Gianfranco Zenerato - MOTIONLESS SILENCE





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Gianfranco Zenerato, MOTIONLESS SILENCE, 1999 óleo sobre panel, desnudo femenino, 77,5 × 67,5 cm, pieza única original, enmarcada, firmado a mano, Italia.
Descripción del vendedor
OPORTUNIDAD PARA COLECCIONISTAS E INVERSORES DE ARTE
Obra original de 1999, hoy prácticamente imposible de conseguir. Una pieza histórica de la producción de Gianfranco Zenerato, destinada a suscitar un interés especial entre los coleccionistas.
Entre los artistas contemporáneos más apreciados y en mayor crecimiento en Catawiki, Gianfranco Zenerato ya ha ganado la confianza de más de 180 coleccionistas internacionales.
¡AÑADE A TU COLECCIÓN UNA OBRA EXCLUSIVA Y DISTINTIVA QUE VALORE EL PRESTIGIO DE TU PATRIMONIO ARTÍSTICO!
- 220 obras vendidas
- 100% comentarios positivos
- 87 reseñas certificadas
Estimados Coleccionistas,
si se encuentran de vacaciones o ausentes por algún momento, les invito a ponerse en contacto conmigo para acordar conjuntamente la programación de la entrega del lote adquirido. Estaré encantado de adaptarme a sus necesidades organizativas, para que la entrega se realice en los tiempos y modos que les resulten más cómodos.
www.zenerato.com
Pieza única 100% DIBUJADA A MANO
POR QUÉ COLECCIONAR UNA OBRA DE GIANFRANCO ZENERATO
✓ Más de 35 años de carrera profesional
Activo desde 1990, Gianfranco Zenerato ha desarrollado con el tiempo un lenguaje artístico propio, reconocible y valorado por coleccionistas y críticos de arte.
✓ Más de 600 exposiciones y manifestaciones artísticas
Una presencia constante en el panorama artístico nacional e internacional, creada a lo largo de décadas de actividad expositiva.
✓ Más de 500 premios y reconocimientos
Un recorrido artístico premiado por instituciones, críticos y organizaciones culturales que han reconocido su valor y calidad.
✓ Obras presentes en colecciones privadas y públicas
Sus pinturas forman parte de colecciones en Italia, Europa, América y Asia, confirmando el interés internacional hacia su trabajo.
✓ Apreciado por la crítica especializada
Su investigación artística ha sido analizada y presentada por críticos y historiadores de arte de prestigio, entre ellos Paolo Levi, Giammarco Puntelli, Sandro Serradifalco, Giorgio Grasso y numerosos otros profesionales del sector.
✓ Un estilo único e inmediatamente reconocible
Las obras de Zenerato reúnen tradición figurativa, simbolismo y contemporaneidad. Cada pintura cuenta una historia y invita al observador a una lectura personal y siempre nueva.
✓ Obras realizadas con alta calidad técnica
Gran atención a los detalles, equilibrio compositivo e intensidad cromática hacen de cada trabajo una pieza de fuerte impacto visual y coleccionable.
✓ No es solo una simple decoración
Cada obra nace de un proceso de investigación desarrollado en más de tres décadas de actividad profesional y representa una síntesis de la visión artística del autor.
Una oportunidad para el coleccionista
Adquirir una obra de Gianfranco Zenerato significa obtener un trabajo original creado por un artista con una larga trayectoria documentada, cientos de reconocimientos y una presencia consolidada en colecciones internacionales.
Una obra pensada no solo para ser admirada hoy, sino para mantener con el tiempo su valor artístico, cultural y coleccionable.
"MOTIONLESS SILENCE" representa a una figura femenina desnuda, arrodillada y absorta, que encarna un momento de suspensión entre realidad e interioridad. La representación del cuerpo, delicada y luminosa, subraya la fragilidad de la condición humana, mientras el fondo geométrico y los cromatismos suaves remiten a un orden superior, casi cósmico. La obra se convierte en un diálogo entre corporeidad y abstracción, entre vida sensible y búsqueda de armonía universal. El título refuerza esta atmósfera de quietud, sugiriendo un tiempo inmóvil pero rico en significado. En este contexto, el paño rojo, pequeño pero intenso, rompe el equilibrio de tonos e introduce la pasión y la fuerza vital que escapan a cualquier esquema racional. Es el signo de que la vida, con sus pulsiones, permanece irredimible ante cualquier perfección abstracta. La obra se ofrece como meditación sobre la relación entre silencio y vitalidad, orden y fragilidad, restituyendo una imagen íntima, universal y profundamente humana.
