Gianfranco Zenerato - BETWEEN PAST AND PRESENT - XXL

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Catherine Mikolajczak
Experto
Seleccionado por Catherine Mikolajczak

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Gianfranco Zenerato, BETWEEN PAST AND PRESENT - XXL, óleo sobre lienzo, 2003, 121 x 101 cm, enmarcado, edición original, firmado a mano por el artista, en excelentes condiciones, Italia.

Resumen redactado con la ayuda de la IA

Descripción del vendedor

Ideal para inversión: entre los cinco artistas en ascenso en Catawiki.
Más de 180 coleccionistas han comprado obras de Gianfranco Zenerato en Catawiki.

¡Añade a tu colección esta exclusiva pintura!

192 artículos vendidos - 100% positivos - 71 reseñas

www.zenerato.com

Certificado de archivo internacional - Certificado de autenticidad firmado por el autor - Fascículo que contiene el recorrido artístico del artista
Pieza única de gran tamaño pintada a mano - Óleo sobre lienzo ya montado en un marco de madera - Tamaño total incluido el marco 101x121x2.5 - 2003
Listo para colgar: el marco completamente pintado a mano es parte integral de la obra.

ENTRE PASADO Y PRESENTE
La obra reactiva el icono sagrado, evocando claramente la Virgen de Benois en la intimidad del gesto, y lo proyecta hacia un horizonte contemporáneo. El pasado se convierte en una experiencia viva, contemplada y cuestionada por el presente.
En la naturaleza muerta, el ratón y el CD sustituyen a los símbolos tradicionales:
Herramientas de mediación y archivo, que aluden a un conocimiento ahora confiado a interfaces digitales. Lo sagrado no se disuelve, sino que cambia de forma. Los botones "?" y "X" transforman la imagen en una puerta de entrada: se puede explorar o retirarse.
Para el coleccionista, es una obra que no decora sino que invita a la meditación, fusionando historia del arte y conciencia tecnológica, convirtiéndola en una elección culta y contemplativa.

NOTA IMPORTANTE PARA LICITADORES FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA
Los envíos a países no pertenecientes a la UE son posibles, pero debido a los complejos trámites burocráticos (autorizaciones ministeriales, formalidades aduaneras, etc.) se prevén costes adicionales, ya incluidos en los gastos de envío indicados en el listado.
Por las mismas razones, los plazos de entrega pueden ser más largos de lo habitual.
Gracias por su comprensión.

GIANFRANCO ZENERATO (Artista Profesional - Italia)

Activo desde 1990, ha emprendido una trayectoria artística que lo ha llevado a participar en más de 600 eventos artísticos, recibiendo reconocimiento nacional e internacional por la calidad de su obra. Con más de 500 premios en su haber, sus creaciones han enriquecido importantes colecciones públicas y privadas en Italia, Europa, América y Asia. Ha expuesto junto a maestros como Antonio Nunziante, Athos Faccincani, Alfonso Borghi, Giuseppe Menozzi, Giampaolo Talani, Saturno Buttò, entre otros.

Actualmente colabora con el conocido crítico de arte, Prof. Giammarco Puntelli.

Algunas críticas de reconocidos expertos del sector:

Gianfranco Zenerato pertenece a ese movimiento de artistas de la década de 1970, firmes mensajeros de la sociedad occidental. Mientras que el milanés Antonio Recalcati y el romano Franco Mulas expresaron la ira social, Zenerato, por otro lado, es portador de una conmovedora advertencia, donde la derrota del hombre también puede representar la antesala de una redención secular. Es una visión llena de significado simbólico, de un pintor de la escuela moderna, que combina con talento la investigación y la experimentación. (Paolo Levi)

Nos damos cuenta de que esta imagen emblemática ofrece una especie de invitación a meditar sobre la belleza de una naturaleza muerta, una flor y una joven. El clasicismo de estas imágenes silenciosas interrumpe la atmósfera suspendida de un mundo gris, el contemporáneo, que nos distrae de nuestros sueños. (Paolo Levi)

