Josep Hereter (1919–1990) - Bajo el cielo rosado

09
días
20
horas
34
minutos
11
segundos
Empezar a pujar
€ 1
Sin precio de reserva
Caroline Bokobza
Experto
Seleccionado por Caroline Bokobza

Graduada como subastadora francesa y trabajó en el departamento de tasación de Sotheby’s París.

Estimación  € 300 - € 400
No hay ninguna puja

Protección del Comprador de Catawiki

Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles

Trustpilot 4.4 | 141835 valoraciones

Valoración Excelente en Trustpilot.

Bajo el cielo rosado, óleo sobre tabla firmado a mano por Josep Hereter (1919–1990), original de España (1980–1990), con marco (33×52 cm con marco).

Resumen redactado con la ayuda de la IA

Descripción del vendedor

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Josep Hereter, que representa a un caminante que regresa al atardecer hacia un caserío junto al río, como símbolo del viaje, el paso del tiempo y la vuelta al hogar. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones con marco: 33x52x3 cm.
· Dimensiones sin marco: 27x46 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte derecha de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

------------------------------------------------------------------

Este cuadro presenta un paisaje rural al atardecer, envuelto por una atmósfera serena y ligeramente melancólica en la que el cielo rosado ocupa una parte fundamental de la composición. Un pequeño río atraviesa el terreno desde el primer plano y pasa por debajo de un antiguo puente de piedra, mientras un camino avanza por la orilla derecha hacia unas construcciones oscuras. Sobre el sendero aparece un caminante solitario que se dirige hacia el caserío, rodeado de piedras, arbustos y campos sumergidos progresivamente en la penumbra. Al fondo, varias montañas de tonos azules y violetas cierran el horizonte y completan una escena en la que naturaleza, arquitectura y presencia humana conviven en perfecto equilibrio.

El cielo se extiende por toda la mitad superior y constituye una de las zonas más luminosas de la obra. Predominan los rosas apagados, los malvas, los grises y los tonos beige, creando una atmósfera suave y envolvente. La claridad se concentra cerca del horizonte, donde una pequeña luminosidad amarillenta sugiere la presencia del sol a punto de ocultarse. Esta luz crepuscular transforma el paisaje y le concede un carácter íntimo.

Las nubes aparecen como masas ligeras y difusas que se distribuyen irregularmente. Algunas son más oscuras y se sitúan en la parte superior, mientras que otras parecen fundirse con la claridad rosada. Sus contornos poco definidos transmiten la sensación de un cielo tranquilo, sin amenaza de tormenta. La suavidad de estas formas contrasta con la oscuridad creciente del terreno.

En la zona central del cielo se distingue el resplandor del sol, representado mediante una pequeña mancha amarilla rodeada de tonos rosados. No domina la escena con una luz intensa, sino que parece despedirse lentamente detrás de las montañas. Su posición baja indica que el día se aproxima a su final. Este punto luminoso atrae la mirada y organiza la atmósfera de toda la composición.

Las montañas forman una sucesión de perfiles ondulados a lo largo del horizonte. Las más lejanas presentan azules claros y verdosos, mientras que las cercanas adquieren violetas, marrones y tonos rojizos. Esta diferencia cromática genera profundidad y permite imaginar un territorio extenso. Las montañas parecen rodear el valle y proteger el pequeño núcleo rural.

La elevación central posee una tonalidad azul verdosa que destaca frente a las laderas violetas situadas a ambos lados. Su superficie suavemente iluminada recoge parte de la claridad del cielo. La forma redondeada transmite calma y estabilidad. A medida que desciende, la montaña se confunde con las masas oscuras de árboles y arbustos.

En el primer plano, el río se introduce desde la esquina inferior izquierda y avanza hacia el centro. Su superficie refleja blancos, grises, azules y ligeros tonos rosados procedentes del cielo. La corriente parece tranquila, aunque algunas variaciones oscuras sugieren pequeños movimientos alrededor de las piedras y la vegetación. El agua crea una línea de profundidad que conduce directamente hacia el puente.