Pieza única 100% DIBUJADA A MANO - Certificado de archivo internacional - Certificado de autenticidad - Expediente que contiene el recorrido artístico del artista - dimensiones totales incl. marco 67,5x77,5x5cm - óleo sobre tablero - 1999
Maravillosa moldura blanca de madera trabajada artesanalmente (como en la foto)
GIANFRANCO ZENERATO (Artista Profesional - Italia)
Activo desde 1990, ha seguido un recorrido artístico que lo ha llevado a participar en más de 600 eventos de arte, recibiendo reconocimientos nacionales e internacionales por la calidad de sus obras. Con más de 500 premios a su haber, sus creaciones enriquecen colecciones públicas y privadas de relevancia en Italia, Europa, América y Asia. Ha expuesto junto a maestros como Antonio Nunziante, Athos Faccincani, Alfonso Borghi, Giuseppe Menozzi, Giampaolo Talani, Saturno Buttò, etc...
NOTA IMPORTANTE PARA OFERTANTES FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA
Los envíos a países extra-UE son posibles, pero debido a los complejos trámites burocráticos (autorizaciones ministeriales, trámites aduaneros, etc.), conllevan costes adicionales, ya incluidos en los gastos de envío indicados en el anuncio.
Por las mismas razones, los plazos de entrega podrían ser más largos de lo habitual.
Gracias por su comprensión.
Algunas críticas por parte de reconocidos expertos del sector:
Gianfranco Zenerato pertenece a esa corriente de artistas de los años setenta, severos mensajeros de la sociedad occidental. Mientras el milanés Antonio Recalcati y el romano Franco Mulas expresaban rabia social, por el contrario Zenerato es portador de una emotiva advertencia, donde la derrota del hombre puede representar también la antesala de una redención laica. Se trata de una visión densa en significados simbólicos, de un pintor de escuela moderna, que con talento sabe conciliar la investigación con la experimentación. (Paolo Levi)
Se percibe al mirar esta imagen emblemática una especie de invitación a la meditación sobre la belleza de una naturaleza muerta, de una flor y de una joven. la classicidad de estas imágenes silenciosas interrumpe la atmósfera suspendida de un mundo gris, el contemporáneo, que nos distrae del sueño. (Paolo Levi)
En este mensaje visual inquietante pero explícito, el diálogo entre essentialidad cromática y la armonía de las formas testimonia la tensión expresiva y la maestría de un artista sabio. Interesante y poco conocida la mezcla entre flores, frutos y objetos tecnológicos de la contemporaneidad. (Stefania Bison)
Gianfranco Zenerato elabora narraciones signos que revelan, paso a paso, las infinitas posibilidades de un imaginario fértil, organizado según secuencias ordenadas de sus elaboraciones mentales. Sus construcciones fantásticas podrían, por tanto, confundir el juicio crítico al definirlo surrealista. Esto no es correcto, pues él no propone un imaginario absurdo e irreal, sino al contrario, pinta una realidad a nosotros familiar, con un propósito comunicativo y altamente simbólico. (Sandro Serradifalco)
Este cuadro de Gianfranco Zenerato está técnicamente bien estructurado, finamente y ricamente articulado, y propone la realidad construida por la mente de un soñador. Sus obras tienen una fuerte componente escenográfica y a quien sondea estos mensajes le queda por descifrar qué significado le ha atribuido su autor. Él juega con símbolos y remisiones y se divierte en confundir las coordenadas interpretativas de lo que podría ser el entrelazado de una historia disfrazada de irrealidad. (Salvatore Russo)
Con Gianfranco Zenerato tenemos una excelente idea, transformada con gran capacidad en lo que es una figuración de espera, donde la modernidad se une a un tiempo que ya no existe para hacernos reencontrar los sentimientos... (Giammarco Puntelli)
El autor apuesta por la superposición y la intersección de los géneros, en una investigación alusiva y metafórica incisiva en los sujetos y en los colores. Con una intuición fulminante, une pasado (naturaleza muerta), presente (la imagen femenina) y futuro (el simbolismo, la escritura críptica...) de modo que la obra se convierte en un paradigma artístico pero también literario y metanarrativo. Impulsa al pintor a identificar un nuevo universo visual, explorar los límites de la iconografía tradicional para demostrar cuánta ciudadanía tiene hoy la pintura frente al bullicio. La creatividad del artista reitera entonces, gracias a las cromías brillantes, cómo el enfoque ligado al género aún tiene derecho a ciudadanía en la pintura del siglo XXI.
