Tijs Dragtsma (1992) - Van Gogh Beneath the Bandage





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Tijs Dragtsma (Países Bajos, 1992) presenta Van Gogh Beneath the Bandage, una pieza original firmada del 2026 en mixed media en blanco y negro, 51 × 51 cm, Contemporáneo, 2020+, vendida con marco directamente del artista.
Descripción del vendedor
Este retrato encuentra a Vincent van Gogh en la quietud que sigue a una crisis: la venda envuelta alrededor de su cabeza, un abrigo pesado levantado contra el frío, sus ojos fijados en algún punto más allá del espectador con esa misma intensidad exploradora que el mundo conoce de sus autorretratos. Es el rostro que la historia recuerda, capturado en el instante exacto en que se vuelve más humano.
La historia detrás de la venda es una de las más contadas en la historia del arte, pero casi nunca se observa con tanto detalle. Aquí, cada pelo del sombrero de piel, cada pliegue del abrigo, cada línea esculpida en el ceño existe solo porque se ha eliminado material, no porque se haya añadido. No hay pintura. No hay grabado. No hay tinta. El retrato se construye enteramente a partir de arañazos controlados trabajados en vidrio acrílico.
Desde el otro lado de la sala, la imagen se asienta en algo sereno y casi monumental, un hombre compuesto a pesar de todo lo que lleva. Acércate y esa calma cede ante un denso campo de daño superficial controlado, un paisaje de marcas finas que solo se regula de nuevo en una cara cuando te alejas de nuevo.
El retrato es siempre visible, con o sin iluminación dirigida. Pero la luz nunca es indiferente a él. A medida que cambia, los arañados atrapan y reflejan, el contraste se intensifica, y la venda y la mirada parecen afilarse. La luz no crea esta imagen. Afilia lo que ya está allí.
Lo que yace bajo la venda es el verdadero sujeto: no la herida en sí, sino la decisión de ser visto llevándola. Nada aquí está oculto o suavizado. El daño se lleva a la vista, tanto en el hombre como en el material, y esa semejanza se convierte en el centro silencioso de la pieza.
Esta obra continúa la serie Arte con Arañazos de Tijs Dragtsma, en la que la imaginería se construye a través de daño superficial controlado en lugar de pigmento o grabado, y en la que una herida, llevada abiertamente, se convierte en la propia estructura que mantiene unida una imagen.
"El daño no es destrucción. Es estructura."
Sobre Arte con Arañazos
Arte con Arañazos es un conjunto de obras en el que la imagen no se dibuja, sino que se libera. Tallada línea por línea en una superficie negra profunda, cada obra surge a través de innumerables arañados precisos que capturan la luz y sacan la forma de la oscuridad.
Desde la distancia, la imagen parece casi fotográfica. Potente, reconocible y llena de presencia. Sin embargo, de cerca, la obra se disuelve en un denso campo de marcas individuales. Finas, frágiles y casi ligeras. Lo que parecía sólido se revela como una delicada malla de líneas, cada una un gesto deliberado, cada una esencial para el todo.
La luz no crea la imagen. La afila. La superficie negra absorbe, mientras las líneas arañadas reflejan. A medida que la luz se desplaza por la superficie, la imagen respira. Desde un ángulo, la figura queda clara y definida. Desde otro, se suaviza y se asienta de nuevo hacia la oscuridad de la que salió, sin que desaparezca nunca. Bajo un foco enfocado, el contraste se profundiza y la imagen adquiere una cualidad escultórica, casi luminosa.
Lo que hace a este medio tan cautivador es su quieta tensión. El acto de rascar es directo e irreversible. Cada línea es una decisión que no puede deshacerse. Sin embargo, el resultado no es duro. Es íntimo, atmosférico y vivo de movimiento. La dureza se vuelve suavidad. La destrucción se convierte en creación. La ausencia se transforma en presencia.
En obras como este retrato, la figura nunca está completamente fijada. A través de la interacción de línea, luz y sombra, la imagen cambia con la perspectiva y la atmósfera. En ciertos momentos, el sujeto parece avanzar fuera del negro. En otros, se instala en la quietud. Es en ese movimiento, entre la nitidez y la calma, donde la obra cobra vida.
Como todos los materiales tocados por el tiempo, la superficie contiene su propia vida silenciosa. Cada arañazo guarda un momento, un aliento, un gesto. Juntos forman no solo una imagen, sino una presencia que continúa revelándose con cada cambio de luz.
Sobre el Artista
Mi nombre es Tijs Dragtsma, fundador de TD Fine Art Studio.
Como artista, me impulsa un deseo constante de explorar nuevos lenguajes visuales. No veo el arte como un estilo fijo, sino como un campo en evolución de descubrimiento donde material, estructura, luz y emoción se unen.
Mi trabajo suele empezar con una pregunta simple. ¿Cómo puede hablar un material de una manera nueva? ¿Cómo puede la dureza convertirse en intimidad? ¿Cómo puede la precisión crear emoción? Esa búsqueda está en el corazón de todo lo que creo.
Dentro de TD Fine Art Studio, cada cuerpo de trabajo se aborda como su propio mundo, con su propia lógica, atmósfera e identidad visual. Algunas obras se construyen a través del ritmo, la repetición y la estructura. Otras emergen mediante la ausencia, la sombra, el reflejo o la tensión. Lo que las conecta es un compromiso compartido con la originalidad, la claridad y la presencia emocional.
Me fascina el contraste. Entre la fortaleza y la fragilidad. Entre el control y el sentimiento. Entre lo visible y lo que queda abierto a la interpretación. Mi objetivo no es simplemente crear una imagen, sino generar una obra que mantenga la atención, invite a la reflexión y continúe revelándose con el tiempo.
