construye alrededor de la tragedia de una infancia que se convirtió en algo más demasiado pronto. Un niño dotado con un don extraordinario, pero también una vida en la que la inocencia, la expectativa y la interpretación se volvieron inseparables. El niño no desapareció cuando emergió el ícono. Permaneció en algún lugar dentro del hombre, moldeándolo, persiguiéndolo, quizá aún buscando la infancia que nunca pudo tener por completo.
El retrato no intenta explicar a Michael Jackson, ni juzgar la vida que siguió. En cambio, regresa a algo más quieto y humano. Antes de la mitología, antes del espectáculo, antes de que el mundo conociera su nombre, simplemente había un niño.
Visualmente, las dos etapas de su vida se disuelven una en la otra. El rostro más joven surge desde dentro del retrato del adulto, casi como un recuerdo atrapado bajo la superficie. A primera vista, el espectador ve una monumental semejanza. Solo con el paso del tiempo las edades separadas comienzan a revelarse. Cuanto más se observa la obra, menos queda claro dónde termina el niño y dónde comienza el hombre.
No hay pintura. No hay grabado. No hay tinta.
Cada línea visible está físicamente arañada en la superficie del vidrio acrílico. Tijs Dragtsma construye el retrato a través de miles de marcas controladas y un daño deliberado de la superficie, creando luz al quitar y perturbar material en lugar de añadir pigmento.
Este proceso le da a la obra una relación inusual con su entorno. La imagen está permanentemente presente, pero la luz cambiante altera continuamente la forma en que se percibe. A medida que cambia el ángulo de visión, los arañazos individuales captan y liberan reflejos, áreas del retrato se profundizan o desaparecen, y las caras, más jóvenes y más viejas, parecen moverse hacia adelante y hacia atrás entre sí.
Desde el otro lado de una habitación, los arañazos desaparecen y la imagen se vuelve completa. De cerca, el retrato se desintegra en cicatrices individuales a lo largo de la superficie, marcas que parecen casi sin sentido aisladas, pero que, en conjunto, forman una vida.
Esa contradicción late en el corazón de la obra.
El mismo daño hecho a la superficie es lo que permite que el retrato exista.
Y dentro de esa superficie dañada, el ícono y el niño permanecen inseparables.
“El Niño Detrás del Ícono” es parte de la serie Art with Scratch* de Tijs Dragtsma, en la que la imaginería se construye enteramente a través de arañados controlados del vidrio acrílico en lugar de pigmento, tinta o impresión. Esta obra forma parte de una edición limitada de 10.
“Cada ícono fue alguna vez, simplemente, un niño.”
Acerca de Art with Scratch
Art with Scratch es un conjunto de obras en las que la imagen no se dibuja, sino que se libera. Tallada línea por línea en una superficie negra profunda, cada obra surge a través de innumerables arañados precisos que captan la luz y sacan la forma de la oscuridad.
A distancia, la imagen parece casi fotográfica. Poderosa, reconocible y llena de presencia. Sin embargo, de cerca, la obra se disuelve en un campo denso de marcas individuales. Finas, frágiles y casi ligeras. Lo que parecía sólido se revela como una delicada red de líneas, cada una un gesto deliberado, cada una esencial para el todo.
La luz no crea la imagen. La afina. La superficie negra absorbe, mientras las líneas arañadas reflejan. A medida que la luz se desplaza por la superficie, la imagen respira. Desde un ángulo la figura se mantiene clara y definida. Desde otro se suaviza y se instala de nuevo en la oscuridad de la que vino, sin desaparecer nunca. Bajo un foco centrado, el contraste se intensifica y la imagen adquiere una cualidad escultórica, casi luminosa.
Lo que hace a este medio tan fascinante es su quieta tensión. El acto de arañar es directo e irreversible. Cada línea es una decisión que no se puede deshacer. Sin embargo, el resultado no es duro. Es íntimo, atmosférico y vivo con movimiento. La dureza se convierte en suavidad. La destrucción en creación. La ausencia en presencia.
En obras como este retrato, la figura nunca queda completamente fijada. A través de la interacción de línea, luz y sombra, la imagen cambia con la perspectiva y la atmósfera. En ciertos momentos, el sujeto parece dar un paso hacia adelante fuera del negro. En otros, se instala en la quietud. Es dentro de ese movimiento, entre la nitidez y la calma, cuando la obra cobra vida.
