Angelo Ruggeri - Fior d virtù - 1774-1474





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Fior d virtù, de Angelo Ruggeri, encuadernado en Pelle, edición limitada en italiano de artcodex, 244 páginas, 22,5 x 15 cm, con los temas Historia, Cartografía y Topografía.
Descripción del vendedor
Amerigo Vespucci
Tercer hijo de Nastagio Vespucci, notario florentino, y de la noble dama Elisabetta Mini, nació en Florencia el 9 de marzo de 1454. En 1489, por encargo del banquero Lorenzo di Pierfrancesco de' Medici, se trasladó a Sevilla donde conoció a Cristóbal Colón. Durante un viaje al servicio de Portugal en 1501, observó que la extensión de las zonas descubiertas se extendía hasta el 50º grado de latitud sur, comprendiendo que estaba ante un continente hasta entonces desconocido, gracias también a la cultura humanista en la que lo había formado desde joven su tío Giorgio Antonio, célebre literato, que se unía a la experiencia mercantil propia de su familia, un valor añadido de gran peso. Navegante y profundo estudioso de los mares, durante sus viajes exploró gran parte de las costas orientales de Sudamérica. Su figura es muy controvertida, debido a sus cartas cuya autenticidad ha sido frecuentemente discutida, en las que habla del Mundus Novus, el Nuevo Mundo. Su rápida difusión llevó al cartógrafo Martin Waldseemüller a usar el género femenino (America) del nombre latinizado Americus para designar el nuevo continente en un mapamundi dibujado en 1507, contenida en la Cosmographiae Introductio. La idea de Waldseemüller era que el topónimo se refiriera a la actual América Meridional, es decir, a las tierras tocadas por Vespucci. En 1508 Amerigo Vespucci fue nombrado por el rey Fernando II de Aragon “Piloto Mayor de Castilla”, convirtiéndose en el responsable de la organización de las expediciones y de la formación de pilotos y cartógrafos, enseñándoles el uso del cuadrante y del astrolabio. Murió en 1512 en Sevilla.
El Fior di Virtù y La Sfera – código 1774 de la Biblioteca Riccardiana de Florencia
En un precioso código se esconde una pista fundamental sobre la cultura del hombre que dio nombre al mundo nuevo y se comprende por qué él, comerciante culto, y no otros, por muy grandes navegantes que fueran, tuvo conciencia del mayor descubrimiento de la Edad Moderna. Obra maestra de la miniatura florentina del Quattrocento, precioso código escrito de puño y letra por el célebre Amerigo Vespucci, aquel que dio nombre al Nuevo Mundo. Es uno de los textos más ilustrados, sobre todo en el siglo XV: una colección de historias de significado moralizante cuyo protagonistas son los animales, a los que, en relación con sus características conductuales, se correlacionan enseñanzas de vida. Este sistema, codificado por la cultura clásica, de contraponer vicios y virtudes y, mediante el artificio literario del apólogo, de divulgarlo también a los estratos sociales menos cultos, resiste incluso al mundo fantástico de Walt Disney y más allá. El aparato ilustrativo del manuscrito Riccardiano 1774 conservado en la Biblioteca Riccardiana de Florencia, se debe a la mano de Mariano del Buono, gran miniaturista activo en Florencia en la segunda mitad del siglo XV, que realiza espléndidas imágenes aun en las reducidas dimensiones, en un formato impuesto por la estructura de la página y bastante típico para este tipo de textos. El código está dividido en dos partes: la primera está dedicada al Fior di Virtù, mientras la segunda a la Sfera, un poema de tema mitológico y geográfico, que adquiere relevancia también por la presencia de valiosas cartas atribuidas a Goro Dati, político y mercader de seda, que en su época tuvo gran notoriedad y difusión. Es realmente sugestivo imaginar que Amerigo, poco más que un adolescente, copió este texto, casi un presagio de su futuro de comerciante navegante, culto y astuto.
Amerigo Vespucci
Tercer hijo de Nastagio Vespucci, notario florentino, y de la noble dama Elisabetta Mini, nació en Florencia el 9 de marzo de 1454. En 1489, por encargo del banquero Lorenzo di Pierfrancesco de' Medici, se trasladó a Sevilla donde conoció a Cristóbal Colón. Durante un viaje al servicio de Portugal en 1501, observó que la extensión de las zonas descubiertas se extendía hasta el 50º grado de latitud sur, comprendiendo que estaba ante un continente hasta entonces desconocido, gracias también a la cultura humanista en la que lo había formado desde joven su tío Giorgio Antonio, célebre literato, que se unía a la experiencia mercantil propia de su familia, un valor añadido de gran peso. Navegante y profundo estudioso de los mares, durante sus viajes exploró gran parte de las costas orientales de Sudamérica. Su figura es muy controvertida, debido a sus cartas cuya autenticidad ha sido frecuentemente discutida, en las que habla del Mundus Novus, el Nuevo Mundo. Su rápida difusión llevó al cartógrafo Martin Waldseemüller a usar el género femenino (America) del nombre latinizado Americus para designar el nuevo continente en un mapamundi dibujado en 1507, contenida en la Cosmographiae Introductio. La idea de Waldseemüller era que el topónimo se refiriera a la actual América Meridional, es decir, a las tierras tocadas por Vespucci. En 1508 Amerigo Vespucci fue nombrado por el rey Fernando II de Aragon “Piloto Mayor de Castilla”, convirtiéndose en el responsable de la organización de las expediciones y de la formación de pilotos y cartógrafos, enseñándoles el uso del cuadrante y del astrolabio. Murió en 1512 en Sevilla.
El Fior di Virtù y La Sfera – código 1774 de la Biblioteca Riccardiana de Florencia
En un precioso código se esconde una pista fundamental sobre la cultura del hombre que dio nombre al mundo nuevo y se comprende por qué él, comerciante culto, y no otros, por muy grandes navegantes que fueran, tuvo conciencia del mayor descubrimiento de la Edad Moderna. Obra maestra de la miniatura florentina del Quattrocento, precioso código escrito de puño y letra por el célebre Amerigo Vespucci, aquel que dio nombre al Nuevo Mundo. Es uno de los textos más ilustrados, sobre todo en el siglo XV: una colección de historias de significado moralizante cuyo protagonistas son los animales, a los que, en relación con sus características conductuales, se correlacionan enseñanzas de vida. Este sistema, codificado por la cultura clásica, de contraponer vicios y virtudes y, mediante el artificio literario del apólogo, de divulgarlo también a los estratos sociales menos cultos, resiste incluso al mundo fantástico de Walt Disney y más allá. El aparato ilustrativo del manuscrito Riccardiano 1774 conservado en la Biblioteca Riccardiana de Florencia, se debe a la mano de Mariano del Buono, gran miniaturista activo en Florencia en la segunda mitad del siglo XV, que realiza espléndidas imágenes aun en las reducidas dimensiones, en un formato impuesto por la estructura de la página y bastante típico para este tipo de textos. El código está dividido en dos partes: la primera está dedicada al Fior di Virtù, mientras la segunda a la Sfera, un poema de tema mitológico y geográfico, que adquiere relevancia también por la presencia de valiosas cartas atribuidas a Goro Dati, político y mercader de seda, que en su época tuvo gran notoriedad y difusión. Es realmente sugestivo imaginar que Amerigo, poco más que un adolescente, copió este texto, casi un presagio de su futuro de comerciante navegante, culto y astuto.

