VOLTA - "Once Upon a Forest"






Posee una maestría en Cine y Artes Visuales; curador, escritor e investigador con experiencia.
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VOLTA presenta la obra original de 2026 Once Upon a Forest, pintura acrílica de paisaje en tonos azules, verdes, rosas y amarillos, firmada a mano y fechada en la esquina inferior derecha, dimensiones de la imagen 90 × 70 cm y tamaño de la tela 100 × 80 cm, vendida sin marco y enviada enrollada en un tubo de cartón, certificado de autenticidad digital disponible bajo solicitud.
Descripción del vendedor
El bosque parece como una historia que ya ha comenzado, sin revelar ni el principio ni el destino. Verdes profundos, azules y turquesas se acumulan en una vegetación densa, atravesada por toques rosas, amarillos y coral inesperados. Entre las hojas, un pequeño sol rosado asoma como una presencia lejana, casi oculta por la propia pintura.
Las pinceladas se superponen hasta confundir hojas, agua y profundidad, dejando al ojo la tarea de hallar un pasaje. La antigua idea romántica del bosque como lugar de lo desconocido regresa aquí liberada de la descripción naturalista. El bosque se convierte en una umbral: basta seguir su color para tener la impresión de que algo está a punto de ocurrir.
Un disco coral arde tras la fronda y no logra pasar: las hojas lo retienen, lo rompen en astillas rosas que caen por toda la tela. La pincelada es un intenso latido de toques breves, miles de pequeñas comas verdes, azules, amarillas, colocadas una junto a otra hasta cerrar toda vía de escape. El azul aquí no es agua ni cielo, es la profundidad misma del bosque, la distancia que se respira entre una rama y la otra. Donde antes la mirada contemplaba el jardín desde la orilla, ahora está dentro, rodeada, con la hierba que sube en golpes cálidos hacia la parte inferior de la tela. Es una pintura de pura vibración, donde la luz no ilumina: se insinúa, gotea, se enciende a impulsos entre las hojas.
Firmado y fechado 2026 en la esquina inferior derecha
Dimensiones de la imagen: 90 x 70 cm
Dimensión total del lienzo: 100 x 80 cm
La obra se vende sin bastidor; será enrollada y enviada en un tubo de cartón.
El certificado de autenticidad se emite exclusivamente a solicitud, en formato digital.
La búsqueda de Volta se mueve en la trayectoria de un regreso —no nostálgico, sino activo. La gran tradición de la pintura europea es el punto de partida: el periodo que cada obra evoca, una y otra vez. Pero el gesto con el que se atraviesa esta herencia es inequívocamente contemporáneo. El color no ilustra, respira. La pincelada no describe, vibra. Lo que queda del pasado es la estructura profunda —una cierta idea del cuerpo, del espacio, de la luz— mientras la superficie está plenamente presente, plenamente viva. Volta no cita, devuelve: sus composiciones parecen emerger de una memoria cultural compartida, traídas a la luz con ojos distintos.
El bosque parece como una historia que ya ha comenzado, sin revelar ni el principio ni el destino. Verdes profundos, azules y turquesas se acumulan en una vegetación densa, atravesada por toques rosas, amarillos y coral inesperados. Entre las hojas, un pequeño sol rosado asoma como una presencia lejana, casi oculta por la propia pintura.
Las pinceladas se superponen hasta confundir hojas, agua y profundidad, dejando al ojo la tarea de hallar un pasaje. La antigua idea romántica del bosque como lugar de lo desconocido regresa aquí liberada de la descripción naturalista. El bosque se convierte en una umbral: basta seguir su color para tener la impresión de que algo está a punto de ocurrir.
Un disco coral arde tras la fronda y no logra pasar: las hojas lo retienen, lo rompen en astillas rosas que caen por toda la tela. La pincelada es un intenso latido de toques breves, miles de pequeñas comas verdes, azules, amarillas, colocadas una junto a otra hasta cerrar toda vía de escape. El azul aquí no es agua ni cielo, es la profundidad misma del bosque, la distancia que se respira entre una rama y la otra. Donde antes la mirada contemplaba el jardín desde la orilla, ahora está dentro, rodeada, con la hierba que sube en golpes cálidos hacia la parte inferior de la tela. Es una pintura de pura vibración, donde la luz no ilumina: se insinúa, gotea, se enciende a impulsos entre las hojas.
Firmado y fechado 2026 en la esquina inferior derecha
Dimensiones de la imagen: 90 x 70 cm
Dimensión total del lienzo: 100 x 80 cm
La obra se vende sin bastidor; será enrollada y enviada en un tubo de cartón.
El certificado de autenticidad se emite exclusivamente a solicitud, en formato digital.
La búsqueda de Volta se mueve en la trayectoria de un regreso —no nostálgico, sino activo. La gran tradición de la pintura europea es el punto de partida: el periodo que cada obra evoca, una y otra vez. Pero el gesto con el que se atraviesa esta herencia es inequívocamente contemporáneo. El color no ilustra, respira. La pincelada no describe, vibra. Lo que queda del pasado es la estructura profunda —una cierta idea del cuerpo, del espacio, de la luz— mientras la superficie está plenamente presente, plenamente viva. Volta no cita, devuelve: sus composiciones parecen emerger de una memoria cultural compartida, traídas a la luz con ojos distintos.