Como todos los materiales tocados por el tiempo, la superficie tiene su propia vida tranquila. Cada arañazo contiene un momento, un suspiro, un gesto. Juntos forman no solo una imagen, sino una presencia, una presencia que continúa revelándose con cada cambio de luz.
Acerca del artista
Mi nombre es Tijs Dragtsma, fundador de TD Fine Art Studio.
Como artista, me impulsa un deseo constante de explorar nuevos lenguajes visuales. No veo el arte como un estilo fijo, sino como un campo de descubrimiento en evolución donde el material, la estructura, la luz y la emoción se unen.
Mi trabajo suele empezar con una pregunta simple. ¿Cómo puede un material hablar de una manera nueva? ¿Cómo puede la dureza volverse intimidad? ¿Cómo puede la precisión generar emoción? Esa búsqueda late en el corazón de todo lo que creo.
Dentro de TD Fine Art Studio, cada cuerpo de trabajo se aborda como su propio mundo, con su propia lógica, atmósfera e identidad visual. Algunos trabajos se construyen a través del ritmo, la repetición y la estructura. Otros emergen a través de la ausencia, la sombra, el reflejo o la tensión. Lo que los conecta es un compromiso compartido con la originalidad, la claridad y la presencia emocional.
Me fascina el contraste. Entre fortaleza y fragilidad. Entre control y sentimiento. Entre lo visible y lo que queda abierto a la interpretación. Mi objetivo no es simplemente hacer una imagen, sino crear una obra que mantenga la atención, invite a la reflexión y continúe revelándose con el tiempo.
TD Fine Art Studio es el espacio en el que estas exploraciones se unen. No es solo un estudio, sino un universo artístico en evolución moldeado por la curiosidad, la precisión y la ambición de crear obras que se sientan distintivas, intencionales y vivas.
Hay un niño dentro de este retrato.
En “El Niño Detrás del Ícono,” Michael Jackson aparece en dos momentos de una misma vida. La cara conocida por el mundo como un adulto se fusiona con la cara del niño que alguna vez fue. No están uno al lado del otro. Uno existe dentro del otro, dos edades compartiendo los mismos rasgos, la misma mirada, la misma superficie.
La obra se construye alrededor de la tragedia de una infancia que se convirtió en algo más demasiado pronto. Un niño dotado con un don extraordinario, pero también una vida en la que la inocencia, la expectativa y la interpretación se volvieron inseparables. El niño no desapareció cuando emergió el ícono. Permaneció en algún lugar dentro del hombre, moldeándolo, persiguiéndolo, quizá aún buscando la infancia que nunca pudo tener por completo.
El retrato no intenta explicar a Michael Jackson, ni juzgar la vida que siguió. En cambio, regresa a algo más quieto y humano. Antes de la mitología, antes del espectáculo, antes de que el mundo conociera su nombre, simplemente había un niño.
Visualmente, las dos etapas de su vida se disuelven una en la otra. El rostro más joven surge desde dentro del retrato del adulto, casi como un recuerdo atrapado bajo la superficie. A primera vista, el espectador ve una monumental semejanza. Solo con el paso del tiempo las edades separadas comienzan a revelarse. Cuanto más se observa la obra, menos queda claro dónde termina el niño y dónde comienza el hombre.
No hay pintura. No hay grabado. No hay tinta.
Cada línea visible está físicamente arañada en la superficie del vidrio acrílico. Tijs Dragtsma construye el retrato a través de miles de marcas controladas y un daño deliberado de la superficie, creando luz al quitar y perturbar material en lugar de añadir pigmento.
Este proceso le da a la obra una relación inusual con su entorno. La imagen está permanentemente presente, pero la luz cambiante altera continuamente la forma en que se percibe. A medida que cambia el ángulo de visión, los arañazos individuales captan y liberan reflejos, áreas del retrato se profundizan o desaparecen, y las caras, más jóvenes y más viejas, parecen moverse hacia adelante y hacia atrás entre sí.
Desde el otro lado de una habitación, los arañazos desaparecen y la imagen se vuelve completa. De cerca, el retrato se desintegra en cicatrices individuales a lo largo de la superficie, marcas que parecen casi sin sentido aisladas, pero que, en conjunto, forman una vida.