Las orillas aparecen cubiertas por juncos, hierbas, arbustos y piedras irregulares. Los colores oscuros de esta vegetación contrastan con los reflejos claros del agua. Algunas plantas se inclinan sobre el río y forman siluetas finas que aportan movimiento. La abundancia de vegetación hace que el cauce parezca natural y poco alterado.

Varias piedras claras se distribuyen a lo largo de la orilla y dentro del terreno. Sus tonalidades blancas, grisáceas y azuladas destacan sobre los marrones y verdes oscuros. Algunas se encuentran cerca del agua, mientras que otras marcan los bordes del camino. Estos pequeños elementos enriquecen el paisaje y refuerzan su apariencia pedregosa.

El puente de piedra ocupa una posición central y constituye uno de los elementos más significativos. Su estructura baja y horizontal cruza el río mediante un único arco. Las tonalidades oscuras de su superficie se mezclan con marrones, grises y pequeños reflejos claros. El puente parece antiguo y perfectamente integrado en el entorno.

El arco crea una abertura iluminada bajo la estructura. A través de ella puede verse la continuidad del agua, que recoge el resplandor del cielo y forma una franja clara. Este punto de luz contrasta con la masa oscura del puente y atrae inmediatamente la mirada. La curva del arco aporta suavidad frente a las líneas horizontales del paisaje.

La parte superior del puente forma un camino estrecho que conecta ambas orillas. Su silueta se extiende de izquierda a derecha y parece perderse entre la vegetación. La ausencia de barandillas visibles refuerza su apariencia antigua y sencilla. Puede imaginarse que ha servido durante años para comunicar las viviendas rurales con los campos cercanos.

El puente puede entenderse como símbolo de unión y continuidad. No solo conecta físicamente las dos orillas, sino que enlaza el primer plano con el horizonte y el presente con la memoria del lugar. Su permanencia contrasta con el movimiento constante del agua. Mientras el río avanza, la piedra resiste y conserva las huellas del tiempo.

A la izquierda del puente se alzan dos árboles de copa redondeada. Sus troncos finos y oscuros se recortan con claridad frente al cielo rosado. El árbol más cercano posee una copa algo más amplia, mientras que el segundo aparece más pequeño y separado. Juntos forman una pareja visual que equilibra las construcciones situadas a la derecha.

Las hojas de estos árboles se agrupan en masas oscuras de verdes y negros. Algunos pequeños espacios permiten que la claridad del cielo atraviese las copas. Sus siluetas resultan sencillas, pero poseen una presencia notable debido al contraste. Parecen guardianes del puente y del acceso al valle.

Más cerca del centro aparece una forma vegetal alta y estrecha que podría corresponder a un ciprés. Su silueta vertical rompe la horizontalidad dominante y dirige la mirada hacia el cielo. El tono verde oscuro la separa de las montañas azuladas. Este árbol introduce una nota de solemnidad y permanencia.

En el lado derecho se encuentran varias construcciones rurales de apariencia humilde. Sus fachadas y tejados están dominados por marrones, negros y grises, lo que hace que se confundan parcialmente con la penumbra. Una de ellas posee una cubierta amplia y una pequeña chimenea o elemento vertical. El conjunto parece corresponder a una finca, un molino, un establo o un grupo de viviendas campesinas.

En la fachada de la construcción principal destaca una pequeña abertura rojiza y blanca. Este detalle luminoso puede interpretarse como una ventana iluminada, una puerta entreabierta o un objeto colocado en el exterior. Su color cálido contrasta con la oscuridad del edificio. La pequeña luz sugiere que el lugar continúa habitado.

Junto a la vivienda se eleva una estructura más alta y estrecha, posiblemente una chimenea o una dependencia agrícola. Su forma rectangular sobresale por encima del tejado. Las tonalidades ocres y claras permiten distinguirla del fondo. Esta verticalidad establece una relación visual con los árboles del lado izquierdo.