La pintura de Gianfranco Zenerato nos conduce a una visión de la realidad operada en tres niveles. Es un viaje en el tiempo el que vamos a abordar junto al artista, que a través de diversas experimentaciones ha llegado con los años a situar su visión en un presente que "mira" al pasado como un mundo ideal, pero ya perdido, y a un futuro lleno de contaminaciones artificiales y artificiosas.
Es un auxilio y una advertencia el mensaje que transparece de los elementos puestos en la tela que enmarcan su visión en conjunto. La "batería" que encontramos como elemento fijo, nos está diciendo "atención", el tiempo está por expirar, y el fuerte llamamiento de elementos naturales puestos en primer plano, contaminados por objetos del mundo tecnológico (el ratón, el CD o el reloj despertador) remarcan cuán importante es no cortar el lazo con el pasado, con un mundo en el que la naturaleza era predominante.
El elemento femenino, colocado en el plano temporal del presente, representa el arquetipo de la madre-Tierra situada en la encrucijada entre pasado y futuro.
Gianfranco como Ulises viaja en esta dimensión temporal, en busca de las fuerzas que nos sostienen y modelan, alteran o gobiernan nuestra suerte. Empujado hacia el futuro, el hombre-artista encara el viaje con fuerza y determinación, pero luego se da cuenta de su propia fragilidad ante la complejidad de un mundo que él mismo creó, el mundo tecnológico, que se le escapa de las manos y siente, por tanto, la necesidad de volver a donde partió. Así regresa la ciclicidad en la que el viaje es este eterno llamado a la vida y a la muerte. Debemos volver al punto de partida para reencontrarnos a nosotros mismos y la figura femenina se convierte en símbolo de quien nos permite renacer.
Las palabras "partir" y "partir de parto" contienen ambas el concepto de separación y desapego y en cada viaje realizado por Gianfranco Zenerato hay este remate temporal circular, este partir y luego volver. Cuando miramos al futuro no nos queda más que volver la mirada al pasado para no perder nuestras raíces, para no deshumanizarnos ante el mundo tecnológico y post-tecnológico.
Cada viaje pone al mismo plano la racionalidad y las emociones, provoca dudas y miedos, los tiempos de lo cotidiano se distorsionan y asumen significados distintos.
Ir hacia el futuro se convierte en un desafío, captado en la mirada femenina, pero también en peligro porque es casi una pérdida de identidad. Partir implica enfrentar la separación del "yo antiguo", hecho de hábitos, roles y certezas. Partir es, de todos modos, libertad y aunque esté limitada porque se enfrenta a lo desconocido, logra ordenar el pasado. La perspectiva en movimiento se vuelve centrifuga y centrípeta, el flujo de la expansión es la dirección a la que se está yendo, mientras que el centro de contracción es la dirección desde la que se procede y en las obras de Zenerato se tiene esa sensación de procedencia de un lugar y de dirección hacia otro. En el centro la figura femenina como punto de referencia: es la conciencia del artista, el corazón del ir, con sus ritmos, ruidos, tiempos, dificultades, descubrimientos y emociones.
El plano temporal del futuro que representa la llegada está, en algunas obras, deshumanizado, y la figura femenina está casi desmoronada porque el propio artista no se reconoce en tal ubicación: es como si la pérdida de identidad fuera una resignación desolada ante la pérdida de vínculo con el pasado y también los elementos de las naturalezas muertas se vuelven, en algunos casos, casi ausentes y sobrepasados por los elementos tecnológicos.
Entonces es fundamental protegerse de este futuro, que avanza de forma peligrosa y casi incontrolable, y refugiarse en algo conocido y antiguo donde incluso "las ilusiones son reales".
Con Gianfranco Zenerato tenemos realmente la posibilidad de viajar a través de sueños, signos y símbolos, donde cada uno de nosotros verá su propio reflejo en un espejo. Partir con él significará oscurecer momentáneamente esos espejos para descubrir una imagen diferente de nosotros mismos. Encontraremos, quizá, nuestra esencia, nos daremos cuenta de la relatividad de los valores y de los puntos de vista propios y ajenos. Podemos perdernos y luego encontrarnos, tomando conciencia de una naturaleza, de un destino, de una identidad comunes. (Gaetana Foletto)
El artista, partiendo del passatismo clásico con un lenguaje de pre-abstracto figurativo, en el trasfondo de su cosmos historizante interior desplaza el cursor móvil de su conciencia de desarrollo emergente, hasta las emergencias extremas del presente, sometiendo su docta técnica a la energía del sueño, del signo, del símbolo y, sobre todo, de ese color, rico en nitidez y pureza tímbrica, para interactuar con el presente, incluso tecnológico. Su modernidad es genuinamente psicológica y expresión intensiva de su carga expresiva de variables de la transavanguardia citazionista de finales de los años 90 en adelante... con superposiciones perspectívicas caravaggiescas ... y psicología moderna de extracción posrenacentista (Rembrandt ...). Zenerato tiene potencialidades creativas de amplio alcance histórico, sabiendo combinarlas poéticamente, ensamblando, haciendo vibrar la cetra de la poesía del alma sobre las coordenadas de la historia del arte en valores universales, y en escandor sobre el cursor de su infinita evolución imaginativa, mediante el hiperrealismo de su sueño visionario, una ventana abierta sumada a la razón. dialogando con el presente. (Profesor Alfredo Pasolino)
Interesante su investigación: la figuración alcanza efectos escenográficos en un espacio en el que vibra una frecuencia simbólica, confiada de vez en cuando al sueño, al mito, o a la realidad cotidiana, todo armonizado por un espléndido juego cromático.