En este inquietante y explícito mensaje visual, el diálogo entre la esencialidad cromática y la armonía de las formas testimonia la tensión expresiva y la maestría de un artista sabio. Interesante e inédita la mezcla de flores, frutos y objetos tecnológicos de la contemporaneidad. (Stefania Bison)

Gianfranco Zenerato elabora narraciones señaléticas que revelan, paso a paso, las infinitas posibilidades de un imaginario fértil, organizado según secuencias ordenadas de sus propias elaboraciones mentales. Sus construcciones fantasiosas podrían, por tanto, confundir el juicio crítico al definirlo como surrealista. Esto no es correcto, ya que él no nos propone un imaginario absurdo e irreal, sino que, por el contrario, pinta una realidad familiar para nosotros, con un propósito comunicativo y altamente simbólico. (Sandro Serradifalco)

Esta pintura de Gianfranco Zenerato, técnicamente bien estructurada, con una articulación fina y rica, presenta una realidad construida por la mente de un visionario. Sus obras tienen un fuerte componente escenográfico, y quienes exploran estos mensajes deben descifrar el significado que su autor les ha atribuido. Juega con símbolos y referencias, y se deleita en confundir las coordenadas interpretativas de lo que podría ser la trama de una historia disfrazada de irrealidad. (S. Russo)

Con Gianfranco Zenerato tenemos una excelente idea, transformada con gran capacidad en lo que es una figuración de espera, donde la modernidad se encuentra con un tiempo que ya no existe para hacernos reencontrar los sentimientos... (Giammarco Puntelli)


El autor apuesta por la superposición y la intersección de géneros, por una búsqueda alusiva y metafórica incisiva en los sujetos y en los colores. Con una intuición fulminante, unifica pasado (naturaleza muerta), presente (la imagen femenina) y futuro (el simbolismo, la escritura críptica...), de modo que la obra se convierte en un paradigma artístico pero también literario y metanarrativo. El pintor busca identificar un nuevo universo visual, explorar los límites de la iconografía tradicional para demostrar cuánto la pintura hoy — entre tanto ruido — sigue siendo una disciplina original. La creatividad del artista reafirma entonces — gracias también a las cromías llamativas — cómo el enfoque ligado al género aún tiene derecho de ciudadanía en la pintura del siglo XXI.

