Tijs Dragtsma (1992) - Rocking Without a Rider






Posee una maestría en Cine y Artes Visuales; curador, escritor e investigador con experiencia.
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Rocking Without a Rider de Tijs Dragtsma (1992) es una obra original de 2026 en técnica mixta, en blanco y negro, 51 × 51 cm, firmada, vendida con marco, creada en los Países Bajos en un periodo contemporáneo 2020+, con título y fecha del artista.
Descripción del vendedor
La silla sigue balanceándose, y no hay nadie allí para hacerla balancearse.
En un porche devorado por la oscuridad, una única silla mantiene su movimiento, atrapada entre un vaivén y el siguiente. Las tablas del suelo bajo ella se han ido pálidas con años de pies y de tiempo que ya no están presentes, y un único haz de luz intenso cae desde arriba, separando toda la escena de un negro profundo y puro. Es un retrato de la ausencia hecho de quietud, o de su contrario, movimiento con nadie a quien reclamarlo.
Sin pintura. Sin impresión. Sin tinta. La silla, la veta pálida de las tablas, la caída de la sombra en esa oscuridad circundante, todo está grabado en la superficie del vidrio acrílico, dibujado mediante daño superficial controlado en lugar de aplicarlo sobre él. La imagen existe porque se quitó material, no porque se depositara.
La imagen está siempre presente, incluso en una habitación tenue. Bajo una luz directa, los arañazos controlados la capturan y la mantienen, el contraste se intensifica, y el fino grano y el polvo flotante parecen permanecer un poco más en el aire. La luz no crea la imagen aquí. la afila, y la pieza se lee de manera diferente desde cada ángulo sin perder lo que muestra.
Visto desde el otro extremo de una habitación, se asienta en algo monumental y silencioso, un objeto que sostiene un porche entero en silencio y en espacio negativo. Acércate y esa certeza se disuelve en un campo de arañazos finos y controlados, volviendo a resolverse en el conjunto solo cuando te alejas de nuevo. Entre esas dos distancias se encuentra el tema real de la obra, lo que queda de alguien una vez que ya se ha ido.
Rocking Without a Rider continúa la serie Art with Scratch (Arte con Arañazos) de Tijs Dragtsma, en la que la imaginería se construye a través de daño superficial controlado en lugar de pigmento o impresión. Un lenguaje visual en el que el daño no es destrucción, sino estructura.
"Algunas cosas siguen moviéndose mucho después de que las soltamos."
Sobre Art with Scratch
Art with Scratch es un cuerpo de trabajo en el que la imagen no se dibuja, sino que se libera. Tallada línea por línea en una superficie negra profunda, cada obra emerge a través de innumerables arañazos precisos que atrapan la luz y sacan la forma de la oscuridad.
Desde la distancia, la imagen parece casi fotográfica. Poderosa, reconocible y llena de presencia. Pero de cerca, la obra se disuelve en un denso campo de marcas individuales. Fina, frágil y casi ligera. Lo que parecía sólido se revela como una delicada red de líneas, cada una un gesto deliberado, cada una esencial para el todo.
La luz no crea la imagen. La afina. La superficie negra absorbe, mientras las líneas arañadas reflejan. A medida que la luz se desplaza por la superficie, la imagen respira. Desde un ángulo la figura queda clara y definida. Desde otro se suaviza y se asienta de nuevo hacia la oscuridad de la que emergió, sin desaparecer nunca. Bajo un foco intenso, el contraste se aprofunda y la imagen adquiere una cualidad escultórica, casi luminosa.
Lo que hace a este medio tan cautivador es su tensión silenciosa. El acto de arañar es directo e irreversible. Cada línea es una decisión que no se puede deshacer. Sin embargo, el resultado no es áspero. Es íntimo, atmosférico y vivo con movimiento. La dureza se convierte en suavidad. La destrucción en creación. La ausencia en presencia.