El Artista del rigor y de la modernidad
A cargo de Francesco Cairone
Los autores más originales no lo son porque promueven lo nuevo, sino porque exponen lo que tienen que decir de una manera que parezca que nunca se ha dicho antes.
(Goethe)
Es necesario partir de la contundente frase de Goethe para hablar de la rica e innovadora pintura del artista Gianfranco Zenerato, y esto porque a través de esa simple frase se cuenta una gran verdad: ya en la pintura se ha hecho de todo y hoy el artista que busca conquistar una propia individualidad, sin dejarse influenciar por las corrientes y los Maestros del pasado, debe superar obstáculos enormes porque, como decía también Giorgio Morandi, “De nuevo al mundo no hay nada o muy poco”, y por tanto para ser originales habría que pintar teniendo en cuenta las evoluciones sociales, tecnológicas y científicas.
Se dice que el arte es de todos pero no es para todos, cada uno tiene derecho a emocionarse ante una obra maestra, pero pintar y crear es un don que Dios ha concedido solo a unos pocos elegidos que, capaces de ver aquello que otros a menudo no perciben ni siquiera, logran transformar las emociones que surgen de las pequeñas cosas, de un gesto, de una caricia, de una mirada, en tonos vibrantes que colorean la grisura del mundo que nos rodea.
Entre estos afortunados hay que contar sin duda al Maestro Zenerato, artista talentoso como pocos, que hace de la minuciosidad, del rigor y de la fantasía un estilo pictórico que, aunque asoma a la mente Maestros pasados, demuestra que el artista ha hecho tesoro de las lecciones de la bella pintura robando a los grandes una técnica impecable, presenta una unicidad e una individualidad visible en ese toque de elegante modernidad presente en cada creación, que lo convierte en una mosca blanca en el panorama artístico nacional.
Ramas de flores y de fruta madura y exuberante, acostadas sobre muros de mármol gastados por los años y a menudo manchados por los dibujos amorosos de dos amantes jóvenes, se entrelazan con objetos de la vida moderna cotidiana, como un CD-ROM, un ratón, una espátula, que se convierten en un eslabón de unión entre pasado, presente y futuro; el paisaje circundante, casi siempre captado al atardecer cuando el rayo verde saluda al sol y da la bienvenida a la luna, emerge con más fuerza aquello que Zenerato prohíbe en las tablas de mármol en primer plano, donde resalta un color cada vez más vivo que abarca desde el rojo, al amarillo, al verde y a todas las tonalidades más cálidas del arco iris.
Y el arco iris parece eclipsar la carrera de este joven y prometedor artista, prolijo de la arte porque crea un estilo primero poético y luego pictórico, con el que logra representar lo que él siente filtrando las fealdades y las negatividades que porta nuestro mundo.
Han escrito sobre él o juzgado sus obras:
Paolo Levi, Paolo Rizzi, Giammarco Puntelli, Giorgio Grasso, Sergio Capellini, Pietro Gasperini, Francois Buisson, Ruggero Boschi, Michele Nocera, Carlo Alberto Gobbetti, Antonella Gotti, Gianni Ingolia, Dino Pasquali, Umberto Zaccaria, Umberto Tessari, Ottorino Stefani, Giulio Gasparotti, Carlo Federico Teodoro, Carlo Rigoni, Giorgio Trevisan, Vera Meneguzzo, Claudio Radaelli, Grillo Biagio, Luca Dall’olio, Franco Brescianini , Giovanni B. Bianchini, Mara Frignani, Aldo Tavella, Angelo Marchiori, Walter Coccetta, Paolo Baratella, Luciano Chinese, Luigi Consonni, Giuseppe Possa, Silvano Valentini, Siro Perin, Alfredo Pasolino, etc...
