carmine antonio carvelli - Dei






Tiene una licenciatura en historia del arte y una maestría en gestión artística y cultural.
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Descripción del vendedor
Dioses
134x66 cm
Técnica mixta
2025
He creado esta obra porque sé que soy luz, pero a veces lo olvido.
Esto vale para todos: cada uno, tarde o temprano, pierde el contacto con su esencia.
Esta es una obra que recuerda, no explica.
Una invitación amable a volver hacia adentro, a escucharse de nuevo.
El cuerpo en el centro no tiene un rostro concreto, pero está lleno de signos. Es un espacio sagrado, un ser abierto a la transformación. Arriba, en la frente, hay un ojo: símbolo de la conciencia, de la visión interior.
Un rayo fino lo conecta con el triángulo en el pecho, sede del corazón y de la fuerza espiritual.
Esa conexión representa la verticalidad, el diálogo entre lo divino y lo terrenal.
Alrededor, el fondo está vivo:
• Las fases lunares: el paso del tiempo, lo femenino, los ciclos invisibles que nos gobiernan.
• Dos relámpagos: son el golpe, lo imprevisto, pero también la energía que parte.
• Abajo, hay una puerta: símbolo de paso, de elección y de posibilidades. Se puede atravesar o quedarse. Es libre albedrío.
Los símbolos alquímicos están esparcidos por el cuerpo como códigos por descifrar.
Representan los elementos (aire, agua, tierra, fuego), la unidad (círculos), el equilibrio (triángulos opuestos) y la transformación (espiral).
No están puestos al azar: cada uno habla un lenguaje sutil, antiguo y universal.
Luego, el detalle más humano:
un corazón formado a partir de nuestras huellas dactilares reales y las huellas de las patas de nuestros perros.
No es solo un gesto afectivo: es una declaración de amor, mi círculo sagrado.
Todo está conectado por una frase, grabada en el marco, como si estuviera esculpida en el interior:
“Para ti que eres luz, pero te has olvidado.”
No es una frase triste.
Es un recordatorio. Un caricia. Una forma amable de decir: “Recuerda quién eres.”
Esta obra es un centro.
Un lugar al que volver.
No para perderse, sino para reconocerse.
Dioses
134x66 cm
Técnica mixta
2025
He creado esta obra porque sé que soy luz, pero a veces lo olvido.
Esto vale para todos: cada uno, tarde o temprano, pierde el contacto con su esencia.
Esta es una obra que recuerda, no explica.
Una invitación amable a volver hacia adentro, a escucharse de nuevo.
El cuerpo en el centro no tiene un rostro concreto, pero está lleno de signos. Es un espacio sagrado, un ser abierto a la transformación. Arriba, en la frente, hay un ojo: símbolo de la conciencia, de la visión interior.
Un rayo fino lo conecta con el triángulo en el pecho, sede del corazón y de la fuerza espiritual.
Esa conexión representa la verticalidad, el diálogo entre lo divino y lo terrenal.
Alrededor, el fondo está vivo:
• Las fases lunares: el paso del tiempo, lo femenino, los ciclos invisibles que nos gobiernan.
• Dos relámpagos: son el golpe, lo imprevisto, pero también la energía que parte.
• Abajo, hay una puerta: símbolo de paso, de elección y de posibilidades. Se puede atravesar o quedarse. Es libre albedrío.
Los símbolos alquímicos están esparcidos por el cuerpo como códigos por descifrar.
Representan los elementos (aire, agua, tierra, fuego), la unidad (círculos), el equilibrio (triángulos opuestos) y la transformación (espiral).
No están puestos al azar: cada uno habla un lenguaje sutil, antiguo y universal.
Luego, el detalle más humano:
un corazón formado a partir de nuestras huellas dactilares reales y las huellas de las patas de nuestros perros.
No es solo un gesto afectivo: es una declaración de amor, mi círculo sagrado.
Todo está conectado por una frase, grabada en el marco, como si estuviera esculpida en el interior:
“Para ti que eres luz, pero te has olvidado.”
No es una frase triste.
Es un recordatorio. Un caricia. Una forma amable de decir: “Recuerda quién eres.”
Esta obra es un centro.
Un lugar al que volver.
No para perderse, sino para reconocerse.