Esa contradicción late en el corazón de la obra.
El mismo daño hecho a la superficie es lo que permite que el retrato exista.
Y dentro de esa superficie dañada, el ícono y el niño permanecen inseparables.
“El Niño Detrás del Ícono” es parte de la serie Art with Scratch* de Tijs Dragtsma, en la que la imaginería se construye enteramente a través de arañados controlados del vidrio acrílico en lugar de pigmento, tinta o impresión. Esta obra forma parte de una edición limitada de 10.
“Cada ícono fue alguna vez, simplemente, un niño.”
Acerca de Art with Scratch
Art with Scratch es un conjunto de obras en las que la imagen no se dibuja, sino que se libera. Tallada línea por línea en una superficie negra profunda, cada obra surge a través de innumerables arañados precisos que captan la luz y sacan la forma de la oscuridad.
A distancia, la imagen parece casi fotográfica. Poderosa, reconocible y llena de presencia. Sin embargo, de cerca, la obra se disuelve en un campo denso de marcas individuales. Finas, frágiles y casi ligeras. Lo que parecía sólido se revela como una delicada red de líneas, cada una un gesto deliberado, cada una esencial para el todo.
La luz no crea la imagen. La afina. La superficie negra absorbe, mientras las líneas arañadas reflejan. A medida que la luz se desplaza por la superficie, la imagen respira. Desde un ángulo la figura se mantiene clara y definida. Desde otro se suaviza y se instala de nuevo en la oscuridad de la que vino, sin desaparecer nunca. Bajo un foco centrado, el contraste se intensifica y la imagen adquiere una cualidad escultórica, casi luminosa.
Lo que hace a este medio tan fascinante es su quieta tensión. El acto de arañar es directo e irreversible. Cada línea es una decisión que no se puede deshacer. Sin embargo, el resultado no es duro. Es íntimo, atmosférico y vivo con movimiento. La dureza se convierte en suavidad. La destrucción en creación. La ausencia en presencia.
En obras como este retrato, la figura nunca queda completamente fijada. A través de la interacción de línea, luz y sombra, la imagen cambia con la perspectiva y la atmósfera. En ciertos momentos, el sujeto parece dar un paso hacia adelante fuera del negro. En otros, se instala en la quietud. Es dentro de ese movimiento, entre la nitidez y la calma, cuando la obra cobra vida.
Como todos los materiales tocados por el tiempo, la superficie tiene su propia vida tranquila. Cada arañazo contiene un momento, un suspiro, un gesto. Juntos forman no solo una imagen, sino una presencia, una presencia que continúa revelándose con cada cambio de luz.
Acerca del artista
Mi nombre es Tijs Dragtsma, fundador de TD Fine Art Studio.
Como artista, me impulsa un deseo constante de explorar nuevos lenguajes visuales. No veo el arte como un estilo fijo, sino como un campo de descubrimiento en evolución donde el material, la estructura, la luz y la emoción se unen.
Mi trabajo suele empezar con una pregunta simple. ¿Cómo puede un material hablar de una manera nueva? ¿Cómo puede la dureza volverse intimidad? ¿Cómo puede la precisión generar emoción? Esa búsqueda late en el corazón de todo lo que creo.
Dentro de TD Fine Art Studio, cada cuerpo de trabajo se aborda como su propio mundo, con su propia lógica, atmósfera e identidad visual. Algunos trabajos se construyen a través del ritmo, la repetición y la estructura. Otros emergen a través de la ausencia, la sombra, el reflejo o la tensión. Lo que los conecta es un compromiso compartido con la originalidad, la claridad y la presencia emocional.
Me fascina el contraste. Entre fortaleza y fragilidad. Entre control y sentimiento. Entre lo visible y lo que queda abierto a la interpretación. Mi objetivo no es simplemente hacer una imagen, sino crear una obra que mantenga la atención, invite a la reflexión y continúe revelándose con el tiempo.
TD Fine Art Studio es el espacio en el que estas exploraciones se unen. No es solo un estudio, sino un universo artístico en evolución moldeado por la curiosidad, la precisión y la ambición de crear obras que se sientan distintivas, intencionales y vivas.