Ha colaborado con las siguientes galerías:
Galleria Cd Studio d'Arte
Galleria New Dimensione Arte
Galleria Emmediarte
Galleria La Spadarina
Galleria l'Artista
Galleria Arttime
Galleria Orler
OPORTUNIDAD PARA COLECCIONISTAS E INVERSORES DE ARTE
Obra original de 1999, hoy prácticamente imposible de conseguir. Una pieza histórica de la producción de Gianfranco Zenerato, destinada a suscitar un interés especial entre los coleccionistas.
Entre los artistas contemporáneos más apreciados y en mayor crecimiento en Catawiki, Gianfranco Zenerato ya ha ganado la confianza de más de 180 coleccionistas internacionales.
¡AÑADE A TU COLECCIÓN UNA OBRA EXCLUSIVA Y DISTINTIVA QUE VALORE EL PRESTIGIO DE TU PATRIMONIO ARTÍSTICO!
- 220 obras vendidas
- 100% comentarios positivos
- 87 reseñas certificadas
Estimados Coleccionistas,
si se encuentran de vacaciones o ausentes por algún momento, les invito a ponerse en contacto conmigo para acordar conjuntamente la programación de la entrega del lote adquirido. Estaré encantado de adaptarme a sus necesidades organizativas, para que la entrega se realice en los tiempos y modos que les resulten más cómodos.
www.zenerato.com
Pieza única 100% DIBUJADA A MANO
POR QUÉ COLECCIONAR UNA OBRA DE GIANFRANCO ZENERATO
✓ Más de 35 años de carrera profesional
Activo desde 1990, Gianfranco Zenerato ha desarrollado con el tiempo un lenguaje artístico propio, reconocible y valorado por coleccionistas y críticos de arte.
✓ Más de 600 exposiciones y manifestaciones artísticas
Una presencia constante en el panorama artístico nacional e internacional, creada a lo largo de décadas de actividad expositiva.
✓ Más de 500 premios y reconocimientos
Un recorrido artístico premiado por instituciones, críticos y organizaciones culturales que han reconocido su valor y calidad.
✓ Obras presentes en colecciones privadas y públicas
Sus pinturas forman parte de colecciones en Italia, Europa, América y Asia, confirmando el interés internacional hacia su trabajo.
✓ Apreciado por la crítica especializada
Su investigación artística ha sido analizada y presentada por críticos y historiadores de arte de prestigio, entre ellos Paolo Levi, Giammarco Puntelli, Sandro Serradifalco, Giorgio Grasso y numerosos otros profesionales del sector.
✓ Un estilo único e inmediatamente reconocible
Las obras de Zenerato reúnen tradición figurativa, simbolismo y contemporaneidad. Cada pintura cuenta una historia y invita al observador a una lectura personal y siempre nueva.
✓ Obras realizadas con alta calidad técnica
Gran atención a los detalles, equilibrio compositivo e intensidad cromática hacen de cada trabajo una pieza de fuerte impacto visual y coleccionable.
✓ No es solo una simple decoración
Cada obra nace de un proceso de investigación desarrollado en más de tres décadas de actividad profesional y representa una síntesis de la visión artística del autor.
Una oportunidad para el coleccionista
Adquirir una obra de Gianfranco Zenerato significa obtener un trabajo original creado por un artista con una larga trayectoria documentada, cientos de reconocimientos y una presencia consolidada en colecciones internacionales.
Una obra pensada no solo para ser admirada hoy, sino para mantener con el tiempo su valor artístico, cultural y coleccionable.
"MOTIONLESS SILENCE" representa a una figura femenina desnuda, arrodillada y absorta, que encarna un momento de suspensión entre realidad e interioridad. La representación del cuerpo, delicada y luminosa, subraya la fragilidad de la condición humana, mientras el fondo geométrico y los cromatismos suaves remiten a un orden superior, casi cósmico. La obra se convierte en un diálogo entre corporeidad y abstracción, entre vida sensible y búsqueda de armonía universal. El título refuerza esta atmósfera de quietud, sugiriendo un tiempo inmóvil pero rico en significado. En este contexto, el paño rojo, pequeño pero intenso, rompe el equilibrio de tonos e introduce la pasión y la fuerza vital que escapan a cualquier esquema racional. Es el signo de que la vida, con sus pulsiones, permanece irredimible ante cualquier perfección abstracta. La obra se ofrece como meditación sobre la relación entre silencio y vitalidad, orden y fragilidad, restituyendo una imagen íntima, universal y profundamente humana.
