Tijs Dragtsma (1992) - Still Under Everything





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Still Under Everything es una obra contemporánea en técnica mixta de 51 × 51 cm de Tijs Dragtsma (1992), firmada, original, vendida directamente por el artista en los Países Bajos en 2026, enmarcada, en excelente estado, negro y blanco.
Descripción del vendedor
Still Under Everything es una obra de arte contemporánea sobre el peso, el silencio y la quieta absurdez de lo que llevamos sin que jamás se nos pida.
Una figura con una luna donde debería haber un rostro está inmóvil sobre un bloque de concreto brutalista. Sobre sus hombros, un pequeño coche blanco, equilibrado ahí con la facilidad de algo que siempre ha estado. No hay protesta en la postura. No hay esfuerzo. Solo una quietud tan completa que empieza a parecer aceptación.
La influencia de René Magritte es deliberada pero contenida. Magritte entendía que el surrealismo no se trataba de huir de la realidad, sino de ver la realidad con claridad. Esta imagen sigue esa lógica. La luna reemplaza el rostro no para ocultar la identidad, sino para sugerir algo desanclado, algo lunar y frío y lejano del mundo de coches y concreto que lo rodea.
La figura aparece mediante un daño controlado de la superficie en el vidrio acrílico. No pintura. No impresión. No tinta. La luz recorre la superficie y profundiza la imagen, de modo que la figura respira entre claridad y sombra quieta. Desde el otro lado de la sala, la composición se lee como una única imagen monumental. De cerca, se disuelve en un campo de marcas precisas, cada una un momento de retirada en lugar de adición.
El concreto brutalista no tiene calidez. Fue construido para resistir, no para consolar. Sentada sobre él, la figura no está atrapada sino colocada. Pertenece a un mundo que sostiene peso sin preguntar por qué, y sostiene todo eso, inmóvil, sin quejarse, sin expresión.
Still Under Everything continúa la serie Art with Scratch de Tijs Dragtsma, en la que la imaginería se construye mediante daño de la superficie controlado en lugar de pigmento o impresión. Un lenguaje visual en el que el daño no es destrucción, sino estructura.
“Llevamos las cosas más extrañas. Y nos quedamos tan quietos mientras lo hacemos.”
Sobre Art with Scratch
Art with Scratch es un conjunto de obras en el que la imagen no se dibuja, sino que se libera. Tallada línea por línea en una superficie negra profunda, cada obra surge a través de innumerables rayas precisas que capean la luz y sacan la forma de la oscuridad.
A distancia, la imagen parece casi fotográfica. Poderosa, reconocible y llena de presencia. Sin embargo, de cerca, la obra se disuelve en un campo denso de marcas individuales. Fina, frágil y casi sin peso. Lo que parecía sólido se revela como una delicada red de líneas, cada una un gesto deliberado, cada una esencial para el conjunto.
La luz no crea la imagen. la afila. La superficie negra absorbe, mientras las líneas rayadas reflejan. Conforme la luz se desplaza a lo largo de la superficie, la imagen respira. Desde un ángulo, la figura queda nítida y definida. Desde otro se suaviza y se instala de nuevo en la oscuridad de la que vino, sin desaparecer jamás. Bajo un foco centrado, el contraste se profundiza y la imagen adquiere una cualidad escultórica, casi lumínica.
Lo que hace tan convincente este medio es su tensión tranquila. El acto de rayar es directo e irreversible. Cada línea es una decisión que no puede revertirse. Sin embargo, el resultado no es duro. Es íntimo, atmosférico y vivo con movimiento. La dureza se vuelve suavidad. La destrucción se transforma en creación. La ausencia se vuelve presencia.
En obras como este retrato, la figura nunca está completamente fijada. A través de la interacción de línea, luz y sombra, la imagen cambia con la perspectiva y la atmósfera. En ciertos momentos, el sujeto parece dar un paso hacia adelante desde lo negro. En otros, se instala de nuevo en la quietud. Es dentro de ese movimiento, entre la nitidez y la calma, que la obra cobra vida.
Como ocurre con todos los materiales tocados por el tiempo, la superficie lleva su propia vida silenciosa. Cada rayadura contiene un momento, una breath, un gesto. Juntas forman no solo una imagen, sino una presencia, una que continúa revelándose con cada cambio de luz.
Sobre el artista
Mi nombre es Tijs Dragtsma, fundador de TD Fine Art Studio.
Como artista, me impulsa un deseo constante de explorar nuevos lenguajes visuales. No veo el arte como un estilo fijo, sino como un campo de descubrimiento en evolución donde el material, la estructura, la luz y la emoción se unen.
Mi trabajo suele comenzar con una pregunta simple. ¿Cómo puede un material hablar de una manera nueva? ¿Cómo puede la dureza volverse intimidad? ¿Cómo puede la precisión crear emoción? Esa búsqueda late en el corazón de todo lo que creo.
Dentro de TD Fine Art Studio, cada cuerpo de trabajo se aborda como su propio mundo, con su propia lógica, atmósfera e identidad visual. Algunas obras se construyen a través del ritmo, la repetición y la estructura. Otras emergen a través de la ausencia, la sombra, la reflexión o la tensión. Lo que las conecta es un compromiso compartido con la originalidad, la claridad y la presencia emocional.
Me fascina el contraste. Entre fortaleza y fragilidad. Entre control y sentimiento. Entre lo visible y lo que queda abierto a la interpretación. Mi objetivo no es simplemente hacer una imagen, sino crear una obra que retenga la atención, invite a la reflexión y siga revelándose con el tiempo.