TD Fine Art Studio es el espacio donde estas exploraciones se unen. No es solo un estudio, sino un universo artístico en evolución formado por la curiosidad, la precisión y la ambición de crear obras que se sientan distintivas, intencionales y vivas.
Este retrato encuentra a Vincent van Gogh en la quietud que sigue a una crisis: la venda envuelta alrededor de su cabeza, un abrigo pesado levantado contra el frío, sus ojos fijados en algún punto más allá del espectador con esa misma intensidad exploradora que el mundo conoce de sus autorretratos. Es el rostro que la historia recuerda, capturado en el instante exacto en que se vuelve más humano.
La historia detrás de la venda es una de las más contadas en la historia del arte, pero casi nunca se observa con tanto detalle. Aquí, cada pelo del sombrero de piel, cada pliegue del abrigo, cada línea esculpida en el ceño existe solo porque se ha eliminado material, no porque se haya añadido. No hay pintura. No hay grabado. No hay tinta. El retrato se construye enteramente a partir de arañazos controlados trabajados en vidrio acrílico.
Desde el otro lado de la sala, la imagen se asienta en algo sereno y casi monumental, un hombre compuesto a pesar de todo lo que lleva. Acércate y esa calma cede ante un denso campo de daño superficial controlado, un paisaje de marcas finas que solo se regula de nuevo en una cara cuando te alejas de nuevo.
El retrato es siempre visible, con o sin iluminación dirigida. Pero la luz nunca es indiferente a él. A medida que cambia, los arañados atrapan y reflejan, el contraste se intensifica, y la venda y la mirada parecen afilarse. La luz no crea esta imagen. Afilia lo que ya está allí.
Lo que yace bajo la venda es el verdadero sujeto: no la herida en sí, sino la decisión de ser visto llevándola. Nada aquí está oculto o suavizado. El daño se lleva a la vista, tanto en el hombre como en el material, y esa semejanza se convierte en el centro silencioso de la pieza.
Esta obra continúa la serie Arte con Arañazos de Tijs Dragtsma, en la que la imaginería se construye a través de daño superficial controlado en lugar de pigmento o grabado, y en la que una herida, llevada abiertamente, se convierte en la propia estructura que mantiene unida una imagen.
"El daño no es destrucción. Es estructura."
Sobre Arte con Arañazos
Arte con Arañazos es un conjunto de obras en el que la imagen no se dibuja, sino que se libera. Tallada línea por línea en una superficie negra profunda, cada obra surge a través de innumerables arañados precisos que capturan la luz y sacan la forma de la oscuridad.
Desde la distancia, la imagen parece casi fotográfica. Potente, reconocible y llena de presencia. Sin embargo, de cerca, la obra se disuelve en un denso campo de marcas individuales. Finas, frágiles y casi ligeras. Lo que parecía sólido se revela como una delicada malla de líneas, cada una un gesto deliberado, cada una esencial para el todo.
La luz no crea la imagen. La afila. La superficie negra absorbe, mientras las líneas arañadas reflejan. A medida que la luz se desplaza por la superficie, la imagen respira. Desde un ángulo, la figura queda clara y definida. Desde otro, se suaviza y se asienta de nuevo hacia la oscuridad de la que salió, sin que desaparezca nunca. Bajo un foco enfocado, el contraste se profundiza y la imagen adquiere una cualidad escultórica, casi luminosa.
Lo que hace a este medio tan cautivador es su quieta tensión. El acto de rascar es directo e irreversible. Cada línea es una decisión que no puede deshacerse. Sin embargo, el resultado no es duro. Es íntimo, atmosférico y vivo de movimiento. La dureza se vuelve suavidad. La destrucción se convierte en creación. La ausencia se transforma en presencia.
En obras como este retrato, la figura nunca está completamente fijada. A través de la interacción de línea, luz y sombra, la imagen cambia con la perspectiva y la atmósfera. En ciertos momentos, el sujeto parece avanzar fuera del negro. En otros, se instala en la quietud. Es en ese movimiento, entre la nitidez y la calma, donde la obra cobra vida.
Como todos los materiales tocados por el tiempo, la superficie contiene su propia vida silenciosa. Cada arañazo guarda un momento, un aliento, un gesto. Juntos forman no solo una imagen, sino una presencia que continúa revelándose con cada cambio de luz.
Sobre el Artista
Mi nombre es Tijs Dragtsma, fundador de TD Fine Art Studio.
Como artista, me impulsa un deseo constante de explorar nuevos lenguajes visuales. No veo el arte como un estilo fijo, sino como un campo en evolución de descubrimiento donde material, estructura, luz y emoción se unen.
Mi trabajo suele empezar con una pregunta simple. ¿Cómo puede hablar un material de una manera nueva? ¿Cómo puede la dureza convertirse en intimidad? ¿Cómo puede la precisión crear emoción? Esa búsqueda está en el corazón de todo lo que creo.
Dentro de TD Fine Art Studio, cada cuerpo de trabajo se aborda como su propio mundo, con su propia lógica, atmósfera e identidad visual. Algunas obras se construyen a través del ritmo, la repetición y la estructura. Otras emergen mediante la ausencia, la sombra, el reflejo o la tensión. Lo que las conecta es un compromiso compartido con la originalidad, la claridad y la presencia emocional.
Me fascina el contraste. Entre la fortaleza y la fragilidad. Entre el control y el sentimiento. Entre lo visible y lo que queda abierto a la interpretación. Mi objetivo no es simplemente crear una imagen, sino generar una obra que mantenga la atención, invite a la reflexión y continúe revelándose con el tiempo.
TD Fine Art Studio es el espacio donde estas exploraciones se unen. No es solo un estudio, sino un universo artístico en evolución formado por la curiosidad, la precisión y la ambición de crear obras que se sientan distintivas, intencionales y vivas.