Pieza única 100% DIBUJADA A MANO - Certificado de archivo internacional - Certificado de autenticidad - Expediente que contiene el recorrido artístico del artista - dimensiones totales incl. marco 67,5x77,5x5cm - óleo sobre tablero - 1999
Maravillosa moldura blanca de madera trabajada artesanalmente (como en la foto)
GIANFRANCO ZENERATO (Artista Profesional - Italia)
Activo desde 1990, ha seguido un recorrido artístico que lo ha llevado a participar en más de 600 eventos de arte, recibiendo reconocimientos nacionales e internacionales por la calidad de sus obras. Con más de 500 premios a su haber, sus creaciones enriquecen colecciones públicas y privadas de relevancia en Italia, Europa, América y Asia. Ha expuesto junto a maestros como Antonio Nunziante, Athos Faccincani, Alfonso Borghi, Giuseppe Menozzi, Giampaolo Talani, Saturno Buttò, etc...
NOTA IMPORTANTE PARA OFERTANTES FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA
Los envíos a países extra-UE son posibles, pero debido a los complejos trámites burocráticos (autorizaciones ministeriales, trámites aduaneros, etc.), conllevan costes adicionales, ya incluidos en los gastos de envío indicados en el anuncio.
Por las mismas razones, los plazos de entrega podrían ser más largos de lo habitual.
Gracias por su comprensión.
Algunas críticas por parte de reconocidos expertos del sector:
Gianfranco Zenerato pertenece a esa corriente de artistas de los años setenta, severos mensajeros de la sociedad occidental. Mientras el milanés Antonio Recalcati y el romano Franco Mulas expresaban rabia social, por el contrario Zenerato es portador de una emotiva advertencia, donde la derrota del hombre puede representar también la antesala de una redención laica. Se trata de una visión densa en significados simbólicos, de un pintor de escuela moderna, que con talento sabe conciliar la investigación con la experimentación. (Paolo Levi)
Se percibe al mirar esta imagen emblemática una especie de invitación a la meditación sobre la belleza de una naturaleza muerta, de una flor y de una joven. la classicidad de estas imágenes silenciosas interrumpe la atmósfera suspendida de un mundo gris, el contemporáneo, que nos distrae del sueño. (Paolo Levi)
En este mensaje visual inquietante pero explícito, el diálogo entre essentialidad cromática y la armonía de las formas testimonia la tensión expresiva y la maestría de un artista sabio. Interesante y poco conocida la mezcla entre flores, frutos y objetos tecnológicos de la contemporaneidad. (Stefania Bison)
Gianfranco Zenerato elabora narraciones signos que revelan, paso a paso, las infinitas posibilidades de un imaginario fértil, organizado según secuencias ordenadas de sus elaboraciones mentales. Sus construcciones fantásticas podrían, por tanto, confundir el juicio crítico al definirlo surrealista. Esto no es correcto, pues él no propone un imaginario absurdo e irreal, sino al contrario, pinta una realidad a nosotros familiar, con un propósito comunicativo y altamente simbólico. (Sandro Serradifalco)
Este cuadro de Gianfranco Zenerato está técnicamente bien estructurado, finamente y ricamente articulado, y propone la realidad construida por la mente de un soñador. Sus obras tienen una fuerte componente escenográfica y a quien sondea estos mensajes le queda por descifrar qué significado le ha atribuido su autor. Él juega con símbolos y remisiones y se divierte en confundir las coordenadas interpretativas de lo que podría ser el entrelazado de una historia disfrazada de irrealidad. (Salvatore Russo)
Con Gianfranco Zenerato tenemos una excelente idea, transformada con gran capacidad en lo que es una figuración de espera, donde la modernidad se une a un tiempo que ya no existe para hacernos reencontrar los sentimientos... (Giammarco Puntelli)
El autor apuesta por la superposición y la intersección de los géneros, en una investigación alusiva y metafórica incisiva en los sujetos y en los colores. Con una intuición fulminante, une pasado (naturaleza muerta), presente (la imagen femenina) y futuro (el simbolismo, la escritura críptica...) de modo que la obra se convierte en un paradigma artístico pero también literario y metanarrativo. Impulsa al pintor a identificar un nuevo universo visual, explorar los límites de la iconografía tradicional para demostrar cuánta ciudadanía tiene hoy la pintura frente al bullicio. La creatividad del artista reitera entonces, gracias a las cromías brillantes, cómo el enfoque ligado al género aún tiene derecho a ciudadanía en la pintura del siglo XXI.