En obras como este retrato, la figura nunca queda completamente fijada. A través de la interacción de línea, luz y sombra, la imagen cambia con la perspectiva y la atmósfera. En ciertos momentos, el sujeto parece avanzar desde la oscuridad. En otros, se asienta nuevamente en la quietud. Es dentro de ese movimiento, entre la nitidez y la calma, donde la obra cobra vida.
Como todos los materiales tocados por el tiempo, la superficie lleva su propia vida tranquila. Cada rasguño guarda un momento, una respiración, un gesto. Juntos forman no solo una imagen, sino una presencia, una que continúa revelándose con cada cambio de luz.
Sobre el Artista
Mi nombre es Tijs Dragtsma, fundador de TD Fine Art Studio.
Como artista, me impulsa un deseo constante de explorar nuevos lenguajes visuales. No veo el arte como un estilo fijado, sino como un campo evolutivo de descubrimiento donde el material, la estructura, la luz y la emoción se unen.
Mi trabajo a menudo comienza con una pregunta simple. ¿Cómo puede un material hablar de una manera nueva? ¿Cómo puede la dureza convertirse en intimidad? ¿Cómo puede la precisión crear emoción? Esa búsqueda late en el corazón de todo lo que creo.
Dentro de TD Fine Art Studio, cada cuerpo de trabajo se aborda como su propio mundo, con su propia lógica, atmósfera e identidad visual. Algunos trabajos se construyen a través del ritmo, la repetición y la estructura. Otros surgen a través de la ausencia, la sombra, el reflejo o la tensión. Lo que los conecta es un compromiso compartido con la originalidad, la claridad y la presencia emocional.
Me fascina el contraste. Entre fortaleza y fragilidad. Entre control y sentimiento. Entre lo visible y lo que queda abierto a la interpretación. Mi objetivo no es simplemente crear una imagen, sino crear una obra que mantenga la atención, invite a la reflexión y siga revelándose con el tiempo.
TD Fine Art Studio es el espacio en el que estas exploraciones se reúnen. No es solo un estudio, sino un universo artístico en evolución moldeado por la curiosidad, la precisión y la ambición de crear obras que se sientan distintivas, intencionadas y vivas.
La silla sigue balanceándose, y no hay nadie allí para hacerla balancearse.
En un porche devorado por la oscuridad, una única silla mantiene su movimiento, atrapada entre un vaivén y el siguiente. Las tablas del suelo bajo ella se han ido pálidas con años de pies y de tiempo que ya no están presentes, y un único haz de luz intenso cae desde arriba, separando toda la escena de un negro profundo y puro. Es un retrato de la ausencia hecho de quietud, o de su contrario, movimiento con nadie a quien reclamarlo.
Sin pintura. Sin impresión. Sin tinta. La silla, la veta pálida de las tablas, la caída de la sombra en esa oscuridad circundante, todo está grabado en la superficie del vidrio acrílico, dibujado mediante daño superficial controlado en lugar de aplicarlo sobre él. La imagen existe porque se quitó material, no porque se depositara.
La imagen está siempre presente, incluso en una habitación tenue. Bajo una luz directa, los arañazos controlados la capturan y la mantienen, el contraste se intensifica, y el fino grano y el polvo flotante parecen permanecer un poco más en el aire. La luz no crea la imagen aquí. la afila, y la pieza se lee de manera diferente desde cada ángulo sin perder lo que muestra.
Visto desde el otro extremo de una habitación, se asienta en algo monumental y silencioso, un objeto que sostiene un porche entero en silencio y en espacio negativo. Acércate y esa certeza se disuelve en un campo de arañazos finos y controlados, volviendo a resolverse en el conjunto solo cuando te alejas de nuevo. Entre esas dos distancias se encuentra el tema real de la obra, lo que queda de alguien una vez que ya se ha ido.
