José Pérez Gil ,PEREZGIL (1918 – 1998) - Pollo fabado





Aggiungi ai tuoi preferiti per ricevere un avviso quando inizia l'asta.

Laureata commissario d’asta francese, ha lavorato nel reparto valutazioni di Sotheby’s Parigi.
Tutela degli acquirenti Catawiki
Il tuo pagamento è al sicuro con noi finché non ricevi il tuo oggetto.Mostra dettagli
Trustpilot 4.4 | 140738 recensioni
Valutato Eccellente su Trustpilot.
Descrizione del venditore
sé Pérez Gil «Pérezgil» (Caudete, 1918 – Alicante, 1998)
“Pollo fabado”
Óleo sobre lienzo, 1957
Interesante óleo sobre lienzo realizado por José Pérez Gil, conocido artísticamente como “Pérezgil” (1918–1998), destacado pintor español del siglo XX y una de las figuras más relevantes de la pintura alicantina de su generación.
La obra, titulada “Pollo fabado”, aparece firmada y fechada en 1950 en el ángulo inferior izquierdo, circunstancia que permite situarla con precisión dentro de una etapa relativamente temprana y especialmente interesante de la trayectoria del artista.
La composición está protagonizada por un único pollo suspendido, representado con gran fuerza plástica ante un fondo deliberadamente sobrio. La posición del animal permite desplegar el cuerpo y el plumaje en diferentes direcciones, generando una composición dinámica que contrasta con la quietud propia del género de la naturaleza muerta.
Uno de los aspectos más destacados de la pintura es precisamente el tratamiento del plumaje. Pérezgil construye el cuerpo mediante una pincelada enérgica y visible, superponiendo marrones, rojizos, ocres, negros, grises y pequeños toques claros. La materia pictórica adquiere así un importante protagonismo y permite diferenciar las distintas zonas del animal mediante el color y la dirección de la pincelada.
La cabeza y la cresta, situadas en la parte inferior, introducen intensas notas rojizas que concentran la atención del espectador, mientras que los reflejos blancos y azulados del plumaje proporcionan luminosidad y enriquecen cromáticamente la composición.
El fondo, resuelto mediante una gama contenida de tierras y tonalidades grisáceas, evita cualquier elemento anecdótico que pueda competir con el motivo principal. Especialmente interesante resulta la sombra proyectada por el animal, que refuerza la sensación de volumen y profundidad y demuestra la atención concedida por Pérezgil al estudio de la luz.
La obra enlaza con la larga tradición española de los bodegones y naturas muertas con animales, pero está interpretada mediante un lenguaje plenamente propio de mediados del siglo XX. La precisión figurativa convive con una ejecución libre y expresiva, especialmente evidente en el plumaje, donde la pincelada deja de limitarse a describir para convertirse en un elemento plástico autónomo.
Sobre José Pérez Gil «Pérezgil»
José Pérez Gil nació en Caudete (Albacete) en 1918 y falleció en Alicante en 1998. Su vida y su carrera estuvieron profundamente vinculadas a Alicante, ciudad a la que llegó siendo joven y en cuyo panorama cultural acabaría ocupando una posición especialmente destacada.
Realizó su formación superior en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, completando posteriormente su formación mediante diferentes estancias en el extranjero, entre ellas Francia, Suiza e Italia.
A lo largo de su extensa trayectoria desarrolló una pintura figurativa de marcada personalidad. Aunque alcanzó especial reconocimiento como paisajista, género en el que realizó algunas de sus composiciones más conocidas, cultivó igualmente el bodegón, la naturaleza muerta, el retrato, los interiores y el dibujo.
Su lenguaje pictórico se caracteriza por una especial preocupación por la luz, el color, la materia y la construcción de los volúmenes, evolucionando hacia una pincelada progresivamente más libre y expresiva sin abandonar la referencia figurativa.
La fecha de 1950 convierte esta obra en un interesante testimonio de una etapa de consolidación de su carrera. En aquellos años Pérezgil ya había completado su formación académica y comenzaba a alcanzar reconocimiento dentro del panorama artístico español.
Su trayectoria recibió numerosos premios y distinciones. Además de su actividad como pintor, desarrolló una importante labor docente y cultural. Llegó a ser académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, miembro del Consell Valencià de Cultura y fue distinguido como Hijo Adoptivo de Alicante.
Su producción se encuentra actualmente representada en diferentes museos, instituciones y colecciones públicas y privadas, consolidando a Pérezgil como una de las figuras representativas de la pintura levantina española del siglo XX.
Estado de conservación
La obra presenta un buen estado general de conservación teniendo en cuenta su antigüedad. Su estado concreto puede apreciarse detalladamente en las fotografías, que forman parte integrante de la descripción.
Se presenta con un marco de madera de estética rústica, acorde con el carácter de la composición. El marco puede presentar roces, desgastes y pequeñas señales derivadas del paso del tiempo.