La pintura de Gianfranco Zenerato nos conduce a una visión de la realidad operada en tres niveles. Es un viaje en el tiempo el que vamos a abordar junto al artista, que a través de diversas experimentaciones ha llegado con los años a situar su visión en un presente que "mira" al pasado como un mundo ideal, pero ya perdido, y a un futuro lleno de contaminaciones artificiales y artificiosas.
Es un auxilio y una advertencia el mensaje que transparece de los elementos puestos en la tela que enmarcan su visión en conjunto. La "batería" que encontramos como elemento fijo, nos está diciendo "atención", el tiempo está por expirar, y el fuerte llamamiento de elementos naturales puestos en primer plano, contaminados por objetos del mundo tecnológico (el ratón, el CD o el reloj despertador) remarcan cuán importante es no cortar el lazo con el pasado, con un mundo en el que la naturaleza era predominante.
El elemento femenino, colocado en el plano temporal del presente, representa el arquetipo de la madre-Tierra situada en la encrucijada entre pasado y futuro.
Gianfranco como Ulises viaja en esta dimensión temporal, en busca de las fuerzas que nos sostienen y modelan, alteran o gobiernan nuestra suerte. Empujado hacia el futuro, el hombre-artista encara el viaje con fuerza y determinación, pero luego se da cuenta de su propia fragilidad ante la complejidad de un mundo que él mismo creó, el mundo tecnológico, que se le escapa de las manos y siente, por tanto, la necesidad de volver a donde partió. Así regresa la ciclicidad en la que el viaje es este eterno llamado a la vida y a la muerte. Debemos volver al punto de partida para reencontrarnos a nosotros mismos y la figura femenina se convierte en símbolo de quien nos permite renacer.
Las palabras "partir" y "partir de parto" contienen ambas el concepto de separación y desapego y en cada viaje realizado por Gianfranco Zenerato hay este remate temporal circular, este partir y luego volver. Cuando miramos al futuro no nos queda más que volver la mirada al pasado para no perder nuestras raíces, para no deshumanizarnos ante el mundo tecnológico y post-tecnológico.
Cada viaje pone al mismo plano la racionalidad y las emociones, provoca dudas y miedos, los tiempos de lo cotidiano se distorsionan y asumen significados distintos.
Ir hacia el futuro se convierte en un desafío, captado en la mirada femenina, pero también en peligro porque es casi una pérdida de identidad. Partir implica enfrentar la separación del "yo antiguo", hecho de hábitos, roles y certezas. Partir es, de todos modos, libertad y aunque esté limitada porque se enfrenta a lo desconocido, logra ordenar el pasado. La perspectiva en movimiento se vuelve centrifuga y centrípeta, el flujo de la expansión es la dirección a la que se está yendo, mientras que el centro de contracción es la dirección desde la que se procede y en las obras de Zenerato se tiene esa sensación de procedencia de un lugar y de dirección hacia otro. En el centro la figura femenina como punto de referencia: es la conciencia del artista, el corazón del ir, con sus ritmos, ruidos, tiempos, dificultades, descubrimientos y emociones.
El plano temporal del futuro que representa la llegada está, en algunas obras, deshumanizado, y la figura femenina está casi desmoronada porque el propio artista no se reconoce en tal ubicación: es como si la pérdida de identidad fuera una resignación desolada ante la pérdida de vínculo con el pasado y también los elementos de las naturalezas muertas se vuelven, en algunos casos, casi ausentes y sobrepasados por los elementos tecnológicos.
Entonces es fundamental protegerse de este futuro, que avanza de forma peligrosa y casi incontrolable, y refugiarse en algo conocido y antiguo donde incluso "las ilusiones son reales".
Con Gianfranco Zenerato tenemos realmente la posibilidad de viajar a través de sueños, signos y símbolos, donde cada uno de nosotros verá su propio reflejo en un espejo. Partir con él significará oscurecer momentáneamente esos espejos para descubrir una imagen diferente de nosotros mismos. Encontraremos, quizá, nuestra esencia, nos daremos cuenta de la relatividad de los valores y de los puntos de vista propios y ajenos. Podemos perdernos y luego encontrarnos, tomando conciencia de una naturaleza, de un destino, de una identidad comunes. (Gaetana Foletto)
El artista, partiendo del passatismo clásico con un lenguaje de pre-abstracto figurativo, en el trasfondo de su cosmos historizante interior desplaza el cursor móvil de su conciencia de desarrollo emergente, hasta las emergencias extremas del presente, sometiendo su docta técnica a la energía del sueño, del signo, del símbolo y, sobre todo, de ese color, rico en nitidez y pureza tímbrica, para interactuar con el presente, incluso tecnológico. Su modernidad es genuinamente psicológica y expresión intensiva de su carga expresiva de variables de la transavanguardia citazionista de finales de los años 90 en adelante... con superposiciones perspectívicas caravaggiescas ... y psicología moderna de extracción posrenacentista (Rembrandt ...). Zenerato tiene potencialidades creativas de amplio alcance histórico, sabiendo combinarlas poéticamente, ensamblando, haciendo vibrar la cetra de la poesía del alma sobre las coordenadas de la historia del arte en valores universales, y en escandor sobre el cursor de su infinita evolución imaginativa, mediante el hiperrealismo de su sueño visionario, una ventana abierta sumada a la razón. dialogando con el presente. (Profesor Alfredo Pasolino)
Interesante su investigación: la figuración alcanza efectos escenográficos en un espacio en el que vibra una frecuencia simbólica, confiada de vez en cuando al sueño, al mito, o a la realidad cotidiana, todo armonizado por un espléndido juego cromático.