La pintura de Gianfranco Zenerato nos lleva a una visión de la realidad operada en tres niveles. Es un viaje en el tiempo el que vamos a emprender con el artista, quien a través de diversas experimentaciones ha llegado en los años a situar su visión en un presente que 'mira' al pasado como un mundo ideal, pero ya perdido, y a un futuro lleno de contaminaciones artificiales y artificiosas.
Es un aviso y una advertencia el mensaje que se desprende de los elementos colocados en la tela que enmarcan su visión general. La "batería" que encontramos como elemento fijo nos está diciendo "atención", el tiempo está por agotarse, y el fuerte llamado de los elementos naturales en primer plano, contaminados por objetos del mundo tecnológico (el ratón, el CD o el despertador), subrayan cuán importante es no cortar el vínculo con el pasado, con un mundo en el que la naturaleza era predominante.
El elemento femenino, colocado en el plano temporal del presente, representa el arquetipo de la madre-Tierra situada en la tierra de medio entre pasado y futuro.
Gianfranco, como un Odiseo, viaja en esta dimensión temporal, en busca de las fuerzas que nos sostienen y moldean, alteran o gobiernan nuestro destino. Impulsado hacia el futuro, el hombre-artista enfrenta el viaje con fuerza y determinación, pero luego se da cuenta de su propia fragilidad ante la complejidad de un mundo que él mismo ha creado, el tecnológico, que se le escapa de las manos y siente, por tanto, la necesidad de regresar de donde partió. Así vuelve la ciclicidad en la que el viaje es ese llamado eterno a la vida y a la muerte. Tendremos que volver al punto de partida para encontrarnos a nosotros mismos, y la figura femenina se convierte entonces en símbolo de aquella que nos permite renacer.
Las palabras 'partir' y 'parir' contienen ambas el concepto de separación y distanciamiento, y en cada viaje realizado por Gianfranco Zenerato hay esta referencia temporal circular, este partir y luego volver. Cuando miramos hacia el futuro, no nos queda más que dirigir la mirada al pasado para no perder nuestras raíces, para no dejarnos deshumanizar por el mundo tecnológico y posttecnológico.
Cada viaje pone en el mismo plano la racionalidad y las emociones, hace surgir dudas y miedos, los tiempos del cotidiano se distorsionan y adquieren significados diferentes.
Yendo hacia el futuro se convierte en un desafío, capturado en la mirada femenina, pero también en un peligro porque casi implica una pérdida de identidad. Al partir, se debe afrontar la separación del 'yo antiguo', compuesto por hábitos, roles y certezas. Partir sigue siendo libertad y, aunque esta sea limitada por el encuentro con lo desconocido, logra poner orden en el pasado. La perspectiva en movimiento se vuelve centrifuga y centrípeta, el flujo de expansión es la dirección hacia la cual nos dirigimos, mientras que el centro de contracción es la dirección de donde venimos y en las obras de Zenerato se percibe esa sensación de provenir de un lugar y de dirigirse hacia otro. En el centro, la figura femenina como punto de referencia: es la conciencia del artista, el corazón del ir, con sus ritmos, ruidos, tiempos, dificultades, descubrimientos y emociones.
El plano temporal del futuro que representa la llegada es, en algunas obras, deshumanizado, y la figura femenina está casi desintegrada porque el propio artista no se reconoce en esa colocación: es como si la pérdida de identidad fuera una resignación desconsolada ante la pérdida de vínculo con el pasado y también los elementos de las naturalezas muertas se vuelven, en algunos casos, casi ausentes y dominados por los elementos tecnológicos.
Se vuelve fundamental, entonces, protegerse de este futuro, que avanza de manera peligrosa y casi incontrolable, y refugiarse en algo conocido y antiguo donde incluso "las ilusiones son reales".
Con Gianfranco Zenerato realmente tenemos la posibilidad de viajar a través de sueños, signos y símbolos, donde cada uno de nosotros verá reflejado en un espejo. Partir con él significará oscurecer momentáneamente esos espejos en espera de descubrir una imagen diferente de nosotros mismos. Encontraremos, quizás, nuestra esencia, nos daremos cuenta de la relatividad de los valores y de los puntos de vista propios y ajenos. Podremos perdernos y luego encontrarnos, dándonos cuenta de una naturaleza, un destino, una identidad comunes. (Gaetana Foletto)

El artista, partiendo del pasatismo clásico con un lenguaje de pre-abstracto figurativo, en el fondo de su cosmos historicizante interior, desplaza el cursor móvil de su conciencia en desarrollo emergente, hasta las extremas emergencias del presente, sometiendo su docta técnica a la energía del sueño, del signo, del símbolo y, sobre todo, a la del color, rico en nitidez y pureza tímbrica, para interactuar también con el presente tecnológico. Su modernidad es genuinamente psicológica y expresión intensiva de su carga expresiva de variables de la transavanguardia citacionista de finales del siglo XX en adelante... con superposiciones perspectivistas caravaggescas... y psicología moderna de origen post-renacentista (Rembrandt...). Zenerato posee potencialidades creativas de amplio alcance histórico, sabiéndolas combinar poéticamente, ensamblando, haciendo vibrar la cítara de la poesía del alma sobre las coordenadas de la historia del arte en valores universales, y en sincronía con el cursor de su infinita evolución imaginativa, mediante el hiperrealismo de su sueño visionario, una ventana abierta sumada a la razón, dialogando con el presente. (Prof. Alfredo Pasolino)

Muy interesante su investigación: la figuración logra efectos escenográficos en un espacio donde vibra una frecuencia simbólica, confiada en cada momento al sueño, al mito o a la realidad cotidiana, todo ello armonizado por un hermoso juego cromático.


