E. García - EL OJO Y EL ENIGMA XL






Tiene una licenciatura en historia del arte y dirigió el arte moderno y contemporáneo de posguerra en Bonhams.
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E. García presenta una pintura acrílica original titulada EL OJO Y EL ENIGMA XL, 70 x 100 cm, creada en 2026, firmada a mano y vendida directamente por el artista desde España, sin marco y con un peso de 0,6 kg, en un estilo fovista con paleta multicolor que representa un paisaje, con certificado de autenticidad del artista.
Descripción del vendedor
EL OJO Y EL ENIGMA es una pintura de 70x100 cm del artista contemporáneo Ernest García.
Esta pintura se sitúa con contundencia dentro de la tradición metafísica contemporánea, evocando ecos de la pintura de enigma y del surrealismo simbólico, donde el espacio arquitectónico se convierte en escenario de lo invisible. La escena está dominada por una escalera aislada, apoyada en un muro rojo intenso, que se eleva hacia un vacío sin destino. No conduce a ninguna puerta, ni a ningún umbral tangible: asciende hacia lo incierto.
El paisaje es despojado, casi lunar. Una extensión amplia y silenciosa se abre bajo un cielo azul profundo degradado, donde en la distancia apenas se insinúa una estructura industrial con dos chimeneas. Esa presencia remota introduce una dimensión temporal ambigua: pasado, modernidad, ruina o memoria.
Sobre la escena flotan dos elementos desconcertantes. A la derecha, una llama suspendida en el aire arde sin fuente visible. No consume nada, no ilumina un objeto concreto; es pura energía simbólica. A la izquierda, un gran ojo oscuro, suspendido y ligeramente amenazante, observa desde el cielo. No es un ojo naturalista: su textura goteante y su masa flotante lo convierten en una entidad mental, casi onírica.
La escalera funciona como eje conceptual de la obra. Representa ascenso, conocimiento, tránsito, pero también imposibilidad. Su sombra se proyecta con precisión, reforzando la soledad del objeto en un espacio deshabitado. El muro rojo, plano y rotundo, actúa como interrupción, como frontera entre el mundo físico y el psicológico.
La composición está construida con una claridad casi teatral: planos definidos, arquitectura precisa, horizontes amplios. Sin embargo, el contenido es profundamente irracional. La lógica visual es impecable; la lógica narrativa, inexistente. Esa tensión genera la inquietud propia de la pintura metafísica.
La paleta es esencial y contundente: azules fríos y envolventes contrastan con el rojo vibrante del muro y el naranja incandescente de la llama. El color no busca realismo, sino intensidad simbólica. La llama se convierte en el punto más cálido del cuadro, contrapuesto a la mirada fría del ojo suspendido.
“El Ojo y el Enigma” es una reflexión visual sobre la conciencia y el misterio. ¿Es el ojo quien vigila el ascenso? ¿Es la llama el conocimiento al que se aspira? ¿O es todo una construcción mental suspendida en el vacío? La obra no ofrece respuestas; propone un estado.
El resultado es una pintura de gran fuerza conceptual y presencia escénica, donde el silencio arquitectónico, la atmósfera suspendida y la iconografía simbólica se articulan en una composición de potente carga metafísica. Una pieza que interpela al espectador desde la contemplación y la inquietud.
Autenticidad y Envío:
La obra es ofrecida directamente por E. García, se vende (SIN MARCO) garantizando su autenticidad mediante un certificado firmado por el propio artista. La pintura será cuidadosamente enrollada y protegida dentro de un tubo de cartón resistente para su envío. Tras la confirmación del pago, se requiere un plazo de tres días para preparar la pieza y enviarla. El tiempo de entrega dependerá del destino, con un plazo máximo de hasta diez días hábiles.
EL OJO Y EL ENIGMA es una pintura de 70x100 cm del artista contemporáneo Ernest García.
Esta pintura se sitúa con contundencia dentro de la tradición metafísica contemporánea, evocando ecos de la pintura de enigma y del surrealismo simbólico, donde el espacio arquitectónico se convierte en escenario de lo invisible. La escena está dominada por una escalera aislada, apoyada en un muro rojo intenso, que se eleva hacia un vacío sin destino. No conduce a ninguna puerta, ni a ningún umbral tangible: asciende hacia lo incierto.
El paisaje es despojado, casi lunar. Una extensión amplia y silenciosa se abre bajo un cielo azul profundo degradado, donde en la distancia apenas se insinúa una estructura industrial con dos chimeneas. Esa presencia remota introduce una dimensión temporal ambigua: pasado, modernidad, ruina o memoria.
Sobre la escena flotan dos elementos desconcertantes. A la derecha, una llama suspendida en el aire arde sin fuente visible. No consume nada, no ilumina un objeto concreto; es pura energía simbólica. A la izquierda, un gran ojo oscuro, suspendido y ligeramente amenazante, observa desde el cielo. No es un ojo naturalista: su textura goteante y su masa flotante lo convierten en una entidad mental, casi onírica.
La escalera funciona como eje conceptual de la obra. Representa ascenso, conocimiento, tránsito, pero también imposibilidad. Su sombra se proyecta con precisión, reforzando la soledad del objeto en un espacio deshabitado. El muro rojo, plano y rotundo, actúa como interrupción, como frontera entre el mundo físico y el psicológico.
La composición está construida con una claridad casi teatral: planos definidos, arquitectura precisa, horizontes amplios. Sin embargo, el contenido es profundamente irracional. La lógica visual es impecable; la lógica narrativa, inexistente. Esa tensión genera la inquietud propia de la pintura metafísica.
La paleta es esencial y contundente: azules fríos y envolventes contrastan con el rojo vibrante del muro y el naranja incandescente de la llama. El color no busca realismo, sino intensidad simbólica. La llama se convierte en el punto más cálido del cuadro, contrapuesto a la mirada fría del ojo suspendido.
“El Ojo y el Enigma” es una reflexión visual sobre la conciencia y el misterio. ¿Es el ojo quien vigila el ascenso? ¿Es la llama el conocimiento al que se aspira? ¿O es todo una construcción mental suspendida en el vacío? La obra no ofrece respuestas; propone un estado.
El resultado es una pintura de gran fuerza conceptual y presencia escénica, donde el silencio arquitectónico, la atmósfera suspendida y la iconografía simbólica se articulan en una composición de potente carga metafísica. Una pieza que interpela al espectador desde la contemplación y la inquietud.
Autenticidad y Envío:
La obra es ofrecida directamente por E. García, se vende (SIN MARCO) garantizando su autenticidad mediante un certificado firmado por el propio artista. La pintura será cuidadosamente enrollada y protegida dentro de un tubo de cartón resistente para su envío. Tras la confirmación del pago, se requiere un plazo de tres días para preparar la pieza y enviarla. El tiempo de entrega dependerá del destino, con un plazo máximo de hasta diez días hábiles.