Rocking Without a Rider continúa la serie Art with Scratch (Arte con Arañazos) de Tijs Dragtsma, en la que la imaginería se construye a través de daño superficial controlado en lugar de pigmento o impresión. Un lenguaje visual en el que el daño no es destrucción, sino estructura.
"Algunas cosas siguen moviéndose mucho después de que las soltamos."
Sobre Art with Scratch
Art with Scratch es un cuerpo de trabajo en el que la imagen no se dibuja, sino que se libera. Tallada línea por línea en una superficie negra profunda, cada obra emerge a través de innumerables arañazos precisos que atrapan la luz y sacan la forma de la oscuridad.
Desde la distancia, la imagen parece casi fotográfica. Poderosa, reconocible y llena de presencia. Pero de cerca, la obra se disuelve en un denso campo de marcas individuales. Fina, frágil y casi ligera. Lo que parecía sólido se revela como una delicada red de líneas, cada una un gesto deliberado, cada una esencial para el todo.
La luz no crea la imagen. La afina. La superficie negra absorbe, mientras las líneas arañadas reflejan. A medida que la luz se desplaza por la superficie, la imagen respira. Desde un ángulo la figura queda clara y definida. Desde otro se suaviza y se asienta de nuevo hacia la oscuridad de la que emergió, sin desaparecer nunca. Bajo un foco intenso, el contraste se aprofunda y la imagen adquiere una cualidad escultórica, casi luminosa.
Lo que hace a este medio tan cautivador es su tensión silenciosa. El acto de arañar es directo e irreversible. Cada línea es una decisión que no se puede deshacer. Sin embargo, el resultado no es áspero. Es íntimo, atmosférico y vivo con movimiento. La dureza se convierte en suavidad. La destrucción en creación. La ausencia en presencia.
En obras como este retrato, la figura nunca queda completamente fijada. A través de la interacción de línea, luz y sombra, la imagen cambia con la perspectiva y la atmósfera. En ciertos momentos, el sujeto parece avanzar desde la oscuridad. En otros, se asienta nuevamente en la quietud. Es dentro de ese movimiento, entre la nitidez y la calma, donde la obra cobra vida.
Como todos los materiales tocados por el tiempo, la superficie lleva su propia vida tranquila. Cada rasguño guarda un momento, una respiración, un gesto. Juntos forman no solo una imagen, sino una presencia, una que continúa revelándose con cada cambio de luz.
Sobre el Artista
Mi nombre es Tijs Dragtsma, fundador de TD Fine Art Studio.
Como artista, me impulsa un deseo constante de explorar nuevos lenguajes visuales. No veo el arte como un estilo fijado, sino como un campo evolutivo de descubrimiento donde el material, la estructura, la luz y la emoción se unen.
Mi trabajo a menudo comienza con una pregunta simple. ¿Cómo puede un material hablar de una manera nueva? ¿Cómo puede la dureza convertirse en intimidad? ¿Cómo puede la precisión crear emoción? Esa búsqueda late en el corazón de todo lo que creo.
Dentro de TD Fine Art Studio, cada cuerpo de trabajo se aborda como su propio mundo, con su propia lógica, atmósfera e identidad visual. Algunos trabajos se construyen a través del ritmo, la repetición y la estructura. Otros surgen a través de la ausencia, la sombra, el reflejo o la tensión. Lo que los conecta es un compromiso compartido con la originalidad, la claridad y la presencia emocional.
Me fascina el contraste. Entre fortaleza y fragilidad. Entre control y sentimiento. Entre lo visible y lo que queda abierto a la interpretación. Mi objetivo no es simplemente crear una imagen, sino crear una obra que mantenga la atención, invite a la reflexión y siga revelándose con el tiempo.
TD Fine Art Studio es el espacio en el que estas exploraciones se reúnen. No es solo un estudio, sino un universo artístico en evolución moldeado por la curiosidad, la precisión y la ambición de crear obras que se sientan distintivas, intencionadas y vivas.