El artista del rigor y de la modernidad
A cura di Francesco Cairone


Los autores más originales no lo son porque promueven lo que es nuevo, sino porque exponen lo que tienen que decir de tal manera que parezca que nunca antes se ha dicho.
(Goethe)


Es necesario partir de la incisiva frase de Goethe para hablar de la rica e innovadora pintura del artista Gianfranco Zenerato, y esto porque a través de esa simple frase se cuenta una gran verdad, es decir, que ya en la pintura se ha hecho de todo y hoy el artista que busca conquistar su propia individualidad, sin dejarse influenciar por las corrientes y los Maestros del pasado, debe superar obstáculos enormes porque, como también sostenía Giorgio Morandi, 'De nuevo en el mundo no hay nada o muy poco', y por lo tanto, para ser original, sería necesario pintar teniendo en cuenta las evoluciones sociales, tecnológicas y científicas.

Se dice que el arte es de todos, pero no para todos; por lo tanto, cada uno tiene derecho a emocionarse ante una obra maestra, pero pintar y crear es un don que Dios ha concedido solo a unos pocos elegidos que, capaces de ver lo que otros a menudo ni siquiera perciben, logran transformar las emociones que surgen de las pequeñas cosas, de un gesto, de una caricia, de una mirada, en tonos vibrantes que colorean la grisura del mundo que nos rodea.
Entre estos afortunados, sin duda hay que incluir al Maestro Zenerato, un artista talentoso como pocos, que convierte la minuciosidad, el rigor y la fantasía en un estilo pictórico que, aunque recuerda a maestros pasados, demuestra que el artista ha aprendido de las lecciones de la bella pintura, tomando prestada una técnica impecable de los grandes, y presenta una unicidad e individualidad visibles en ese toque de modernidad elegante presente en cada creación, lo que lo convierte en una excepción en el panorama artístico nacional.
Canastro de flores y de fruta madura y exuberante, descansando sobre altos muros de mármol desgastados por los años y a menudo manchados por los dibujos amorosos de dos jóvenes amantes, se entrelazan con objetos de la vida moderna, como un cd-rom, un ratón, una espátula, que se convierten en un puente entre pasado, presente y futuro; el paisaje circundante, casi siempre capturado al atardecer cuando el rayo verde saluda al sol y da la bienvenida a la luna, resalta con aún más intensidad aquello que Zenerato proclama en las tablas de mármol en primer plano, donde destaca un color cada vez más vivo que va del rojo, al amarillo, al verde y a todos los tonos más cálidos del arcoíris.
El arcoíris parece sobrevolar la carrera de este joven y prometedor artista, prosador del arte porque creador de un estilo que primero fue poético y luego pictórico, con el cual logra representar lo que siente filtrando las fealdades y negatividades que nuestro mundo lleva consigo.

Han escrito sobre él o han juzgado sus obras.

Paolo Levi, Paolo Rizzi, Giammarco Puntelli, Giorgio Grasso, Sergio Capellini, Pietro Gasperini, Francois Buisson, R. Boschi, Michele Nocera, Carlo Alberto Gobbetti, Antonella Gotti, Gianni Ingolia, Dino Pasquali, Umberto Zaccaria, Umberto Tessari, Ottorino Stefani, Giulio Gasparotti, Carlo Federico Teodoro, Carlo Rigoni, Giorgio Trevisan, Vera Meneguzzo, Claudio Radaelli, Grillo Biagio, Luca Dall'olio, Franco Brescianini, Giovanni B. Bianchini, Mara Frignani, Aldo Tavella, Angelo Marchiori, Walter Coccetta, Paolo Baratella, Luciano Chinese, Luigi Consonni, Giuseppe Possa, Silvano Valentini, Siro Perin, Alfredo Pasolino, etc.

