Jesús López - Sobremesa para dos - Díptico XL






Posee una maestría en Cine y Artes Visuales; curador, escritor e investigador con experiencia.
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Jesús López, Sobremesa para dos - Díptico XL, óleo original de 2026, multicolor, 73 × 120 cm, firmado a mano, en excelente estado, procedente de España, vendido directamente por el artista, bodegón.
Descripción del vendedor
Sobremesa para dos reflexiona sobre la intimidad y la huella humana a través de los objetos cotidianos. Este díptico captura el instante posterior a un encuentro, mostrando platos vacíos, copas a
medio terminar y servilletas sin artificio sobre la mesa. Mediante un riguroso juego de luces y colores —combinando tonos fríos y cálidos —, la composición transforma un momento común en una
escena casi litúrgica.
Así, el formato en dos partes refuerza el diálogo entre los comensales ausentes y rescata la belleza de los fragmentos de la vida diaria que conforman nuestra memoria colectiva.
——
Propuesta artística
Mi trabajo se sitúa en la frontera entre la figuración contemporánea y una sutil intención impresionista. Lejos del detalle minucioso del hiperrealismo, permito que la huella del pincel y el empaste del óleo permanezcan visibles, otorgando el protagonismo absoluto a la materia, la atmósfera y la luz.
A través de la serie Rincones Domésticos y proyectos como el díptico Sobremesa para dos, exploro la poética de los objetos cotidianos y los espacios habitados.
Bajo la premisa de rescatar la belleza silenciosa de lo ordinario, transformo escenas comunes en piezas cargadas de misterio, quietud y memoria. Los
elementos de uso diario quedan despojados de su función puramente utilitaria para convertirse en testigos de la presencia y la ausencia humana.
Biografía
Jesús López (Valencia, 1982) desarrolla su obra en Madrid. Su relación con la pintura al óleo comienza a una edad temprana, recibiendo clases de pintura entre los 8 y los 10 años.
Tras 30 años alejado de las artes plásticas, reencuentra su vocación a través de la acuarela, técnica que transforma su comprensión de la creación artística al enseñarle el valor de la síntesis y el juego del agua sobre el papel. Esta experiencia
marca el impulso para regresar de manera definitiva a la pintura al óleo, influenciado por el impacto que el impresionismo siempre ha tenido en su mirada. Sin embargo, es la figura de Joaquín Sorolla la
que marca definitivamente su camino y se convierte en su mayor fuente de inspiración. Posteriormente, perfecciona su técnica en el taller Aguaespejo, junto al artista jienense Francisco Salas Quesada.
Sobremesa para dos reflexiona sobre la intimidad y la huella humana a través de los objetos cotidianos. Este díptico captura el instante posterior a un encuentro, mostrando platos vacíos, copas a
medio terminar y servilletas sin artificio sobre la mesa. Mediante un riguroso juego de luces y colores —combinando tonos fríos y cálidos —, la composición transforma un momento común en una
escena casi litúrgica.
Así, el formato en dos partes refuerza el diálogo entre los comensales ausentes y rescata la belleza de los fragmentos de la vida diaria que conforman nuestra memoria colectiva.
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Propuesta artística
Mi trabajo se sitúa en la frontera entre la figuración contemporánea y una sutil intención impresionista. Lejos del detalle minucioso del hiperrealismo, permito que la huella del pincel y el empaste del óleo permanezcan visibles, otorgando el protagonismo absoluto a la materia, la atmósfera y la luz.
A través de la serie Rincones Domésticos y proyectos como el díptico Sobremesa para dos, exploro la poética de los objetos cotidianos y los espacios habitados.
Bajo la premisa de rescatar la belleza silenciosa de lo ordinario, transformo escenas comunes en piezas cargadas de misterio, quietud y memoria. Los
elementos de uso diario quedan despojados de su función puramente utilitaria para convertirse en testigos de la presencia y la ausencia humana.
Biografía
Jesús López (Valencia, 1982) desarrolla su obra en Madrid. Su relación con la pintura al óleo comienza a una edad temprana, recibiendo clases de pintura entre los 8 y los 10 años.
Tras 30 años alejado de las artes plásticas, reencuentra su vocación a través de la acuarela, técnica que transforma su comprensión de la creación artística al enseñarle el valor de la síntesis y el juego del agua sobre el papel. Esta experiencia
marca el impulso para regresar de manera definitiva a la pintura al óleo, influenciado por el impacto que el impresionismo siempre ha tenido en su mirada. Sin embargo, es la figura de Joaquín Sorolla la
que marca definitivamente su camino y se convierte en su mayor fuente de inspiración. Posteriormente, perfecciona su técnica en el taller Aguaespejo, junto al artista jienense Francisco Salas Quesada.
