MASSIMILIANO MANDAS - SENZA TITOLO





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Massimiliano MANDAS, SENZA TITOLO, pintura acrílica naranja original de 2025 sobre lienzo (40 x 25 cm), firma a mano en la parte trasera, estilo moderno, animales, procedente de Italia.
Descripción del vendedor
MASSIMILIANO MANDAS
SENZA TITOLO
ACRÍLICO LUMINISCENTE SOBRE LIENZO
40X25
Firma en el reverso
A la luz, todo parece presente.
Señales, números, materia, colores: una superficie atravesada por rastros que parecen aflorar y desaparecer continuamente.
Luego la luz se apaga.
Es en la oscuridad donde algo permanece.
No aquello que normalmente buscamos, no aquello que pretende atención, sino una presencia mínima, casi invisible, capaz de manifestarse justo cuando todo lo demás se retira.
La obra nace de esta contradicción: lo que parece más frágil puede ser lo que resiste más tiempo.
La luz no ilumina solamente la materia; la revela.
Y la oscuridad no la borra: le permite mostrar aquello que a la luz no era posible ver.
La Herencia de lo Mínimo es, por tanto, una reflexión sobre lo que permanece cuando todo parece desaparecer: una traza, una señal, una memoria, una luz residual.
Quizás lo que heredamos no es aquello que tuvo más espacio,
sino aquello que logró resistir en lo mínimo.
MASSIMILIANO MANDAS
SENZA TITOLO
ACRÍLICO LUMINISCENTE SOBRE LIENZO
40X25
Firma en el reverso
A la luz, todo parece presente.
Señales, números, materia, colores: una superficie atravesada por rastros que parecen aflorar y desaparecer continuamente.
Luego la luz se apaga.
Es en la oscuridad donde algo permanece.
No aquello que normalmente buscamos, no aquello que pretende atención, sino una presencia mínima, casi invisible, capaz de manifestarse justo cuando todo lo demás se retira.
La obra nace de esta contradicción: lo que parece más frágil puede ser lo que resiste más tiempo.
La luz no ilumina solamente la materia; la revela.
Y la oscuridad no la borra: le permite mostrar aquello que a la luz no era posible ver.
La Herencia de lo Mínimo es, por tanto, una reflexión sobre lo que permanece cuando todo parece desaparecer: una traza, una señal, una memoria, una luz residual.
Quizás lo que heredamos no es aquello que tuvo más espacio,
sino aquello que logró resistir en lo mínimo.