Ideal para inversión: entre los cinco artistas en ascenso en Catawiki.
Más de 180 coleccionistas han comprado obras de Gianfranco Zenerato en Catawiki.

¡Añade a tu colección esta exclusiva pintura!

192 artículos vendidos - 100% positivos - 71 reseñas

www.zenerato.com

Certificado de archivo internacional - Certificado de autenticidad firmado por el autor - Fascículo que contiene el recorrido artístico del artista
Pieza única de gran tamaño pintada a mano - Óleo sobre lienzo ya montado en un marco de madera - Tamaño total incluido el marco 101x121x2.5 - 2003
Listo para colgar: el marco completamente pintado a mano es parte integral de la obra.

ENTRE PASADO Y PRESENTE
La obra reactiva el icono sagrado, evocando claramente la Virgen de Benois en la intimidad del gesto, y lo proyecta hacia un horizonte contemporáneo. El pasado se convierte en una experiencia viva, contemplada y cuestionada por el presente.
En la naturaleza muerta, el ratón y el CD sustituyen a los símbolos tradicionales:
Herramientas de mediación y archivo, que aluden a un conocimiento ahora confiado a interfaces digitales. Lo sagrado no se disuelve, sino que cambia de forma. Los botones "?" y "X" transforman la imagen en una puerta de entrada: se puede explorar o retirarse.
Para el coleccionista, es una obra que no decora sino que invita a la meditación, fusionando historia del arte y conciencia tecnológica, convirtiéndola en una elección culta y contemplativa.

NOTA IMPORTANTE PARA LICITADORES FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA
Los envíos a países no pertenecientes a la UE son posibles, pero debido a los complejos trámites burocráticos (autorizaciones ministeriales, formalidades aduaneras, etc.) se prevén costes adicionales, ya incluidos en los gastos de envío indicados en el listado.
Por las mismas razones, los plazos de entrega pueden ser más largos de lo habitual.
Gracias por su comprensión.

GIANFRANCO ZENERATO (Artista Profesional - Italia)

Activo desde 1990, ha emprendido una trayectoria artística que lo ha llevado a participar en más de 600 eventos artísticos, recibiendo reconocimiento nacional e internacional por la calidad de su obra. Con más de 500 premios en su haber, sus creaciones han enriquecido importantes colecciones públicas y privadas en Italia, Europa, América y Asia. Ha expuesto junto a maestros como Antonio Nunziante, Athos Faccincani, Alfonso Borghi, Giuseppe Menozzi, Giampaolo Talani, Saturno Buttò, entre otros.

Actualmente colabora con el conocido crítico de arte, Prof. Giammarco Puntelli.

Algunas críticas de reconocidos expertos del sector:

Gianfranco Zenerato pertenece a ese movimiento de artistas de la década de 1970, firmes mensajeros de la sociedad occidental. Mientras que el milanés Antonio Recalcati y el romano Franco Mulas expresaron la ira social, Zenerato, por otro lado, es portador de una conmovedora advertencia, donde la derrota del hombre también puede representar la antesala de una redención secular. Es una visión llena de significado simbólico, de un pintor de la escuela moderna, que combina con talento la investigación y la experimentación. (Paolo Levi)

Nos damos cuenta de que esta imagen emblemática ofrece una especie de invitación a meditar sobre la belleza de una naturaleza muerta, una flor y una joven. El clasicismo de estas imágenes silenciosas interrumpe la atmósfera suspendida de un mundo gris, el contemporáneo, que nos distrae de nuestros sueños. (Paolo Levi)

En este inquietante y explícito mensaje visual, el diálogo entre la esencialidad cromática y la armonía de las formas testimonia la tensión expresiva y la maestría de un artista sabio. Interesante e inédita la mezcla de flores, frutos y objetos tecnológicos de la contemporaneidad. (Stefania Bison)

