Montiel-1985 - "ALTA MAR"






Estudió Historia del Arte en la École du Louvre y se especializó en arte contemporáneo por más de 25 años.
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Montiel-1985 presenta ALTA MAR, una obra original contemporánea en acrílico (75,5 cm x 100 cm, 1,26 kg) en azul que representa un paisaje marino, firmada a mano, creada en 2026 y vendida directamente por el artista, en excelente estado.
Descripción del vendedor
En la inmensidad del océano, donde el horizonte se disuelve entre agua y cielo, esta embarcación avanza como una metáfora de la existencia humana. No navega únicamente sobre las olas; transita también por los territorios inciertos de la memoria, el tiempo y el destino.
Su casco, marcado por el desgaste, habla de travesías acumuladas, de tormentas superadas y silencios compartidos con el mar. La materia revela las huellas de la experiencia, recordándonos que toda transformación deja una marca y que toda cicatriz contiene una historia.
El mar, representado como una fuerza viva y cambiante, simboliza aquello que escapa a nuestro control: los ciclos de la naturaleza, los movimientos de la vida y las corrientes invisibles que orientan nuestros pasos. Frente a esa inmensidad, la embarcación se convierte en un acto de resistencia, una afirmación de la voluntad humana de seguir adelante aun cuando el rumbo no sea completamente visible.
La luna suspendida en la distancia funciona como un punto de orientación y contemplación. Es la presencia silenciosa de lo desconocido, la luz tenue que acompaña a quienes atraviesan la noche en busca de sentido.
Alta Mar es una reflexión sobre el viaje interior. Una invitación a reconocer que, al igual que esta nave, todos somos cuerpos en tránsito: construidos por nuestras experiencias, impulsados por nuestros sueños y sostenidos por la esperanza de alcanzar nuevas orillas.
En la inmensidad del océano, donde el horizonte se disuelve entre agua y cielo, esta embarcación avanza como una metáfora de la existencia humana. No navega únicamente sobre las olas; transita también por los territorios inciertos de la memoria, el tiempo y el destino.
Su casco, marcado por el desgaste, habla de travesías acumuladas, de tormentas superadas y silencios compartidos con el mar. La materia revela las huellas de la experiencia, recordándonos que toda transformación deja una marca y que toda cicatriz contiene una historia.
El mar, representado como una fuerza viva y cambiante, simboliza aquello que escapa a nuestro control: los ciclos de la naturaleza, los movimientos de la vida y las corrientes invisibles que orientan nuestros pasos. Frente a esa inmensidad, la embarcación se convierte en un acto de resistencia, una afirmación de la voluntad humana de seguir adelante aun cuando el rumbo no sea completamente visible.
La luna suspendida en la distancia funciona como un punto de orientación y contemplación. Es la presencia silenciosa de lo desconocido, la luz tenue que acompaña a quienes atraviesan la noche en busca de sentido.
Alta Mar es una reflexión sobre el viaje interior. Una invitación a reconocer que, al igual que esta nave, todos somos cuerpos en tránsito: construidos por nuestras experiencias, impulsados por nuestros sueños y sostenidos por la esperanza de alcanzar nuevas orillas.