La presencia de las construcciones aporta un sentido de refugio. Al caer la tarde, sus muros oscuros parecen proteger un interior cálido y seguro. Aunque no se perciben señales claras de actividad, la ventana luminosa y el caminante hacen pensar en una vida cotidiana que continúa fuera de la vista. El caserío se convierte en el destino natural del sendero.

El camino nace en la parte inferior derecha y avanza hacia las viviendas. Su superficie combina marrones, ocres, grises y zonas más oscuras. Se estrecha gradualmente a medida que se aleja, creando una perspectiva clara. Las piedras dispersas y la vegetación de los márgenes le confieren una apariencia rústica.

La figura humana ocupa una posición discreta pero esencial sobre el camino. Aparece de espaldas y parece caminar en dirección a las casas. Lleva una prenda clara en la parte superior, un pantalón oscuro y una franja rojiza alrededor de la cintura. Su reducido tamaño acentúa la amplitud del paisaje.

La cabeza parece cubierta por un sombrero de tonalidad amarillenta o clara. Este detalle sugiere que podría tratarse de un campesino que regresa después de trabajar en los campos. Su postura es erguida y su paso parece tranquilo. La figura introduce una dimensión narrativa y permite imaginar el final de una jornada.

El caminante parece encontrarse solo, pero no necesariamente aislado. La proximidad de las viviendas convierte su recorrido en un regreso hacia un lugar conocido. Puede imaginarse que cruza el paisaje cada día y que reconoce cada piedra, árbol y curva del río. Su presencia relaciona la inmensidad natural con la experiencia cotidiana de quienes habitan el valle.

En el terreno que rodea al caminante se observan masas de vegetación oscura y pequeñas rocas claras. Estos elementos acompañan la dirección del camino y aumentan la profundidad. Algunos arbustos poseen tonalidades verdes, mientras que otros se aproximan al negro debido a la falta de luz. La noche parece avanzar lentamente desde el primer plano hacia el horizonte.

El contraste entre el cielo luminoso y la tierra oscura resulta fundamental. La parte superior transmite apertura y delicadeza, mientras que la inferior posee mayor densidad y peso. Esta oposición refleja el momento exacto en que el día se transforma en noche. La luz permanece todavía en el cielo, pero el paisaje ya comienza a perder sus detalles.

La composición establece varios recorridos visuales. La mirada puede seguir el río hasta el puente, ascender hacia el resplandor del sol y recorrer después las montañas. También puede avanzar por el camino junto al caminante hasta alcanzar las construcciones. Estos dos recorridos, el del agua y el de la tierra, convergen en la zona central.

El río puede interpretarse como símbolo del paso del tiempo y del movimiento continuo. Sus aguas siguen avanzando bajo el puente, independientemente de la llegada de la noche. El caminante, por su parte, representa el viaje humano y el regreso. Ambos elementos comparten una misma dirección hacia la profundidad del paisaje.

La obra transmite silencio, pero no inmovilidad. El agua fluye, el caminante avanza y la luz cambia gradualmente. Todo parece encontrarse en una transición lenta y natural. Esta sensación convierte el atardecer en una metáfora de los ciclos de la vida.

En conjunto, este cuadro representa un paisaje rural al atardecer en el que un caminante solitario avanza por un sendero hacia unas construcciones situadas junto a un antiguo puente de piedra. El río refleja la última claridad del cielo rosado, mientras las montañas, los árboles y los campos se sumergen lentamente en la penumbra. El puente simboliza unión y permanencia; el agua, el paso del tiempo; el camino, el viaje; y las viviendas, el refugio y el regreso al hogar. La escena convierte el final de una jornada en una imagen profundamente poética sobre la memoria, la continuidad y la serenidad de la vida rural.

El vendedor y su historia

Somos Pictura Subastas y nuestra misión es brindar un espacio en línea donde los amantes del arte, coleccionistas y entusiastas puedan sumergirse en un amplio repertorio de obras maestras, desde las vanguardias más revolucionarias hasta las joyas clásicas que han resistido el paso del tiempo. Nuestro equipo de expertos curadores ha reunido cuidadosamente una colección diversa y emocionante, seleccionando las piezas más significativas y conmovedoras de distintas épocas y culturas.