TD Fine Art Studio es el espacio en el que estas exploraciones se reúnen. No es solo un estudio, sino un universo artístico en evolución formado por la curiosidad, la precisión y la ambición de crear obras que se sientan distintivas, intencionales y vivas.
Still Under Everything es una obra de arte contemporánea sobre el peso, el silencio y la quieta absurdez de lo que llevamos sin que jamás se nos pida.
Una figura con una luna donde debería haber un rostro está inmóvil sobre un bloque de concreto brutalista. Sobre sus hombros, un pequeño coche blanco, equilibrado ahí con la facilidad de algo que siempre ha estado. No hay protesta en la postura. No hay esfuerzo. Solo una quietud tan completa que empieza a parecer aceptación.
La influencia de René Magritte es deliberada pero contenida. Magritte entendía que el surrealismo no se trataba de huir de la realidad, sino de ver la realidad con claridad. Esta imagen sigue esa lógica. La luna reemplaza el rostro no para ocultar la identidad, sino para sugerir algo desanclado, algo lunar y frío y lejano del mundo de coches y concreto que lo rodea.
La figura aparece mediante un daño controlado de la superficie en el vidrio acrílico. No pintura. No impresión. No tinta. La luz recorre la superficie y profundiza la imagen, de modo que la figura respira entre claridad y sombra quieta. Desde el otro lado de la sala, la composición se lee como una única imagen monumental. De cerca, se disuelve en un campo de marcas precisas, cada una un momento de retirada en lugar de adición.
El concreto brutalista no tiene calidez. Fue construido para resistir, no para consolar. Sentada sobre él, la figura no está atrapada sino colocada. Pertenece a un mundo que sostiene peso sin preguntar por qué, y sostiene todo eso, inmóvil, sin quejarse, sin expresión.
Still Under Everything continúa la serie Art with Scratch de Tijs Dragtsma, en la que la imaginería se construye mediante daño de la superficie controlado en lugar de pigmento o impresión. Un lenguaje visual en el que el daño no es destrucción, sino estructura.
“Llevamos las cosas más extrañas. Y nos quedamos tan quietos mientras lo hacemos.”
Sobre Art with Scratch
Art with Scratch es un conjunto de obras en el que la imagen no se dibuja, sino que se libera. Tallada línea por línea en una superficie negra profunda, cada obra surge a través de innumerables rayas precisas que capean la luz y sacan la forma de la oscuridad.
A distancia, la imagen parece casi fotográfica. Poderosa, reconocible y llena de presencia. Sin embargo, de cerca, la obra se disuelve en un campo denso de marcas individuales. Fina, frágil y casi sin peso. Lo que parecía sólido se revela como una delicada red de líneas, cada una un gesto deliberado, cada una esencial para el conjunto.
La luz no crea la imagen. la afila. La superficie negra absorbe, mientras las líneas rayadas reflejan. Conforme la luz se desplaza a lo largo de la superficie, la imagen respira. Desde un ángulo, la figura queda nítida y definida. Desde otro se suaviza y se instala de nuevo en la oscuridad de la que vino, sin desaparecer jamás. Bajo un foco centrado, el contraste se profundiza y la imagen adquiere una cualidad escultórica, casi lumínica.
Lo que hace tan convincente este medio es su tensión tranquila. El acto de rayar es directo e irreversible. Cada línea es una decisión que no puede revertirse. Sin embargo, el resultado no es duro. Es íntimo, atmosférico y vivo con movimiento. La dureza se vuelve suavidad. La destrucción se transforma en creación. La ausencia se vuelve presencia.
En obras como este retrato, la figura nunca está completamente fijada. A través de la interacción de línea, luz y sombra, la imagen cambia con la perspectiva y la atmósfera. En ciertos momentos, el sujeto parece dar un paso hacia adelante desde lo negro. En otros, se instala de nuevo en la quietud. Es dentro de ese movimiento, entre la nitidez y la calma, que la obra cobra vida.
Como ocurre con todos los materiales tocados por el tiempo, la superficie lleva su propia vida silenciosa. Cada rayadura contiene un momento, una breath, un gesto. Juntas forman no solo una imagen, sino una presencia, una que continúa revelándose con cada cambio de luz.
Sobre el artista
Mi nombre es Tijs Dragtsma, fundador de TD Fine Art Studio.
Como artista, me impulsa un deseo constante de explorar nuevos lenguajes visuales. No veo el arte como un estilo fijo, sino como un campo de descubrimiento en evolución donde el material, la estructura, la luz y la emoción se unen.
Mi trabajo suele comenzar con una pregunta simple. ¿Cómo puede un material hablar de una manera nueva? ¿Cómo puede la dureza volverse intimidad? ¿Cómo puede la precisión crear emoción? Esa búsqueda late en el corazón de todo lo que creo.
Dentro de TD Fine Art Studio, cada cuerpo de trabajo se aborda como su propio mundo, con su propia lógica, atmósfera e identidad visual. Algunas obras se construyen a través del ritmo, la repetición y la estructura. Otras emergen a través de la ausencia, la sombra, la reflexión o la tensión. Lo que las conecta es un compromiso compartido con la originalidad, la claridad y la presencia emocional.
Me fascina el contraste. Entre fortaleza y fragilidad. Entre control y sentimiento. Entre lo visible y lo que queda abierto a la interpretación. Mi objetivo no es simplemente hacer una imagen, sino crear una obra que retenga la atención, invite a la reflexión y siga revelándose con el tiempo.
TD Fine Art Studio es el espacio en el que estas exploraciones se reúnen. No es solo un estudio, sino un universo artístico en evolución formado por la curiosidad, la precisión y la ambición de crear obras que se sientan distintivas, intencionales y vivas.