“Pollo fabado” constituye una interesante obra fechada de Pérezgil, tanto por su realización en 1950 como por la singularidad del motivo y, especialmente, por la calidad del tratamiento pictórico del animal. La riqueza cromática del plumaje, la pincelada enérgica y el estudiado tratamiento de la luz convierten un motivo tradicional de naturaleza muerta en una composición de notable fuerza plástica.
Il venditore si racconta
sé Pérez Gil «Pérezgil» (Caudete, 1918 – Alicante, 1998)
“Pollo fabado”
Óleo sobre lienzo, 1957
Interesante óleo sobre lienzo realizado por José Pérez Gil, conocido artísticamente como “Pérezgil” (1918–1998), destacado pintor español del siglo XX y una de las figuras más relevantes de la pintura alicantina de su generación.
La obra, titulada “Pollo fabado”, aparece firmada y fechada en 1950 en el ángulo inferior izquierdo, circunstancia que permite situarla con precisión dentro de una etapa relativamente temprana y especialmente interesante de la trayectoria del artista.
La composición está protagonizada por un único pollo suspendido, representado con gran fuerza plástica ante un fondo deliberadamente sobrio. La posición del animal permite desplegar el cuerpo y el plumaje en diferentes direcciones, generando una composición dinámica que contrasta con la quietud propia del género de la naturaleza muerta.
Uno de los aspectos más destacados de la pintura es precisamente el tratamiento del plumaje. Pérezgil construye el cuerpo mediante una pincelada enérgica y visible, superponiendo marrones, rojizos, ocres, negros, grises y pequeños toques claros. La materia pictórica adquiere así un importante protagonismo y permite diferenciar las distintas zonas del animal mediante el color y la dirección de la pincelada.
La cabeza y la cresta, situadas en la parte inferior, introducen intensas notas rojizas que concentran la atención del espectador, mientras que los reflejos blancos y azulados del plumaje proporcionan luminosidad y enriquecen cromáticamente la composición.
El fondo, resuelto mediante una gama contenida de tierras y tonalidades grisáceas, evita cualquier elemento anecdótico que pueda competir con el motivo principal. Especialmente interesante resulta la sombra proyectada por el animal, que refuerza la sensación de volumen y profundidad y demuestra la atención concedida por Pérezgil al estudio de la luz.
La obra enlaza con la larga tradición española de los bodegones y naturas muertas con animales, pero está interpretada mediante un lenguaje plenamente propio de mediados del siglo XX. La precisión figurativa convive con una ejecución libre y expresiva, especialmente evidente en el plumaje, donde la pincelada deja de limitarse a describir para convertirse en un elemento plástico autónomo.
Sobre José Pérez Gil «Pérezgil»
José Pérez Gil nació en Caudete (Albacete) en 1918 y falleció en Alicante en 1998. Su vida y su carrera estuvieron profundamente vinculadas a Alicante, ciudad a la que llegó siendo joven y en cuyo panorama cultural acabaría ocupando una posición especialmente destacada.
Realizó su formación superior en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, completando posteriormente su formación mediante diferentes estancias en el extranjero, entre ellas Francia, Suiza e Italia.
A lo largo de su extensa trayectoria desarrolló una pintura figurativa de marcada personalidad. Aunque alcanzó especial reconocimiento como paisajista, género en el que realizó algunas de sus composiciones más conocidas, cultivó igualmente el bodegón, la naturaleza muerta, el retrato, los interiores y el dibujo.
Su lenguaje pictórico se caracteriza por una especial preocupación por la luz, el color, la materia y la construcción de los volúmenes, evolucionando hacia una pincelada progresivamente más libre y expresiva sin abandonar la referencia figurativa.
La fecha de 1950 convierte esta obra en un interesante testimonio de una etapa de consolidación de su carrera. En aquellos años Pérezgil ya había completado su formación académica y comenzaba a alcanzar reconocimiento dentro del panorama artístico español.
Su trayectoria recibió numerosos premios y distinciones. Además de su actividad como pintor, desarrolló una importante labor docente y cultural. Llegó a ser académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, miembro del Consell Valencià de Cultura y fue distinguido como Hijo Adoptivo de Alicante.
Su producción se encuentra actualmente representada en diferentes museos, instituciones y colecciones públicas y privadas, consolidando a Pérezgil como una de las figuras representativas de la pintura levantina española del siglo XX.
Estado de conservación
La obra presenta un buen estado general de conservación teniendo en cuenta su antigüedad. Su estado concreto puede apreciarse detalladamente en las fotografías, que forman parte integrante de la descripción.
Se presenta con un marco de madera de estética rústica, acorde con el carácter de la composición. El marco puede presentar roces, desgastes y pequeñas señales derivadas del paso del tiempo.
“Pollo fabado” constituye una interesante obra fechada de Pérezgil, tanto por su realización en 1950 como por la singularidad del motivo y, especialmente, por la calidad del tratamiento pictórico del animal. La riqueza cromática del plumaje, la pincelada enérgica y el estudiado tratamiento de la luz convierten un motivo tradicional de naturaleza muerta en una composición de notable fuerza plástica.