Gianfranco Zenerato elabora narraciones señaléticas que revelan, paso a paso, las infinitas posibilidades de un imaginario fértil, organizado según secuencias ordenadas de sus propias elaboraciones mentales. Sus construcciones fantasiosas podrían, por tanto, confundir el juicio crítico al definirlo como surrealista. Esto no es correcto, ya que él no nos propone un imaginario absurdo e irreal, sino que, por el contrario, pinta una realidad familiar para nosotros, con un propósito comunicativo y altamente simbólico. (Sandro Serradifalco)

Esta pintura de Gianfranco Zenerato, técnicamente bien estructurada, con una articulación fina y rica, presenta una realidad construida por la mente de un visionario. Sus obras tienen un fuerte componente escenográfico, y quienes exploran estos mensajes deben descifrar el significado que su autor les ha atribuido. Juega con símbolos y referencias, y se deleita en confundir las coordenadas interpretativas de lo que podría ser la trama de una historia disfrazada de irrealidad. (S. Russo)

Con Gianfranco Zenerato tenemos una excelente idea, transformada con gran capacidad en lo que es una figuración de espera, donde la modernidad se encuentra con un tiempo que ya no existe para hacernos reencontrar los sentimientos... (Giammarco Puntelli)


El autor apuesta por la superposición y la intersección de géneros, por una búsqueda alusiva y metafórica incisiva en los sujetos y en los colores. Con una intuición fulminante, unifica pasado (naturaleza muerta), presente (la imagen femenina) y futuro (el simbolismo, la escritura críptica...), de modo que la obra se convierte en un paradigma artístico pero también literario y metanarrativo. El pintor busca identificar un nuevo universo visual, explorar los límites de la iconografía tradicional para demostrar cuánto la pintura hoy — entre tanto ruido — sigue siendo una disciplina original. La creatividad del artista reafirma entonces — gracias también a las cromías llamativas — cómo el enfoque ligado al género aún tiene derecho de ciudadanía en la pintura del siglo XXI.