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Josep Hereter, que representa a un caminante que regresa al atardecer hacia un caserío junto al río, como símbolo del viaje, el paso del tiempo y la vuelta al hogar. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones con marco: 33x52x3 cm.
· Dimensiones sin marco: 27x46 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte derecha de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

------------------------------------------------------------------

Este cuadro presenta un paisaje rural al atardecer, envuelto por una atmósfera serena y ligeramente melancólica en la que el cielo rosado ocupa una parte fundamental de la composición. Un pequeño río atraviesa el terreno desde el primer plano y pasa por debajo de un antiguo puente de piedra, mientras un camino avanza por la orilla derecha hacia unas construcciones oscuras. Sobre el sendero aparece un caminante solitario que se dirige hacia el caserío, rodeado de piedras, arbustos y campos sumergidos progresivamente en la penumbra. Al fondo, varias montañas de tonos azules y violetas cierran el horizonte y completan una escena en la que naturaleza, arquitectura y presencia humana conviven en perfecto equilibrio.

El cielo se extiende por toda la mitad superior y constituye una de las zonas más luminosas de la obra. Predominan los rosas apagados, los malvas, los grises y los tonos beige, creando una atmósfera suave y envolvente. La claridad se concentra cerca del horizonte, donde una pequeña luminosidad amarillenta sugiere la presencia del sol a punto de ocultarse. Esta luz crepuscular transforma el paisaje y le concede un carácter íntimo.

Las nubes aparecen como masas ligeras y difusas que se distribuyen irregularmente. Algunas son más oscuras y se sitúan en la parte superior, mientras que otras parecen fundirse con la claridad rosada. Sus contornos poco definidos transmiten la sensación de un cielo tranquilo, sin amenaza de tormenta. La suavidad de estas formas contrasta con la oscuridad creciente del terreno.

En la zona central del cielo se distingue el resplandor del sol, representado mediante una pequeña mancha amarilla rodeada de tonos rosados. No domina la escena con una luz intensa, sino que parece despedirse lentamente detrás de las montañas. Su posición baja indica que el día se aproxima a su final. Este punto luminoso atrae la mirada y organiza la atmósfera de toda la composición.

Las montañas forman una sucesión de perfiles ondulados a lo largo del horizonte. Las más lejanas presentan azules claros y verdosos, mientras que las cercanas adquieren violetas, marrones y tonos rojizos. Esta diferencia cromática genera profundidad y permite imaginar un territorio extenso. Las montañas parecen rodear el valle y proteger el pequeño núcleo rural.

La elevación central posee una tonalidad azul verdosa que destaca frente a las laderas violetas situadas a ambos lados. Su superficie suavemente iluminada recoge parte de la claridad del cielo. La forma redondeada transmite calma y estabilidad. A medida que desciende, la montaña se confunde con las masas oscuras de árboles y arbustos.

En el primer plano, el río se introduce desde la esquina inferior izquierda y avanza hacia el centro. Su superficie refleja blancos, grises, azules y ligeros tonos rosados procedentes del cielo. La corriente parece tranquila, aunque algunas variaciones oscuras sugieren pequeños movimientos alrededor de las piedras y la vegetación. El agua crea una línea de profundidad que conduce directamente hacia el puente.

Las orillas aparecen cubiertas por juncos, hierbas, arbustos y piedras irregulares. Los colores oscuros de esta vegetación contrastan con los reflejos claros del agua. Algunas plantas se inclinan sobre el río y forman siluetas finas que aportan movimiento. La abundancia de vegetación hace que el cauce parezca natural y poco alterado.

Varias piedras claras se distribuyen a lo largo de la orilla y dentro del terreno. Sus tonalidades blancas, grisáceas y azuladas destacan sobre los marrones y verdes oscuros. Algunas se encuentran cerca del agua, mientras que otras marcan los bordes del camino. Estos pequeños elementos enriquecen el paisaje y refuerzan su apariencia pedregosa.

