Diego Dattola - Ciò che resta (diptych)





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Diego Dattola presenta Ciò que resta, una diptich original de 2024 en óleo sobre lienzo (dos paneles dispuestos lado a lado, 60 × 80 cm en total; cada panel 60 × 40 cm), firmado a mano en la reversa, con Certificado de Autenticidad, en excelentes condiciones y originario de Italia, realizado en un estilo contemporáneo y enviado montado en dos barras tensores.
Descripción del vendedor
Artista: Diego Dattola
Título, año y medio: *Ciò che resta* (What Remains), 2024, óleo sobre lienzo
Dimensiones: Panel único: 60 × 40 cm. Total (díptico colocado uno al lado del otro): 60 × 80 cm
Detalles de firma: Firmado y fechado en el reverso
Edición: Obra original
Procedencia: Colección del artista
Documentación: Certificado de autenticidad (CoA)
Estado: Obra reciente (2024), en excelente estado original sin restauración ni defectos.
Envio: Enviado montado sobre dos barras de bastidor, tal como es un díptico.
Exhibida en: "Biennale di Messina 2025 | 27 de septiembre – 23 de noviembre de 2025 | Cámara de Comercio | Messina".
Descripción de la obra:
En este díptico, la artista construye un paisaje interior donde la emoción se convierte en cuerpo, presencia y—finalmente—ausencia. La figura femenina, inmersa en tonos azules monocromáticos, emerge de la semi‑oscuridad como un pensamiento a punto de tomar forma. Sin embargo, no hay definición estable: la cara se duplica, y las manos se disuelven en un gesto evanescente. Es la imagen de una emoción que se mueve dentro y fuera del cuerpo, vibrando y quebrándose en el lapso de un instante.
En el segundo panel, el sujeto desaparece. El eco de la figura se reduce a una sombra, a un manchado abstracto, como si la carne hubiera cedido ante la memoria, como si la intensidad de la emoción hubiera consumido la misma forma de sentir. La presencia se convierte en espíritu, disolviéndose en el azul de una emoción tan profunda que se vuelve invisible. La elección del azul—un tono frío pero emocionalmente intenso—evoca un estado de melancolía, introspección y silencio. Es el color del pensamiento nocturno, de un duelo suave, de un desapego consciente. Sin embargo, la pintura nunca es plana: el material vibra, forma capas y pulsa. Muy parecido a la emoción misma—que nunca puede ser plenamente comprendida, pero se imprime sobre las superficies a través de sutiles huellas visuales.
La obra no representa un rostro ni un cuerpo, sino el estado cambiante del alma. La figura es menos un sujeto que una proyección: aquello que permanece de nosotros cuando nos entregamos al sentimiento, o cuando el sentimiento nos abandona.
Artista: Diego Dattola
Título, año y medio: *Ciò che resta* (What Remains), 2024, óleo sobre lienzo
Dimensiones: Panel único: 60 × 40 cm. Total (díptico colocado uno al lado del otro): 60 × 80 cm
Detalles de firma: Firmado y fechado en el reverso
Edición: Obra original
Procedencia: Colección del artista
Documentación: Certificado de autenticidad (CoA)
Estado: Obra reciente (2024), en excelente estado original sin restauración ni defectos.
Envio: Enviado montado sobre dos barras de bastidor, tal como es un díptico.
Exhibida en: "Biennale di Messina 2025 | 27 de septiembre – 23 de noviembre de 2025 | Cámara de Comercio | Messina".
Descripción de la obra:
En este díptico, la artista construye un paisaje interior donde la emoción se convierte en cuerpo, presencia y—finalmente—ausencia. La figura femenina, inmersa en tonos azules monocromáticos, emerge de la semi‑oscuridad como un pensamiento a punto de tomar forma. Sin embargo, no hay definición estable: la cara se duplica, y las manos se disuelven en un gesto evanescente. Es la imagen de una emoción que se mueve dentro y fuera del cuerpo, vibrando y quebrándose en el lapso de un instante.
En el segundo panel, el sujeto desaparece. El eco de la figura se reduce a una sombra, a un manchado abstracto, como si la carne hubiera cedido ante la memoria, como si la intensidad de la emoción hubiera consumido la misma forma de sentir. La presencia se convierte en espíritu, disolviéndose en el azul de una emoción tan profunda que se vuelve invisible. La elección del azul—un tono frío pero emocionalmente intenso—evoca un estado de melancolía, introspección y silencio. Es el color del pensamiento nocturno, de un duelo suave, de un desapego consciente. Sin embargo, la pintura nunca es plana: el material vibra, forma capas y pulsa. Muy parecido a la emoción misma—que nunca puede ser plenamente comprendida, pero se imprime sobre las superficies a través de sutiles huellas visuales.
La obra no representa un rostro ni un cuerpo, sino el estado cambiante del alma. La figura es menos un sujeto que una proyección: aquello que permanece de nosotros cuando nos entregamos al sentimiento, o cuando el sentimiento nos abandona.