La pintura de Gianfranco Zenerato nos lleva a una visión de la realidad operada en tres niveles. Es un viaje en el tiempo el que vamos a emprender con el artista, quien a través de diversas experimentaciones ha llegado en los años a situar su visión en un presente que 'mira' al pasado como un mundo ideal, pero ya perdido, y a un futuro lleno de contaminaciones artificiales y artificiosas.
Es un aviso y una advertencia el mensaje que se desprende de los elementos colocados en la tela que enmarcan su visión general. La "batería" que encontramos como elemento fijo nos está diciendo "atención", el tiempo está por agotarse, y el fuerte llamado de los elementos naturales en primer plano, contaminados por objetos del mundo tecnológico (el ratón, el CD o el despertador), subrayan cuán importante es no cortar el vínculo con el pasado, con un mundo en el que la naturaleza era predominante.
El elemento femenino, colocado en el plano temporal del presente, representa el arquetipo de la madre-Tierra situada en la tierra de medio entre pasado y futuro.
Gianfranco, como un Odiseo, viaja en esta dimensión temporal, en busca de las fuerzas que nos sostienen y moldean, alteran o gobiernan nuestro destino. Impulsado hacia el futuro, el hombre-artista enfrenta el viaje con fuerza y determinación, pero luego se da cuenta de su propia fragilidad ante la complejidad de un mundo que él mismo ha creado, el tecnológico, que se le escapa de las manos y siente, por tanto, la necesidad de regresar de donde partió. Así vuelve la ciclicidad en la que el viaje es ese llamado eterno a la vida y a la muerte. Tendremos que volver al punto de partida para encontrarnos a nosotros mismos, y la figura femenina se convierte entonces en símbolo de aquella que nos permite renacer.
Las palabras 'partir' y 'parir' contienen ambas el concepto de separación y distanciamiento, y en cada viaje realizado por Gianfranco Zenerato hay esta referencia temporal circular, este partir y luego volver. Cuando miramos hacia el futuro, no nos queda más que dirigir la mirada al pasado para no perder nuestras raíces, para no dejarnos deshumanizar por el mundo tecnológico y posttecnológico.
Cada viaje pone en el mismo plano la racionalidad y las emociones, hace surgir dudas y miedos, los tiempos del cotidiano se distorsionan y adquieren significados diferentes.
Yendo hacia el futuro se convierte en un desafío, capturado en la mirada femenina, pero también en un peligro porque casi implica una pérdida de identidad. Al partir, se debe afrontar la separación del 'yo antiguo', compuesto por hábitos, roles y certezas. Partir sigue siendo libertad y, aunque esta sea limitada por el encuentro con lo desconocido, logra poner orden en el pasado. La perspectiva en movimiento se vuelve centrifuga y centrípeta, el flujo de expansión es la dirección hacia la cual nos dirigimos, mientras que el centro de contracción es la dirección de donde venimos y en las obras de Zenerato se percibe esa sensación de provenir de un lugar y de dirigirse hacia otro. En el centro, la figura femenina como punto de referencia: es la conciencia del artista, el corazón del ir, con sus ritmos, ruidos, tiempos, dificultades, descubrimientos y emociones.
El plano temporal del futuro que representa la llegada es, en algunas obras, deshumanizado, y la figura femenina está casi desintegrada porque el propio artista no se reconoce en esa colocación: es como si la pérdida de identidad fuera una resignación desconsolada ante la pérdida de vínculo con el pasado y también los elementos de las naturalezas muertas se vuelven, en algunos casos, casi ausentes y dominados por los elementos tecnológicos.
Se vuelve fundamental, entonces, protegerse de este futuro, que avanza de manera peligrosa y casi incontrolable, y refugiarse en algo conocido y antiguo donde incluso "las ilusiones son reales".
Con Gianfranco Zenerato realmente tenemos la posibilidad de viajar a través de sueños, signos y símbolos, donde cada uno de nosotros verá reflejado en un espejo. Partir con él significará oscurecer momentáneamente esos espejos en espera de descubrir una imagen diferente de nosotros mismos. Encontraremos, quizás, nuestra esencia, nos daremos cuenta de la relatividad de los valores y de los puntos de vista propios y ajenos. Podremos perdernos y luego encontrarnos, dándonos cuenta de una naturaleza, un destino, una identidad comunes. (Gaetana Foletto)

El artista, partiendo del pasatismo clásico con un lenguaje de pre-abstracto figurativo, en el fondo de su cosmos historicizante interior, desplaza el cursor móvil de su conciencia en desarrollo emergente, hasta las extremas emergencias del presente, sometiendo su docta técnica a la energía del sueño, del signo, del símbolo y, sobre todo, a la del color, rico en nitidez y pureza tímbrica, para interactuar también con el presente tecnológico. Su modernidad es genuinamente psicológica y expresión intensiva de su carga expresiva de variables de la transavanguardia citacionista de finales del siglo XX en adelante... con superposiciones perspectivistas caravaggescas... y psicología moderna de origen post-renacentista (Rembrandt...). Zenerato posee potencialidades creativas de amplio alcance histórico, sabiéndolas combinar poéticamente, ensamblando, haciendo vibrar la cítara de la poesía del alma sobre las coordenadas de la historia del arte en valores universales, y en sincronía con el cursor de su infinita evolución imaginativa, mediante el hiperrealismo de su sueño visionario, una ventana abierta sumada a la razón, dialogando con el presente. (Prof. Alfredo Pasolino)

Muy interesante su investigación: la figuración logra efectos escenográficos en un espacio donde vibra una frecuencia simbólica, confiada en cada momento al sueño, al mito o a la realidad cotidiana, todo ello armonizado por un hermoso juego cromático.