El puente de piedra ocupa una posición central y constituye uno de los elementos más significativos. Su estructura baja y horizontal cruza el río mediante un único arco. Las tonalidades oscuras de su superficie se mezclan con marrones, grises y pequeños reflejos claros. El puente parece antiguo y perfectamente integrado en el entorno.

El arco crea una abertura iluminada bajo la estructura. A través de ella puede verse la continuidad del agua, que recoge el resplandor del cielo y forma una franja clara. Este punto de luz contrasta con la masa oscura del puente y atrae inmediatamente la mirada. La curva del arco aporta suavidad frente a las líneas horizontales del paisaje.

La parte superior del puente forma un camino estrecho que conecta ambas orillas. Su silueta se extiende de izquierda a derecha y parece perderse entre la vegetación. La ausencia de barandillas visibles refuerza su apariencia antigua y sencilla. Puede imaginarse que ha servido durante años para comunicar las viviendas rurales con los campos cercanos.

El puente puede entenderse como símbolo de unión y continuidad. No solo conecta físicamente las dos orillas, sino que enlaza el primer plano con el horizonte y el presente con la memoria del lugar. Su permanencia contrasta con el movimiento constante del agua. Mientras el río avanza, la piedra resiste y conserva las huellas del tiempo.

A la izquierda del puente se alzan dos árboles de copa redondeada. Sus troncos finos y oscuros se recortan con claridad frente al cielo rosado. El árbol más cercano posee una copa algo más amplia, mientras que el segundo aparece más pequeño y separado. Juntos forman una pareja visual que equilibra las construcciones situadas a la derecha.

Las hojas de estos árboles se agrupan en masas oscuras de verdes y negros. Algunos pequeños espacios permiten que la claridad del cielo atraviese las copas. Sus siluetas resultan sencillas, pero poseen una presencia notable debido al contraste. Parecen guardianes del puente y del acceso al valle.

Más cerca del centro aparece una forma vegetal alta y estrecha que podría corresponder a un ciprés. Su silueta vertical rompe la horizontalidad dominante y dirige la mirada hacia el cielo. El tono verde oscuro la separa de las montañas azuladas. Este árbol introduce una nota de solemnidad y permanencia.

En el lado derecho se encuentran varias construcciones rurales de apariencia humilde. Sus fachadas y tejados están dominados por marrones, negros y grises, lo que hace que se confundan parcialmente con la penumbra. Una de ellas posee una cubierta amplia y una pequeña chimenea o elemento vertical. El conjunto parece corresponder a una finca, un molino, un establo o un grupo de viviendas campesinas.

En la fachada de la construcción principal destaca una pequeña abertura rojiza y blanca. Este detalle luminoso puede interpretarse como una ventana iluminada, una puerta entreabierta o un objeto colocado en el exterior. Su color cálido contrasta con la oscuridad del edificio. La pequeña luz sugiere que el lugar continúa habitado.

Junto a la vivienda se eleva una estructura más alta y estrecha, posiblemente una chimenea o una dependencia agrícola. Su forma rectangular sobresale por encima del tejado. Las tonalidades ocres y claras permiten distinguirla del fondo. Esta verticalidad establece una relación visual con los árboles del lado izquierdo.

La presencia de las construcciones aporta un sentido de refugio. Al caer la tarde, sus muros oscuros parecen proteger un interior cálido y seguro. Aunque no se perciben señales claras de actividad, la ventana luminosa y el caminante hacen pensar en una vida cotidiana que continúa fuera de la vista. El caserío se convierte en el destino natural del sendero.

El camino nace en la parte inferior derecha y avanza hacia las viviendas. Su superficie combina marrones, ocres, grises y zonas más oscuras. Se estrecha gradualmente a medida que se aleja, creando una perspectiva clara. Las piedras dispersas y la vegetación de los márgenes le confieren una apariencia rústica.

