Cassina - Vico Magistretti - Sofá - Maralunga - Cuero





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Sofá Maralunga de tres plazas de Vico Magistretti para Cassina, piel color tabaco, italiano, periodo estimado 1990-2000, medidas 230 cm de ancho, 95 cm de profundidad, 72 cm de alto, en buenas condiciones con ligeras marcas de uso.
Descripción del vendedor
Es el Maralunga de tres plazas de Vico Magistretti para Cassina: no es solo un sofá, sino una arquitectura del relax, nacido en 1973 de una pelea creativa. Cesare Cassina, exasperado, rompe el respaldo de un prototipo; Magistretti sonríe y ve en ello la revolución. De ese gesto surge el mecanismo de cadena de bicicleta (patentado) que, escondido en el corazón del acolchado, te permite subir o bajar cada reposacabezas con un dedo.
Un clic y el sofá se transforma: de salón formal a nido profundo, de conversación a lectura horizontal. La piel es Extra color Tabacco, cosida a mano, suave como un guante y resistente como una silla inglesa.
¿La estructura?
Tubulares de acero pintados en polvo, bases en ABS negro mate, suspensiones con correas elásticas de 70 mm: un chasis de moto bajo un cojín de nube. En su interior: espuma Bayfit de densidad diferenciada, capas de dacrón, fibra de poliéster virgen. ¿El resultado? Te sientas y el cuerpo desaparece, la columna vertebral lo agradece, el tiempo se ralentiza. Medidas generosas: 238 cm de largo, 90 de profundo, 70/103 de alto respaldo (bajo/alto), asiento a 45 cm del suelo, perfecto para piernas cruzadas o estiradas.
Las almohadas son desenfundables, la piel se limpia con un paño húmedo, la funda interior es lavable. Puedes agregarle el pouf coordinado y obtener un chaise-longue infinito. Premio Compasso d’Oro 1979, presente en el MoMA, fotografiado en mil hogares desde Milán hasta Malibu. Sin embargo, sigue siendo humilde: no grita, susurra. Es el sofá que no te cansas de mirar y que, después de veinte años, parece recién salido del laboratorio de Carate Brianza. Una pieza de historia que cuesta lo mismo que unas vacaciones, pero que acompaña a tres generaciones. Si lo compras hoy, tus nietos pelearán por heredarlo. Maralunga no es un mueble. Es un gesto de Vico Magistretti que dice: «Siéntate, respira, el mundo puede esperar». Y tú esperas, hundido en ese marrón cálido, con la cadena que hace clic suavemente y la piel que huele a casa.
El vendedor y su historia
Es el Maralunga de tres plazas de Vico Magistretti para Cassina: no es solo un sofá, sino una arquitectura del relax, nacido en 1973 de una pelea creativa. Cesare Cassina, exasperado, rompe el respaldo de un prototipo; Magistretti sonríe y ve en ello la revolución. De ese gesto surge el mecanismo de cadena de bicicleta (patentado) que, escondido en el corazón del acolchado, te permite subir o bajar cada reposacabezas con un dedo.
Un clic y el sofá se transforma: de salón formal a nido profundo, de conversación a lectura horizontal. La piel es Extra color Tabacco, cosida a mano, suave como un guante y resistente como una silla inglesa.
¿La estructura?
Tubulares de acero pintados en polvo, bases en ABS negro mate, suspensiones con correas elásticas de 70 mm: un chasis de moto bajo un cojín de nube. En su interior: espuma Bayfit de densidad diferenciada, capas de dacrón, fibra de poliéster virgen. ¿El resultado? Te sientas y el cuerpo desaparece, la columna vertebral lo agradece, el tiempo se ralentiza. Medidas generosas: 238 cm de largo, 90 de profundo, 70/103 de alto respaldo (bajo/alto), asiento a 45 cm del suelo, perfecto para piernas cruzadas o estiradas.
Las almohadas son desenfundables, la piel se limpia con un paño húmedo, la funda interior es lavable. Puedes agregarle el pouf coordinado y obtener un chaise-longue infinito. Premio Compasso d’Oro 1979, presente en el MoMA, fotografiado en mil hogares desde Milán hasta Malibu. Sin embargo, sigue siendo humilde: no grita, susurra. Es el sofá que no te cansas de mirar y que, después de veinte años, parece recién salido del laboratorio de Carate Brianza. Una pieza de historia que cuesta lo mismo que unas vacaciones, pero que acompaña a tres generaciones. Si lo compras hoy, tus nietos pelearán por heredarlo. Maralunga no es un mueble. Es un gesto de Vico Magistretti que dice: «Siéntate, respira, el mundo puede esperar». Y tú esperas, hundido en ese marrón cálido, con la cadena que hace clic suavemente y la piel que huele a casa.