El artista del rigor y de la modernidad
A cura di Francesco Cairone


Los autores más originales no lo son porque promueven lo que es nuevo, sino porque exponen lo que tienen que decir de tal manera que parezca que nunca antes se ha dicho.
(Goethe)


Es necesario partir de la incisiva frase de Goethe para hablar de la rica e innovadora pintura del artista Gianfranco Zenerato, y esto porque a través de esa simple frase se cuenta una gran verdad, es decir, que ya en la pintura se ha hecho de todo y hoy el artista que busca conquistar su propia individualidad, sin dejarse influenciar por las corrientes y los Maestros del pasado, debe superar obstáculos enormes porque, como también sostenía Giorgio Morandi, 'De nuevo en el mundo no hay nada o muy poco', y por lo tanto, para ser original, sería necesario pintar teniendo en cuenta las evoluciones sociales, tecnológicas y científicas.

Se dice que el arte es de todos, pero no para todos; por lo tanto, cada uno tiene derecho a emocionarse ante una obra maestra, pero pintar y crear es un don que Dios ha concedido solo a unos pocos elegidos que, capaces de ver lo que otros a menudo ni siquiera perciben, logran transformar las emociones que surgen de las pequeñas cosas, de un gesto, de una caricia, de una mirada, en tonos vibrantes que colorean la grisura del mundo que nos rodea.
Entre estos afortunados, sin duda hay que incluir al Maestro Zenerato, un artista talentoso como pocos, que convierte la minuciosidad, el rigor y la fantasía en un estilo pictórico que, aunque recuerda a maestros pasados, demuestra que el artista ha aprendido de las lecciones de la bella pintura, tomando prestada una técnica impecable de los grandes, y presenta una unicidad e individualidad visibles en ese toque de modernidad elegante presente en cada creación, lo que lo convierte en una excepción en el panorama artístico nacional.
Canastro de flores y de fruta madura y exuberante, descansando sobre altos muros de mármol desgastados por los años y a menudo manchados por los dibujos amorosos de dos jóvenes amantes, se entrelazan con objetos de la vida moderna, como un cd-rom, un ratón, una espátula, que se convierten en un puente entre pasado, presente y futuro; el paisaje circundante, casi siempre capturado al atardecer cuando el rayo verde saluda al sol y da la bienvenida a la luna, resalta con aún más intensidad aquello que Zenerato proclama en las tablas de mármol en primer plano, donde destaca un color cada vez más vivo que va del rojo, al amarillo, al verde y a todos los tonos más cálidos del arcoíris.
El arcoíris parece sobrevolar la carrera de este joven y prometedor artista, prosador del arte porque creador de un estilo que primero fue poético y luego pictórico, con el cual logra representar lo que siente filtrando las fealdades y negatividades que nuestro mundo lleva consigo.

Han escrito sobre él o han juzgado sus obras.

Paolo Levi, Paolo Rizzi, Giammarco Puntelli, Giorgio Grasso, Sergio Capellini, Pietro Gasperini, Francois Buisson, R. Boschi, Michele Nocera, Carlo Alberto Gobbetti, Antonella Gotti, Gianni Ingolia, Dino Pasquali, Umberto Zaccaria, Umberto Tessari, Ottorino Stefani, Giulio Gasparotti, Carlo Federico Teodoro, Carlo Rigoni, Giorgio Trevisan, Vera Meneguzzo, Claudio Radaelli, Grillo Biagio, Luca Dall'olio, Franco Brescianini, Giovanni B. Bianchini, Mara Frignani, Aldo Tavella, Angelo Marchiori, Walter Coccetta, Paolo Baratella, Luciano Chinese, Luigi Consonni, Giuseppe Possa, Silvano Valentini, Siro Perin, Alfredo Pasolino, etc.

Datos

Artista
Gianfranco Zenerato
Se vende con marco
Vendido por
Directamente del artista
Edición
Original
Título de la obra
BETWEEN PAST AND PRESENT - XXL
Técnica
Pintura al óleo
Firma
Firmado a mano
País de origen
Italia
Año
2003
Estado
En excelente estado
Alto
121 cm
Ancho
101 cm
Estilo
Impresionismo
Periodo
2000 - 2010
Vendido por
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