El Artista del rigor y de la modernidad
A cargo de Francesco Cairone
Los autores más originales no lo son porque promueven lo nuevo, sino porque exponen lo que tienen que decir de una manera que parezca que nunca se ha dicho antes.
(Goethe)
Es necesario partir de la contundente frase de Goethe para hablar de la rica e innovadora pintura del artista Gianfranco Zenerato, y esto porque a través de esa simple frase se cuenta una gran verdad: ya en la pintura se ha hecho de todo y hoy el artista que busca conquistar una propia individualidad, sin dejarse influenciar por las corrientes y los Maestros del pasado, debe superar obstáculos enormes porque, como decía también Giorgio Morandi, “De nuevo al mundo no hay nada o muy poco”, y por tanto para ser originales habría que pintar teniendo en cuenta las evoluciones sociales, tecnológicas y científicas.
Se dice que el arte es de todos pero no es para todos, cada uno tiene derecho a emocionarse ante una obra maestra, pero pintar y crear es un don que Dios ha concedido solo a unos pocos elegidos que, capaces de ver aquello que otros a menudo no perciben ni siquiera, logran transformar las emociones que surgen de las pequeñas cosas, de un gesto, de una caricia, de una mirada, en tonos vibrantes que colorean la grisura del mundo que nos rodea.
Entre estos afortunados hay que contar sin duda al Maestro Zenerato, artista talentoso como pocos, que hace de la minuciosidad, del rigor y de la fantasía un estilo pictórico que, aunque asoma a la mente Maestros pasados, demuestra que el artista ha hecho tesoro de las lecciones de la bella pintura robando a los grandes una técnica impecable, presenta una unicidad e una individualidad visible en ese toque de elegante modernidad presente en cada creación, que lo convierte en una mosca blanca en el panorama artístico nacional.
Ramas de flores y de fruta madura y exuberante, acostadas sobre muros de mármol gastados por los años y a menudo manchados por los dibujos amorosos de dos amantes jóvenes, se entrelazan con objetos de la vida moderna cotidiana, como un CD-ROM, un ratón, una espátula, que se convierten en un eslabón de unión entre pasado, presente y futuro; el paisaje circundante, casi siempre captado al atardecer cuando el rayo verde saluda al sol y da la bienvenida a la luna, emerge con más fuerza aquello que Zenerato prohíbe en las tablas de mármol en primer plano, donde resalta un color cada vez más vivo que abarca desde el rojo, al amarillo, al verde y a todas las tonalidades más cálidas del arco iris.
Y el arco iris parece eclipsar la carrera de este joven y prometedor artista, prolijo de la arte porque crea un estilo primero poético y luego pictórico, con el que logra representar lo que él siente filtrando las fealdades y las negatividades que porta nuestro mundo.
Han escrito sobre él o juzgado sus obras:
Paolo Levi, Paolo Rizzi, Giammarco Puntelli, Giorgio Grasso, Sergio Capellini, Pietro Gasperini, Francois Buisson, Ruggero Boschi, Michele Nocera, Carlo Alberto Gobbetti, Antonella Gotti, Gianni Ingolia, Dino Pasquali, Umberto Zaccaria, Umberto Tessari, Ottorino Stefani, Giulio Gasparotti, Carlo Federico Teodoro, Carlo Rigoni, Giorgio Trevisan, Vera Meneguzzo, Claudio Radaelli, Grillo Biagio, Luca Dall’olio, Franco Brescianini , Giovanni B. Bianchini, Mara Frignani, Aldo Tavella, Angelo Marchiori, Walter Coccetta, Paolo Baratella, Luciano Chinese, Luigi Consonni, Giuseppe Possa, Silvano Valentini, Siro Perin, Alfredo Pasolino, etc...
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