La figura humana ocupa una posición discreta pero esencial sobre el camino. Aparece de espaldas y parece caminar en dirección a las casas. Lleva una prenda clara en la parte superior, un pantalón oscuro y una franja rojiza alrededor de la cintura. Su reducido tamaño acentúa la amplitud del paisaje.

La cabeza parece cubierta por un sombrero de tonalidad amarillenta o clara. Este detalle sugiere que podría tratarse de un campesino que regresa después de trabajar en los campos. Su postura es erguida y su paso parece tranquilo. La figura introduce una dimensión narrativa y permite imaginar el final de una jornada.

El caminante parece encontrarse solo, pero no necesariamente aislado. La proximidad de las viviendas convierte su recorrido en un regreso hacia un lugar conocido. Puede imaginarse que cruza el paisaje cada día y que reconoce cada piedra, árbol y curva del río. Su presencia relaciona la inmensidad natural con la experiencia cotidiana de quienes habitan el valle.

En el terreno que rodea al caminante se observan masas de vegetación oscura y pequeñas rocas claras. Estos elementos acompañan la dirección del camino y aumentan la profundidad. Algunos arbustos poseen tonalidades verdes, mientras que otros se aproximan al negro debido a la falta de luz. La noche parece avanzar lentamente desde el primer plano hacia el horizonte.

El contraste entre el cielo luminoso y la tierra oscura resulta fundamental. La parte superior transmite apertura y delicadeza, mientras que la inferior posee mayor densidad y peso. Esta oposición refleja el momento exacto en que el día se transforma en noche. La luz permanece todavía en el cielo, pero el paisaje ya comienza a perder sus detalles.

La composición establece varios recorridos visuales. La mirada puede seguir el río hasta el puente, ascender hacia el resplandor del sol y recorrer después las montañas. También puede avanzar por el camino junto al caminante hasta alcanzar las construcciones. Estos dos recorridos, el del agua y el de la tierra, convergen en la zona central.

El río puede interpretarse como símbolo del paso del tiempo y del movimiento continuo. Sus aguas siguen avanzando bajo el puente, independientemente de la llegada de la noche. El caminante, por su parte, representa el viaje humano y el regreso. Ambos elementos comparten una misma dirección hacia la profundidad del paisaje.

La obra transmite silencio, pero no inmovilidad. El agua fluye, el caminante avanza y la luz cambia gradualmente. Todo parece encontrarse en una transición lenta y natural. Esta sensación convierte el atardecer en una metáfora de los ciclos de la vida.

En conjunto, este cuadro representa un paisaje rural al atardecer en el que un caminante solitario avanza por un sendero hacia unas construcciones situadas junto a un antiguo puente de piedra. El río refleja la última claridad del cielo rosado, mientras las montañas, los árboles y los campos se sumergen lentamente en la penumbra. El puente simboliza unión y permanencia; el agua, el paso del tiempo; el camino, el viaje; y las viviendas, el refugio y el regreso al hogar. La escena convierte el final de una jornada en una imagen profundamente poética sobre la memoria, la continuidad y la serenidad de la vida rural.

El vendedor y su historia

Somos Pictura Subastas y nuestra misión es brindar un espacio en línea donde los amantes del arte, coleccionistas y entusiastas puedan sumergirse en un amplio repertorio de obras maestras, desde las vanguardias más revolucionarias hasta las joyas clásicas que han resistido el paso del tiempo. Nuestro equipo de expertos curadores ha reunido cuidadosamente una colección diversa y emocionante, seleccionando las piezas más significativas y conmovedoras de distintas épocas y culturas.

Datos

Artista
Josep Hereter (1919–1990)
Se vende con marco
Sí
Vendido por
Galería
Edición
Original
Título de la obra
Bajo el cielo rosado
Técnica
Pintura al óleo
Firma
Firmado a mano
País de origen
España
Estado
En buen estado
Alto
33 cm
Ancho
52 cm
Estilo
Posimpresionismo
Periodo
1980-1990
Vendido por
EspañaVerificado
2647
Objetos vendidos
100%
protop

Objetos similares

  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​

Para ti en

Arte clásico e impresionismo

  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​